El paraiso: Margarita, llena eres de gracia


"Madre, todas las tardes, de todos los domingos,

madrugada, noche y mediodía,

ya no sé de qué labios y de qué ojos

me llegaste, me viniste, me pediste

lo que soy y lo tengo, lo que doy y recibo.

Todo, de ti, madre, me llega y se derrama."


                                                              Mistral, G (1924)


La maternidad es un tema complejo. Nunca se sabe el límite de esta relación, es tan profunda, intensa, vehemente y llena de pasión. En ocasiones en la relación Madre e Hijo existe ese lazo invisible pero irrompible. Este tipo de relaciones en las que la figura materna (en este caso), se encarga de brindar todo en todos los ámbitos, hasta llegar al punto donde su madre es todo para el hijo. Todo en todos los sentidos.


El director italiano Enrico María Artale, cuenta esta complicada pero intensa historia. Una madre proveniente de Cali, interpretada magistralmente por una Margarita Rosa de Francisco, la cual brinda una sobriedad a un personaje que es todo menos lo mencionado. Este personaje emigró hace un largo tiempo a Italia, lugar donde desarrolló su familia y tuvo a su hijo. Margarita en este papel logra crear una conexión rara con el espectador, no se sabe que puede hacer y que no, no tenemos idea hasta dónde puede llegar su personaje, nos hace sentir que es una cosa pero al otro momento es directamente otra. Brinda momentos de angustia, de odio, obsesión. Todo desde el amor.


Julio Cesar, el hijo, es un personaje cohibido, nunca ha podido desarrollarse en ningún sentido, lo único que ha podido desarrollar durante toda su vida ha sido el amor (En todos los ámbitos) que le tiene a su madre, no existe más nadie para él excepto ella. La interpretación de Edoardo Pesce como Jose Maria, le brinda al personaje una vulnerabilidad incalculable, demostrando una flaqueza y debilidad grande hacia la figura de su madre.


Nos presentan esta relación de una manera extraña, te haces la pregunta “¿Que son?”, nunca queda claro, solo queda claro que lo son todo entre ellos. Madre e hijo llevan una vida relativamente “normal”, sus ingresos provienen de trabajar con un traficante local y gozan de noches de salsa y merengue, influenciados y marcados por el lugar de origen de la madre. Toda esta “tranquilidad” se ve afectada por la llegada de una joven también caleña la cual llega a casa de los protagonistas siendo “mula”.


Para una persona la cual nunca ha tenido ninguna relación cercana a parte de su madre, la llegada de una mujer que muestra un poco de interés hacia su persona, llega a ser algo impactante para él. Eso lo hace replantearse muchas cosas respecto a la relación con su madre. Por más que se replantee cosas respecto a la relación no puede hacer nada, es inevitable que ella sea todo para él.


Una cosa a destacar de la película, es la fiel representación de la cultura caleña sin caer en prejuicios ni conceptos cliché, no se hace forzoso la inclusión de las tradiciones de esta ciudad. Leves y sutiles guiños nos hacen sentir cercanos a la ciudad que más como lugar actúa como un protagonista. Un poco de salsa, un poco de baile, un poco de jerga, son suficientes para sentirnos familiarizados con el lugar de nacimiento de la madre.


Cali en este filme es más que un lugar, es un personaje importante. Aunque solo se nos describa de parte de la madre y de la joven y que se nos muestre muy por encima en el último tramo del largometraje. Cali es ese lugar al que José Maria pertenece pero nunca ha estado, todo su mundo gira en torno a este lugar conocido pero sin descubrir. Cali se muestra fiel a como es, se hace una buena representación de esta.


El paraíso es una experiencia compleja, bella pero compleja, siempre te encuentras al borde de la incertidumbre y nunca sabes cómo puede terminar. Julio Cesar baila salsa con su madre en Cali. 



Juan Barros