AEGIS Ep. 1 ha sido retirado temporalmente, y el ritmo de publicación se reducirá durante el verano.
Square Enix es una de las compañías más famosas del mundo de los videojuegos, principalmente por producir series RPG como Final Fantasy, Kingdom Hearts o Dragon Quest. Pero menos gente conoce los proyectos más “independientes” e innovadores de la compañía dentro del género, como Xenogears (ése es y no es independiente a la vez, larga historia), Chrono Trigger/Chrono Cross, y éste The World Ends with You del que hablaré hoy. Un juego lanzado en 2007 para Nintendo DS, y que fue amado por la crítica por su trama, banda sonora y jugabilidad… o quizás no tanto por esto último, ya que TWEWY (como me referiré al juego en adelante) miraba a los juegos que más ingeniosamente usaban la mecánica doble-pantalla de la consola, y se reía de ellos en su cara, con un sistema de control de todo menos convencional al que resultaba cuanto menos “un pelín difícil” acostumbrarse.
Pero vayamos por partes. Para empezar, este juego, aún catorce años después de su estreno inicial, continúa siendo exclusivo de consolas de Nintendo (la versión de móviles no la estoy contando, no creo que mucha gente se plantee jugar ésa, pero la menciono por si alguien prefiere tirar por ahí), estando la versión original del juego en Nintendo DS y un remake/remaster en Nintendo Switch llamado TWEWY Final Remix, al estilo de las reediciones de Kingdom Hearts. Su secuela ha sido anunciada para más plataformas, pero el original mantiene su exclusividad en Nintendo. Pero bueno, yo soy sin duda una de las (si no el) personas más fanáticas de Nintendo que conozco, así que no había duda de que iba a tener algún modo de jugar este juego, después de llevar años leyendo y viendo en Internet todas esas alabanzas a un juego que no conocía, y que me parecía algo extraño, pero con conceptos interesantes y trama intrigante.
Agarré mi Nintendo 2Ds, completamente compatible con los juegos de DS original, me metí en mi tienda de segunda mano predilecta, busqué el juego y… ¿Cómo que 60 euros por un juego de DS de 2007? ¡Ni de broma tengo yo esa clase de dinero para un juego que no va a pasar de las 20 horas de historia! Tras esa decepción y enfado ante los precios estratosféricos del mercado de segunda mano en DS, precios que parecen querer alcanzar y superar los de GameCube y (récele cada cual a lo que crea que haya más allá para que no suceda) de Dreamcast, recordé la existencia del remake/remaster en Nintendo Switch, consola a la que también tengo acceso, y me acerqué a mi tienda de juegos local para poder volver a mi casa con el juego en lugar de esperar hasta que me lo trajeran de la otra punta del país. Y allí estaba, de “rebaja”, lo cual significaba que me lo pude llevar a veinte euros menos de lo que la copia de DS me habría costado, incluyendo también el contenido extra del remake y la garantía de un producto recién estrenado.
Llegué a mi casa, abrí el juego, metí el cartucho en la consola, y comencé a jugar. Tardé como cinco minutos en estar atrapado. La trama era, de hecho, igual de interesante que me la había imaginado, y babeaba al pensar en lo que vendría; el sistema de combate, aunque definitivamente poco convencional era divertido y entretenido al ser jugado en el modo de pantalla táctil.
