Esos animales que viven intermedio, en el territorio que nosotros nacimos. Por ejemplo tigre, mico, tigrillo, saíno, cajuche, pantera, las aves. Todos ellos tienen su nombre.
Los nativos comemos el mico. Lo cocinamos, y luego lo pilamos. Hoy día eso ya no se usa.
Cuando ya está pilado, lo echamos en hojas. Y le echamos ají.
Y ahí comemos esta carne pilada con casabe.
Los nativos comemos la mayoría de las carnes y pescado con ají. También lo comemos ahumado en un yerao.
Hay varias clases de mico: churuco, arawato, tintines, waicoco, cajuche.
Nosotros no consumimos oso hormiguero.
Alguna vez cuando tenemos hambre, y conseguimos cuerpo espino, a veces lo comemos.
Animal perezoso, tampoco consumimos. En nuestra creencia, estos animales se transforma de noche en espíritu maligno, o en persona.
Adornos para danza
Las coronas, las pinturas, son muy importantes para nosotros los indígenas.
Nuestros abuelos guardaban muy bien estos objetos. Eso era muy respetado. Hoy día no sabemos qué es eso.
Esas coronas eran rezadas. Cualquier niño no podía poner eso. Si lo ponía la persona sin rezar. Esa corona lo podía matar a uno.
El danzador era rezado desde los ocho o diez años. Estos niños era rezado, para ser bailador de carrizo.
Dice la historia de nuestros abuelos, los que han sido rezados, el carrizo sonaba bueno.
Costumbres ancestrales
Los viejos antiguos, cuando un niño lloraba por tener hambre. Los viejos le decían, no lloren.
Si el niño no callaba lo amenazaba con echarlo para fuera de la maloca. Para la oscuridad.
Desde pequeñito, de seis u ocho años, ya uno le tocaba ayudar a pescar. Uno cogía el potrillo, y ya se iba a pescar.
Dice la gente, los que estuvieron en tiempos de los años 1960 para acá, ya venía cultura de blancos.
En tiempos antiguos una canoa se sacaba de cáscara de palo. No sabemos cómo era. No lo vimos.
Ellos usaron hacha de piedra. Con eso tumbaban los árboles de la chagra.
No sabemos cómo fabricaban esa hacha de piedra.
La sal, no existía, ellos sacaban sal de hojas. Hay una hoja en la selva, no sabemos cuál es.
Para candela, hay unos hormigueros que son como algodón, y un palo. Y lo frotaban. Así hacían candela.
En la antigüedad, dicen que en una maloca vivían hasta quinientas personas, de una sola etnia.
Cerca de esta maloca, vivía otra etnia. A veces había conflictos. Y se enfrentaban entre ellos con las otras malocas.
En ese tiempo el armamento era flecha y cerbatana. Pero con veneno. La punta de flecha y cerbatana era mojada con veneno.
Dicen los antiguos, que una niña desde pequeña era rezada. Los niños también.
Cuando por ejemplo comía pescado sin rezar, se enfermaba y hasta podía morir.
A los niños, toda la comida que le daban: pescado, animales, era rezado. Para su protección.
Yo recuerdo que mi mamá, ella sacaba una manotada de almidón. Envolvía con una hoja. Asaba encima de un tiesto. Buen rato.
Y luego lo colocaba en una camareta que tenía encima del fogón.
Al día siguiente, destapaba y echaba en una ollita. Eso quedaba blanco y dulce. Con eso alimentaba el hijito de ella.
En la antigüedad, la madre, cuando tenía su hijo. Consumía mucho caldo de pescado. Y entonces le bajaba mucha leche.
Para nosotros los indígenas, es sagrado que la familia viva unida. Por eso no se pelea entre la familia.
Todavía existe algo de esta unión. Pero hoy existe la maldad. Y se hace daño con estos saberes.
En nuestra creencia, cuando una persona se ahoga y no flota. Es que se lo llevaron en cuerpo y alma para los mundos que quedan bajo el agua.
Los nativos morimos por enfermedad natural o por maleficio.
Hay payé que cura el daño por enfermedad o por maleficio. Él ordena una dieta, uno debe seguirla.
Si uno guarda esta disciplina, uno puede curarse.
Cuando nos invita a una fiesta, se toma chicha. Chicha rezada, es fuerte.
El payé con el consumo de chicha adquiere saberes. El empezaba a contar el rezo, y la gente escuchaba y memorizaba.
Los que memorizaba bien y rápido. Salían buenos rezadores.
En la fiesta, también se bailaba, y se compartía comida, patabá, wasaí. Todo era rezado, para evitar conflictos.
Eso era rezado con tabaco, antes de llegar a la fiesta. Porque en estas fiestas, es que se hacía daños unos con otros, los antiguos.
Las peleas era a patadas y puños. Otros que no aguantaba golpe buscaba garrote. Y así hasta se mataban.
Si usaba flecha, con solo cortar la carne ya se moría. Porque tiene veneno.
A los que arman pelea, los amarraban en un palo. Hasta que prometía que dejar de peliar.
Si no, quedaba hasta cuatro noches amarrado.
Con algunos funcionaba, para que no lo amarraran dejaban de peliar.
En nuestras creencias, se nos aparece en el monte una persona conocida: un hermano, una hermana.
Ella lo invita. Uno va con ella. Entonces ella lo lleva a un sitio, una laguna.
Ella le dice, “cierre los ojos”. Uno los cierra, y ya cuando los abre, ya está en otro mundo.
Y no puede regresar a este mundo.
Por eso entre la montaña, nosotros los nativos, tenemos miedo.
Se nos aparece espíritu que dice los blancos “Patasola”, o “madremonte”.
Esas personas, son espíritu.
En el monte se escucha como un trueno. Ese madremonte hace como si fuera un tiro de un revólver.
Entonces uno sabe que ese animal está enojado.
Si usted corre, ese animal lo alcanza a uno. A uno lo debilita el cansancio.
Apenas uno cae por ahí, Llega y agarra su cuerpo y se lo come. Ese es madremonte.
La patasola que dice el blanco, ella permanece donde vive madremonte.
Esos animales, parece como si fuera una persona. Tiene una corona roja en la cabeza.
Ese es el que persigue la persona. Hace correr ventarrones duro.
Relampaguea, hace sonar duro como si fuera tiro.
Usted mira y oye esas cosas, y usted queda nervioso. Entonces el animal llega y ataca.
Cuando uno está recién nacido, uno tiene blanda la cabeza.
El madre monte, llega y saca esa parte y chupa a uno toda la sangre.
Y la víctima se transforma después en madremonte.
Y ese madremonte convertido, después llega a la maloca, y se come a toda su familia.