Rapidez en la resolución: Permite llegar a acuerdos en un tiempo significativamente menor que el proceso judicial tradicional, evitando largos litigios.
Reducción de costos: Al ser un proceso más corto y menos formal, los costos asociados son generalmente menores a los de un Proceso Judicial.
Confidencialidad: Las sesiones de conciliación son confidenciales, lo que protege la privacidad de las partes involucradas y evita la exposición pública de sus conflictos.
Control sobre el resultado: Las partes tienen la libertad de decidir sobre la solución del conflicto, lo que les permite llegar a un acuerdo que satisfaga sus intereses mutuos.
Evita procesos judiciales: La conciliación puede resolver disputas sin necesidad de acudir a un tribunal, lo que reduce la carga del sistema judicial.
Facilitación del diálogo: Un conciliador imparcial ayuda a las partes a comunicarse de manera efectiva, lo que puede mejorar las relaciones y permitir un entendimiento más profundo de los intereses de cada uno.
Acta con valor de sentencia:Si se llega a un acuerdo, el acta de conciliación tiene el mismo valor que una sentencia judicial, lo que permite su ejecución en caso de incumplimiento.
Accesibilidad: Debido a sus bajos precios es Accesible a la población mas vulnerable.
No se requiere abogado: Las partes pueden participar sin la necesidad de un abogado, lo que simplifica el proceso y lo hace más accesible.
Fomenta la cultura de paz: Promueve la resolución pacífica de conflictos, contribuyendo a una sociedad más armoniosa y menos litigiosa.