Huyendo de la guerra: poesía en las entrañas

Post date: 16-may-2016 9:44:57

HUYENDO DE LA GUERRA: POESÍA EN LAS ENTRAÑAS

4º ESO/ABRIL 2016

La imagen irracional y vanguardista

La poesía contemporánea arremete con modales desquiciados contra toda la vieja poesía anterior, harta de repetir idénticas imágenes y tópicos para hablar del amor, del dolor, de la vida. La vida como un río, la juventud como una primavera, el amor con sus flechas desgastadas…

No, la nueva poesía no se ha vuelto loca, quizá un poco. Pero, ¿cuándo los poetas verdaderos no han caminado siempre en la cuerda floja? Los jóvenes poetas simbolistas del XIX, los hijos de la 1ª Guerra Mundial después, reclamaron su derecho a expresarse de una forma personal e irrepetible.

La metáfora, suprema creadora en la poesía, va a la caza de afinidades y encuentra conexiones entre los diversos círculos y ámbitos de la realidad. De esta forma, nos enseña a mirar el mundo con mirada más abierta y unitaria. Un cuello de cisne, unos cabellos solares, unas mejillas incendiadas por la aurora, unos ojos de fuego que hiela o de hielo que abrasa fueron hallazgos deslumbrantes en su día que acabaron haciéndose recurrentes. La semejanza, sin embargo, entre el elemento descrito y el elemento utilizado para hacerlo, es evidente para los sentidos y para la razón: nuestros sentidos y nuestra memoria trabajan con esquemas predecibles, simplifican la realidad para poder controlarla y anticiparse a sus sorpresas.

Pero la nueva imagen vanguardista intenta –acaso sin conseguirlo- mirar las cosas y los seres de una forma distinta, irreconocible en principio, estableciendo relaciones entre elementos en apariencia disímiles o incompatibles. La nueva poesía parece poco razonable, parece burlarse de nosotros, poniendo del revés las reglas del juego entre poeta y lectores, desorientándonos, creando imágenes caprichosas y, sobre todo, incomprensibles. A veces parece la creación de un loco, de una perturbada.

Sólo en manos torpes de poetas miopes que confunden piruetas y malabarismos lingüísticos con la verdadera poesía –que sigue siendo la misma raíz hace quinientos años que ahora- las metáforas vanguardistas se quedan en eso: juego y combinaciones de palabras. Pero quienes tienen una mirada profunda, quienes saben mirar y siguen aprendiendo formas nuevas de mirar, encuentran en la nueva metáfora un aliado poderoso.

La metáfora vanguardista renuncia a la asociación inmediata y fácilmente traducible a las apariencias y la realidad conocida y manejable. Pero no a expresar los mismos vitales sentimientos y emociones de la humanidad. Entiende que, a través de estas nuevas imágenes incomprensibles y oscuras para la razón, se llega más lejos –que la meta, lo saben los poetas, nunca es alcanzable- y más profundo al corazón de los hombres y a sus verdades verdaderas, que diría A. Machado. Pues para regresar a ellas, son la intuición y esa paradójica ciega lucidez los mejores pilotos, las mejores guías.

Nosotros hemos intentado enfocar la realidad con una nueva mirada. Y la hemos puesto en la tragedia de los refugiados que siguen llegando a Europa devorados por la desesperación. Hemos tratado de ponernos en el lugar de un padre, de una madre, de un niño huyendo de la violencia, esperando una oportunidad al alcance de la mano, descubriendo que casi todo es falso, deseando que todo sea un mal sueño, viviendo una pesadilla y no una vida. Cruzando mares, ahogándose en ellos, piedras arrojadas a los ríos de Europa a cuyas orillas nosotros les observamos.

Durante la semana precedente a la creación de estos poemas, hemos tratado en clase el tema de las vanguardias artísticas y los nuevos procedimientos creativos. Hemos creado greguerías partiendo de ejemplos de Ramón G. de la Serna para acostumbrarnos a los saltos atrevidos de los nuevos creadores del siglo XX. Y de las greguerías, hemos pasado a elaborar imágenes irracionales con tríos o cuartetos de sustantivos que, en principio, poco tenían en común. (véanse estos dos ejemplos: con caballo, escarabajo y aliento, “Un caballo intenta cruzar el aliento de un escarabajo”; con espuma, grito y arcoíris, “Junto al arcoíris se encontraba la espuma reflejada en forma de grito”). Después de intentar unificar varias de estas imágenes en un texto que les otorgase cierta coherencia “emocional”, hemos abordado la creación de estos poemas.

Para ello, se ha partido de estos presupuestos:

1. Listado de alrededor de 20 sustantivos concretos de muy diversa índole, elegidos con cierta libertad por alumnos y profesor: de entre ellos, cada alumno debía elegir, al menos, diez para realizar su poema. Por supuesto, podía incluir otros de libre elección. Esta es la lista de los sustantivos, en singular: hombre, mujer, niño, camisa, libro, rinoceronte, hipopótamo, papelera, casa, árbol, río, orilla, bicicleta, esponja, espárrago, piedra, arma, trinchera, bala, muerte, vida, rueda, libertad.

2. El requisito de crear metáforas e imágenes poco racionales, inverosímiles (propias de los sueños o de una realidad distorsionada) con estos sustantivos y con el resto de términos que cada cual incluyera.

3. El objetivo de crear una “atmósfera” dominada por los sentimientos que un inmigrante o alguien que camina cerca de él pudiera estar sintiendo en su interminable huída hacia un mundo habitable. Es decir, usando imágenes irracionales, tratar de generar un estado de ánimo en el lector, involucrarle en la tragedia de sus protagonistas.

4. Sugerir, apuntar, esbozar o inspirar emociones y situaciones, más que describirlas, narrarlas o detallarlas.

Después de una primera redacción, y por sugerencia del profesor, varios alumnos han realizado una reescritura de sus textos, completando la “historia” o perfeccionando la construcción de ciertas imágenes, o añadiendo alguna imagen más en aquellos casos en que el poema –en verso o en prosa- tenía escaso desarrollo.

Todas las imágenes e ideas presentes en los textos proceden exclusivamente de los alumnos. El profesor sólo ha dado los materiales, ha explicado cómo manejarlos, pero el moldeado de cada “pieza” es obra de ellos.

Los poemas que han creado y las imágenes y narrativas que se sugieren tienen, en líneas generales y desde mi punto de vista, fuerza plástica y emocional. Tengo que reconocer que me han sorprendido gratamente, porque dentro de ellos alienta verdadera poesía. Espero que a cuantos los leáis os ocurra lo mismo.

Todos los poemas llevan el mismo título:

HUYENDO DE LA GUERRA

Se puede ver el documento completo en el pdf adjunto.