Américo Cruz
Yo soy Américo Cruz. Pertenezco a etnia Piratapuyo.
Como nosotros los indígenas decimos: “Yo soy Pamuri Majsa”
El Payé es quien cura las enfermedades a los enfermos.
El trabajo de Payé es curar la enfermedad. Echa agua para sacar la enfermedad.
Para sacar esa enfermedad va para el monte.
Consigue unas hierbas y manda llenar unas vasijas. Y ahí echa las cosas que saca del paciente.
Manda desvestir la ropa. Y ahí empieza echar agua con totumo grande. Esa agua tiene sus poderes y saca la enfermedad.
Hay enfermedad y maleficio. La enfermedad es un trastorno natural. El maleficio es puesto por otro Payé.
Entonces el Payé le saca la enfermedad. Le dice si usted está grave o no.
Cuando es puesto el mal, el Payé echa agua. Él chupa. Entonces saca como un huesito, o una pluma, o un pelo.
Le dice: “Mire aquí esta”
Si el Payé sabe rezar lo reza. Si él no sabe rezar le dice: “Busque Kumú”.
Porque Kumú es rezador. Con rezos él cura. Porque el Kumú tiene más poderes que el Payé. Porque él tiene conocimientos. Tiene la mente muy desarrollada.
Siempre son dos: Payé y Kumú. Hay otra autoridad en la comunidad, que es Danzador. Que hace sus fiestas, su cultura, su diversión.
La gente hoy en día se confunde Payé con Kumú. Payé es otro. Kumú es otro.
Mi papá era Payé.
Para ser Payé, eso no es cualquiera, eso ya escogido del abuelo de la etnia de él.
Hay otros Payé antiguos. Que está ya aprobado por la comunidad. Entonces busca a la persona que quiere ser Payé.
Mi papá contaba que él aprendió con otro Payé. Que ese Payé era muy famoso.
Para eso tiene que tener dieta. Para ser Payé no es así nomás. Hay muchas formas de hacer que la persona sea Payé.
Una forma que un abuelo que sea Payé quiere dejar que el nieto sea Payé.
Entonces el niño recién nacido, es ungido con un polvo especial ya preparado.
Ese polvo fue preparado en la antigüedad. Los primeros Payés los trajeron del mundo espiritual.
Ese polvito lo echan en el ombligo, cuando el ombligo está fresquito.
Entonces le dice él a la nuera:
“Nuera cuida mi nieto. No deja comer caliente ni comer ahumada. No lleve donde están las mujeres enfermas, o donde están mujeres a dieta. Nuera cuídelo. Ese va ser remplazo mío”
Desde pequeñito le va diciendo.
Hay otros que le echan un tabaco. El muchacho así escogido tiene desde chiquitico otra evolución. Entonces el abuelo va rezando, va cuidando, va manejando.
Entonces en el sueño ellos lo revelan todo. A medida que la criatura va creciendo. En el sueño ellos desarrollan también. Ese es Payé.
Hay otros que lo rezan con tabaco. Ese rezo puede ser para escoger un adulto. O un viejo.
Mi papá era Payé que aprendió con un polvo rojo.
Las cosas cuando uno está haciendo entrenamiento de Payé no es juego. Tiene que tener dietas.
El Payé cuando manda hacer esas cosas. Al aprendiz de Payé los manda a una parte lejos. Retirado de la gente.
Allá deja seis meses. Allá está solo. Lo cuida es una vieja, bien vieja.
Ella lo cuida todos los días. Tiene que dar manicuera con fariña de almidón. Echa poquitico para que no se quede en la garganta.
Cuando ya termina seis meses. Entonces el Payé mismo da órdenes de dar de comer.
Como el Payé está manejando, en la mente, en el sueño. Lo cuida todo.
Entonces el Payé lo rezan para que ellos empiecen a comer.
Los reza y hace sus ritos, sus cosas. Y ellos pueden comer.
Pero a él no se le puede arrimar las mujeres. No puede tener relaciones con las mujeres.
No puede comer cosas calientes, ni ahumadas.
Tiene que ser muy reservados. Muy respetuosos.
Si no cumple la dieta se vuelve loco. Eso es lo que me decía mi papá.
Hay otras tribus que ya existían en la tierra. Y ellos ya tenían su forma de ser Payé.
Entonces ellos tenían como un tubito. De ahí traía ese polvo. Ese polvo era malo.
El trabajo que ellos hacía se transformaron en tigre.
Los animales feroces que empiezan a hacer daño a la gente.
Entonces los otros Kumú no le gustaron que entorpecieran su trabajo.
Ellos cuidaban con su poder y rezo, para que los tigres no hicieran daño.
Son tres clases de ser Payé. Ese conocimiento hoy en día no existe.
Mi papá era Payé. Y cuando a mi papá le llegaba un paciente para ver que enfermedad tiene, en qué parte tiene.
Él se concentraba con una yerba, con un yagé. Ese yagé que nosotros decimos “Guaicapi”, es para revelar que tiene el paciente.
