AEGIS Ep. 1 ha sido retirado temporalmente, y el ritmo de publicación se reducirá durante el verano.
Kirby’s Adventure fue el primer juego de la bola rosa que iniciaría una especie de tradición: estar entre los últimos juegos publicados por Nintendo para cada consola. Sucedió en este caso con la NES, siendo Kirby’s Adventure lanzado tres años después de la Super Nintendo, y sucedería con Kirby’s Dream Land 3 en SNES, Kirby 64 en Nintendo 64, Kirby Mass Attack en DS, Kirby’s Return to Dream Land en Wii, Kirby Extra Epic Yarn en 3DS… Viene siendo la norma a estas alturas. Aunque esta costumbre de la casa, al menos en consolas de sobremesa, siempre ha traído juegos excelentes que aprovechaban el máximo de su hardware. Así ocurre con el que nos ocupa hoy: Kirby’s Adventure para el NES.
Este juego cuenta con uno de los mejores apartados visuales de la consola, y se mantiene hasta el día de hoy como uno de los mejores juegos de 8 bits gráficamente hablando. Aunque este extraordinario apartado gráfico le hace perder bastante rendimiento, siendo las caídas de velocidad demasiado frecuentes. El hecho de que éste sea un juego bastante fácil ayuda a quitarle gravedad a este problema, pero eso no lo hace desaparecer. En algunas ocasiones puede ser muy molesto. Pero, si el juego funciona mal, no puede ser bueno en ningún caso, ¿verdad? Por supuesto, pero no es el caso. Las bajadas de rendimiento, aunque molestas, nunca hacen el juego injugable. Por lo tanto, el apartado técnico y de rendimiento no es un problema muy grande para el disfrute.
En cuanto a la jugabilidad, este juego introdujo por primera vez el mayor icono de la serie: las habilidades de copia. 25 en total, si no recuerdo mal, aunque es cierto que muchas de ellas se sienten como versiones de otra. Este problema se solucionaría en futuras entregas. Estas habilidades aportan mucha variedad al juego, dándote un gran abanico de opciones para superar los desafíos que te son propuestos. Aquí, la baja dificultad también hace de las suyas en ciertas circunstancias, pero al ser un juego diseñado para ser fácil, no hay mucho que echarle en cara. Cada habilidad se obtiene al tragarnos a un enemigo, que tendrá dicha habilidad asignada. Por el aspecto del enemigo deduciremos fácilmente qué habilidad nos dará. Cuando la obtengamos, podremos mantenerla hasta soltarla voluntariamente para coger otra o hasta que nos den un golpe, en cuyo caso hay que volver a tragarse la habilidad, que saldrá despedida en forma de estrella. Si tragamos dos enemigos a la vez, cada uno con una habilidad distinta, saldrá una ruleta con la cual nos tocará una habilidad aleatoria.
Algunas de estas habilidades son usadas ingeniosamente en los escenarios, como la de fuego para prender mechas de cañones, o la de martillo para hundir postes. Estos pequeños detalles demuestran la atención que los desarrolladores le pusieron al título. Como también lo hace la gran cantidad de interruptores repartidos por los niveles, que desbloquean minijuegos o extras. El ingenio de alguno de los escondites de estos interruptores es increíble, aunque otros pueden ser algo obtusos y complicados de encontrar. Los propios minijuegos, por su parte, son unas divertidas adiciones que, aunque alguno no está preparado para ser jugado hoy en día en televisores modernos, sirven para distraer al jugador y hacerle pasar un buen rato.
El diseño de niveles es bastante bueno, repleto de secretos que, aunque no muy significativos en muchos casos, siempre son curiosos y te hacen sentirte bien tras descubrirlos. Los jefes destacan, una vez más, por su originalidad y diseño, además de que mecánicamente no hay dos iguales. Todos son bien distintos y variados.
Aunque este juego no destaca por su longitud, es muy rejugable y nunca se hace pesado. Es muy complicado que te hartes de este título a corto o medio plazo. La banda sonora, aunque buena, no es la que más destaca de su serie, pero es bastante memorable y alegre (como corresponde a todo juego de Kirby). En general, es un juego para pasar el rato, uno de esos “juegos felices” que pones cuando sólo quieres relajarte un rato.
Sobre ese respecto, el remake de 2002 para Game Boy Advance arregla muchos de los problemas de este, como la baja dificultad (hay otros dos modos más difíciles disponibles tras acabar una partida normal), o las bajadas de rendimiento. Si tienes que jugar a una versión, que sea la de Game Boy Advance, pero eso no le quita mérito al original, que casi no necesitó de ajustes o cambios para ser lanzado como un juego nuevo diez años después. Aún hoy resiste muy bien, y es uno de los juegos de su época que mejor ha envejecido (junto con quizás Super Mario Bros. 3 en su misma consola).
Merece sin duda ser jugado al menos una vez, y se encuentra disponible en tantas plataformas (NES, GBA, Wii, 3DS, Wii U, Switch) que es casi imposible pasarlo por alto.