La tan famosa historia comienza del siguiente modo: nos ponemos en la piel de Neku, un adolescente con peinado muy raro (ya quisiera Ace Attorney) y unos cascos que deben estar ya fusionados con su piel de no quitárselos, y esto viene de alguien que apenas se quita los suyos. Ah, también es un borde que pasa de todo. Bastante típico hasta aquí. Pero Neku despierta en medio del cruce de Shibuya, barrio japonés famoso por ser el centro de las modas del país, igual que Akihabara es el centro del anime y manga. Y lo hace sin saber qué hace allí, cómo ha llegado hasta aquél lugar en primer lugar, por qué nadie le dice nada pese a estar tirado en todo el medio del cruce… En fin, lo que cualquiera se preguntaría en su situación. Pero poco después se encuentra con que le dan una especie de “misión”, ir hasta el edificio 104, el más grande y famoso de la zona. Por el camino se topa con una serie de monstruos a los que no puede dañar, pero justo cuando va a ser irremediablemente atacado y derrotado por éstos, una joven de más o menos su edad llamada Shiki aparece, le dice a Neku que forme un “pacto” con ella, y el joven acepta. A partir de ese momento, ambos compañeros son capaces de dañar a los monstruos, conocidos como “ruido”, y se enteran de que esas misteriosas misiones les son impuestas por los Segadores, los “árbitros” del juego que Neku, Shiki, y otros muchos jugadores están jugando. Mientras estén en el juego, los jugadores no pueden interactuar con personas externas a éste, o al menos no directamente, pero sí pueden leer los pensamientos de dichas personas “corrientes”.
Esta mecánica junto a varias otras serán las claves para cumplir las misiones del juego de los segadores, una por día, hasta que termine la semana, y con ella el Juego del Segador. Los jugadores que hayan sobrevivido cada una de las misiones, y que logren pasar todas las pruebas, podrán salir del juego.
A partir de aquí, continuar explicando detalles de la trama sería meterme en spoilers serios, así que mejor lo dejo a un lado. Sobre la historia en general, debo decir que, aunque es bastante buena, con momentos y giros inesperados que seguro sorprenderán a la mayoría, no es nada a una escala tan grande como muchas de las alabanzas incondicionales a este juego y su trama me habían hecho creer. Que esto no significa que sea mala en absoluto, es genial para el RPG de 15 horas que es… pero eso es todo lo que es. Una historia de un RPG de 15 horas. No de 25, no de 40 o 60. De 15 horas. En un juego que, para ser del género que es, no es el que más importancia le da a tener mucho de su tiempo ocupado por la trama.
Como digo, la historia, aunque nada que vaya a revolucionar la industria o vuestras vidas, es bastante buena para lo que es, pero la enorme mayoría de esa calidad se le debe atribuir a los personajes, que, aunque no excesivos, son únicos, carismáticos, y desarrollados lo suficiente (ni un segundo más que eso, en algún caso, pero bueno) como para que el jugador se encariñe con ellos. Neku, Shiki, Beat, Rhyme, y alguno más cuyo nombre no voy a decir y cuyas introducciones básicas no puedo realizar debido a spoilers (que son letales en una historia de una duración tan no-muy-larga como esta), son todos personajes que no creo poder olvidar en mucho tiempo.
Pero, aunque la historia, los personajes y también la banda sonora (después voy con eso) son los elementos más comentados sobre el juego, es innegable que la propia jugabilidad es un punto importantísimo a la hora del disfrute de un juego como éste. Y esa jugabilidad precisamente es la que puede resultar el elemento decisivo a la hora de amar u odiar este juego para mucha gente.
En su versión de DS, el juego aprovecha al máximo las capacidades de dicha consola, haciendo al jugador controlar a dos personajes a la vez: uno con la pantalla táctil, y otro con la cruceta o botones. Esto hace el combate innecesariamente complicado y difícil de maniobrar al comienzo, pero conforme se avanza, con un mínimo de habilidad y dedicación se puede llegar a, si no dominar, al menos controlar debidamente el sistema de batalla. En la versión de Switch, sin embargo, es donde la cosa quizás se complique un poco para algunos. Al jugar en sobremesa, se utilizan los controles del giroscopio de los mandos de la consola para simular el lápiz de la Nintendo DS, pero esto hace perder muchísima precisión a los controles, por lo que al menos yo recomendaría jugar en modo portátil para seguir usando los controles táctiles. Que siguen siendo algo más difíciles de controlar que en DS, principalmente porque cansa más la mano usar el dedo directamente en la pantalla, que el lápiz de la vieja portátil. En esta versión de Switch, la mecánica del “combate doble” se pierde, y el compañero queda relegado a un movimiento especial que puede cargarse y soltarse con una serie de combos con mecánicas de cartas (suena raro, pero tiene sentido cuando lo ves). En definitiva, la versión de Switch es la mejor porque es la más barata y con mejores gráficos… pero a la hora del control, no estoy tan seguro ya. En cualquier caso, si algo es cierto, es que la dificultad en Switch en modo portátil es menor que en las otras dos opciones, así que, si no se te da muy bien el juego, al menos tienes eso para ayudarte a decidir entre versiones.