Entonces mi papá, cuando le llagaba un paciente. Él no iba y le revelaba: “Usted tiene tal cosa”
No. el primero tenía que hacer su rito. Su forma de él.
Cogía un totumo. Se iba pal monte. Como él tenía sembrado ese yagé. Él tomaba preparaba su jugo y vomitaba. Lo lavaba el estómago y tomaba otra vez.
Él llegaba sin que ninguno se diera cuenta.
Al otro día cuando amanecía, lo llamaba al paciente, le decía: “Venga. Usted tiene tal cosa. Le voy a rezar”
Eso le curaba. Entonces eso le da poder.
Hay otros que usan una pepas. Yo miré un Payé. Cuando me curó. Él masticó de esos. También me hizo lo mismo.
Hay unos payés hoy en día. Lo mira y dice así: “Usted tiene tal cosa”
No. Primero ellos tienen que ver las cosas en el sueño. Pedir poderes a las hierbas. Porque la hierbas tienen sus poderes.
Entonces Payé tiene muchas cosas para hacer su trabajo. Y también ellos cantan canción. Con la maraca para llamar la enfermedad.
Como es ellos cantan. Hace un rito con maracas.
Yo mismo miré un Payé me hizo esas cosas.
Hoy día esas cosas se acabó.
Yo recuerdo todo lo que hablaba mi papá, cuando yo era un niño.
Yo nunca en mi vida anduve en grupos. Tres o cuatro jóvenes paisanos. Gritando, haciendo daño.
Yo siempre estaba con mi papá.
Yo tuve un hermano. Andaba con él. Entonces me regañaba. A veces me pegaba. Yo me iba llorando donde mi papá.
A veces cuando mi papá estaba tomando chicha. Él hablaba de las cosas. De cómo éramos antiguamente. Cómo era el rezo. Cómo era tal cosa.
Esa era las charlas de él.
Se cansaba mi papá. Bueno seguíamos con él. Entonces yo me quedé con esa idea.
Yo un día pensé, yo iba a quedar así como cualquiera.
Yo tenía que seguir la cultura de mi papá. Pero no podía, porque como decía que yo era estudiado. Ya no me interesaba.
Que mi papá no quería saber más nada. Con esa idea me quedé entonces.
A mi papá lo mataron. Yo me quedé solo entonces.
Mi mamá me consiguió una mujer. Yo conviví con ella. A mí no me interesaba.
Entonces yo vine a trabajar caucho. Ahí donde un viejo.
Yo tuve un accidente. Entonces el patrón me dijo que no trabajara. Que acompañara ese viejo.
Entonces el viejo hablaba como era mi papá. De rezos así. Tal parte. Tal dios. Él se llamaba Quitino.
“Así mismo hablaba mi papá”. Decía yo.
“Estoy escuchando como era mi papá”
Entonces me decía:
“Sobrino. Todo lo que yo hablo, es de ustedes, de su papá. Porque su papá era muy poderoso. Muy famoso. Él sabía todo. Todo el mundo lo respetaba. Por eso es que sus enemigos lo mataron”
Yo, en ese tiempo, no quería saber más nada de esas cosas.
Después encontré otro que decía lo mismo. Hablaba y decía: “No su papá era tal cosa”
Un día yo dejé de trabajar caucho. Regresé otra vez.
Entonces la mujer, la finada, miró otros paisanos que estaban comiendo chócolos.
Que estaban de viaje allá donde vivíamos. En la comunidad de nosotros. En la mitad del camino que ella iba.
Entonces me dijo:
“Américo. Su compañero está comiendo chócolo. Yo quiero comer. Valla pídales”.
Dije: “Bueno”
Yo por pendejo, convencido que ellos eran.
Le dije: “Victorino. Mi mujer dijo que ustedes comieron maíz. Ella quiere comer. ¿Porque no me trae entonces?”
Dijo: “Américo. Si. Yo voy traer. Cuando pida cosa para otra persona, toca hacer dabucurí. Yo voy hacer dabucurí a ustedes”
Entonces ahí me iba a cambiar mi vida.
Al otro día dijo:
“Américo. Hoy yo voy por la tarde. En la maloca de nosotros, mañana voy a comentar con ellos. A ver si lo acepta”.
Él se fue.
Entonces me dijo la mujer: “¿Y qué dijo?”
“Me dijo que iba a hacer dabucurí”
Mi mujer dijo: “Vamos”
El domingo por la mañana llegó.
Ellos dijeron, que yo iba hacer dabucurí este domingo. “Y trajimos ese chócolo maíz para usted”. “Tenga chicha lista”.
Entonces vivían dos tíos mayores.
Yo creí como estábamos entre conocidos creí eso era así nomás. Venga traigo tal cosa. No.
Entonces mi tío se llamaba Guillermo. Lo consulté:
“¿A qué viene paisano?”
