Mario González Campo
Nosotros venimos del mar. Barco de guío entró por el rio Amazonas y se vino. En el territorio había gentes. Y había que hacer guerra.
El capitán de ellos se arrimó a puerto. Todos hacia formación grande.
Entonces había ese charco grande. Tocaba atravesarlo.
Los compañeros indígenas no quisieron cruzar.
Entonces después makú cruzó y regresó otra vez. Y recibió una escopeta. Se fue a echar tiros.
Cuando subió, tocaba comer coca, mambiar. Cuando se hablaba, ellos decían que subiera en grupos de treinta o cuarenta.
Ellos subieron. Llegaron por allá. Aún hoy se ven las marcas.
Después, vienen otra vez. Guerreando hasta sitio que se llama Parí Cachiveira.
Ahí llegó embarcación. Llegó y regresó.
Hubo fiesta. Se cantó. Y tomaron chicha todos los que cantaban.
Después regresó embarcación. Cuando subieron, iban nombrando ellos, todos esos territorios. Hasta llegar a Ipanoré. Ahí quedó esa embarcación grande.
Ahí quedaron ellos. Otros quieren subir por dentro de la cachibera. Era una cachibera grande.
Después subió por esta cachivera. Otros quería brincar por encima de cachivera y no pudieron. Y después de embarcar, subieron camino.
Esa embarcación pequeña se fue por esos caños.
Ahí aparecieron cada grupo en sus territorios. Así repartió los Dioses este territorio.
Antes de llegar a estos territorios, ellos vivían en otro mundo. Otros dice que hasta yuruparí subió gente de cubeos.
Nosotros no tenemos Dios. Lo único que tenemos es Kumú. Kumú y rezador nomás. Nosotros teníamos un tukano mayor.
En cachibera había uno. Ese que mandaba todo ese caño hasta frontera. Hasta santa Ana. Era el único que mandaba.
Nos reuníamos todos para hacer el Dabucuri. El capitán lideraba como como el rey. Cuando él ya murió, el mando cambia a su hijo.
En esa fiesta había pescado, carne. De todo que comíamos nosotros. Pepa de patabá, de toda clase. Mucho pescado.
Las mujeres usaban vestido de tajataja negro y morado. Y hombre guayuco tinturado de morado y negro, para bailar.
Antiguamente, dice mi abuelo, nosotros no comíamos ni carne de monte.
Comía pescadito de caño, decía. Ponía trampa para cangrejo y camarones. Y nosotros comíamos primero.
Nuestros abuelos, ellos rezan espíritu. Ellos rezan con candela y espíritu se va. No vuelve a molestar más. Manda allá donde van dioses.
Costumbre de nosotros es siempre rezo. Se reza mucho cuando uno muere.
Papá y mamá reza cigarrillo. Bendición se eleva al cielo. Se va allá donde los espíritus viven.
Otras veces prende candela. Uno mira trasformado en espíritu después que ya muere.
Enterramos al pie de la maloca. En ese sitio no quemamos tierra. No prendemos candela allá donde entierra. Junto con el cuerpo se entierra con las cosas de él.
Uno por eso no avaricia las cosas de difunto.
Uno no piensa que tiene oro. Que tiene tal cosa. Todo echa en tierra. Se acabó así.