Henrik Ibsen fue un dramaturgo noruego considerado el padre del teatro moderno. Desafió las normas sociales de su tiempo con obras como Casa de muñecas y Hedda Gabler, donde cuestionaba la moral, el matrimonio y la libertad individual. Su teatro realista transformó la manera de representar conflictos humanos en escena.
El padre del drama realista (Casa de Muñecas) tuvo una extraña obsesión platónica en su vejez. A los 61 años, se enamoró de una chica de 18 años, Emilie Bardach. Nunca pasó nada físico, pero esta relación inspiró directamente su obra El maestro constructor, sobre un hombre mayor exitoso que es destruido por una joven manipuladora.
Demuestra cómo la vida real se filtra en la ficción. Ibsen, el gran moralista social, usaba el teatro para explorar sus propios demonios y deseos tardíos.