Le comenté la cosa
Me dijo: “Vaya donde sus tíos menores. Hable con ellos. Cuando su papá iba reunir la gente. Cuando él iba a hacer estas cosas ellos le colaboraban. Vaya hable con ellos”
Yo no estaba acostumbrado cómo saludar. Cómo tener que hablar. Cómo tener que enfrentar nada.
Yo era estudiado. Yo me sentía otra persona.
Entonces yo cogí mi potrillo. Como a dos horas de remo llegué allá.
Esa comunidad había cuatro casas. En una casa vivía un Payé.
Entonces yo llegué. Era muy tímido. Penoso.
Dije: “Aquí voy a la casa de Paulino. La de Antonio”
Y llegué allá saludé. Él me saludó. Me dio un asiento.
Dijo: “Sobrino ¿se enfermaron?”
Dije: “No. Yo vine por tal cosa”
Dijo: “¿Cuándo es?”
“El domingo”
Dijo: “Mañana mismo arrancamos yuca. El sábado vamos a llegar. Tranquilo para eso somos nosotros”.
“Sus tíos menores. Cuando su papá hacia eso. Siempre nosotros le colaborábamos”
Entonces llegué allá. Nosotros éramos tres familias nomás.
Nos tocaba hacer chicha.
Eso fue bastante parecido en una comunidad grande. Entonces nos tocó pescar para la comida a las mujeres y a los niños.
Ya el domingo por la mañana ya llegaban ellos.
Entonces las mujeres dejaban todo listo.
Ahí llegaron una pareja con su yapurutú.
Yapurutú es un tubo grande, que ellos tocan y con esto hacen danza.
Dijeron: “Buenas”
Entraron a la casa.
Mi tío dijo: “Dele chicha”
Yo fui. Le llevé chicha.
Volvieron otra vez. De ahí trajeron todas sus frutas dabucurí.
Se hizo la fiesta.
Entonces yo tenía que ser cabeza. A recibir. Esas cosas.
Yo creí que mi hermano iba venir.
Entonces me dijo mi tío: “Sobrino. Yo voy a estar con usted”
Más o menos yo entendía. De lo que escuchaba, cuando mi papá saludaba a la gente.
Entonces yo me acordé de esas cosas.
Ya por la tarde. Como a las cuatro, dijeron: “Llegó su primo. Su hermano. Valla salude”. Dijo mi tío.
Mi tío era como el guardaespaldas mío.
Me deja sentar su lado. Entonces mi primo hermano dijo:
“Mire. Yo escuché así. Eso que escuché es de ustedes. Ustedes no saben que yo soy su hermano mayor. Yo voy ayudar”. Entonces me ayudó.
Él me dijo: “No va tomar tanto. No va emborrachar. Como a las nueve o diez de la noche hace sus ritos. Prepara sus tabacos. Hace sus ritos. Yo estaré con usted. Va repitiendo lo que yo le digo va repetir”
Amaneció. Amanecimos entonces. Yo no sé ese momento mi tío no estaba.
Yo miré mis hermanos. Otros jóvenes en el patio.
Entonces yo paré de mi asiento. Mi prima estaba hablando.
Fui al patio. Cuando llegué toqué el hombro de unos jóvenes.
Iba recochar con ellos. Pero en ese momento yo sentí en el cuello de la camisa una mano pesada.
Me dijo: “Sobrino. ¿Usted que está haciendo? ¡Su puesto es allá!”.
Me jaló como si fuera niño pequeño.
Me dijo: “Siéntese aquí sobrino. Usted no va comparar con nuestros hijos. Usted no es pa eso. Pa recocha. Su asiento es aquí”
Dije: “Bueno”
A mí me dio pena.
Donde estaba sentado, ahí había una bolsa lleno de tabaco. Cogí y empaqué un tabaco grande.
Sacó un tabaco, dijo:
“Mire ese tabaco. Ese es su abuelo. Llévelo y mándelo a rezar”
Entonces, como uno en la maloca. Uno no puede solo parar y llevar. Uno tiene que saludar uno por uno, y llegar hasta allá.
Llegue allá. Le entregué.
Yo no sé. Ese viejo es mucho pensar.
“Cuando yo me comunico, esa es mi vida”
Me dice.
“Américo. Yo creo que esa vieja le hizo algo a usted. Usted habla mucho. Habla de todo”
Bueno yo no sé. Ese viejo duraría por poquito unas dos horas rezando, por poquito, o más.
Paró. Vino a saludar. Llegó allá. Me entregó. Dijo:
“Aquí está el tabaco que usted me mandó a rezar. Ahora yo voy a descansar”
“Todos poderes míos queda para usted. Yo estaba esperando a quien iba a buscar. Usted me buscó. Entonces voy a descansar. Todo poder lo dejo a usted. Ahora yo voy a morir tranquilo. Voy a descansar”
Dijo el viejo: “Usted tiene vida larga. Va a venir buenos tiempos”
Entonces, ese viejo. Ese poder que él sabía, me lo dejó a mí.
Un viejo comenta las cosas de ellos. Con ese tabaco lo reza a uno. Y así me hicieron.