La cosa con este juego es, si consigues acostumbrarte a los controles “poco convencionales” de cualquiera de sus versiones, lo más seguro es que te encante, q7ue lo ames hasta el cansancio. O como mínimo que se convierta en un juego automáticamente recomendable a cualquiera que busque algo dentro del género un poco más único. Y con una secuela saliendo al mercado justo un mes después de la publicación de este artículo, quienes se queden con ganas de más no van a tener que esperar demasiado para poder regresar al Juego del Segador. Y además, otros aspectos como la trama, los personajes, el aspecto gráfico y la banda sonora son casi imposibles de odiar.
Y ya que estoy, el apartado gráfico y la banda sonora. El primero es excelente tanto en DS (teniendo en cuenta las posibilidades del sistema) y en Switch, siendo este último evidentemente mejor al poseer una mejor resolución, más detalle en sprites, escenarios y animaciones, etcétera. El estilo artístico es muy colorido y decididamente similar al estilo anime, pero con marcadas diferencias que hacen los diseños de TWEWY únicos y memorables, lo cual también contribuye al punto que dije antes sobre personajes carismáticos. Es un estilo visual genial, que suma enteros al valor final del juego como paquete.
Y por fin, llegamos al punto que mucha gente quizás estuviera esperando: la banda sonora de The World Ends with You. Una banda sonora compuesta para “asemejarse a la música que los jóvenes de Shibuya escuchan, reflejando también la variedad de gente que visita la zona”. Esa cita es de todo menos literal, pero algo similar fue lo que se usó para explicar el porqué del marcado estilo de la música de este juego. Es una banda sonora de una longitud tremenda para un juego de DS, o para un juego en general, sobre todo de una duración tan corta como éste. Tengo entendido (podría equivocarme) que la música ocupaba por sí misma una cuarta parte de la memoria del cartucho de DS.
¿Qué cuál es la calidad de las composiciones en sí? Dependerá muchísimo de gustos personales. Para mi gusto, es muy buena, sobresaliente incluso, aunque no se acerca siquiera a maravillas como la banda sonora de Xenoblade 2 para mí. Sin embargo, si dejo un poco al lado mis preferencias personales, podría ver sin duda cómo esta se considera una de las mejores bandas sonoras de la historia de los videojuegos, porque sin duda lo es. Además, pese a presentar un estilo “moderno” que lógicamente podría haber quedado rápidamente desfasado en dos o tres años, aún mantiene su frescor catorce años después de su salida al mercado.
Ahora, como resumen general, ¿recomiendo jugar The World Ends with You? Por supuesto que sí, ¿has estado prestando atención siquiera? Pero la cosa es, no es un juego para todo el mundo. Los controles completamente no-estándar, especialmente de la versión DS, podrían espantar a más de uno, igual que la banda sonora si no es de tu gusto personal podría hacerte dejar pasar esta experiencia. Pero si eres capaz de acostumbrarte a los controles, te gusta la música y te atrapa la historia, este juego te encantará, y se convertirá en uno de ésos “cómo es posible que no lo hubiera jugado antes”.
NOTA
ARTE: 9
MÚSICA: 9
TRAMA/PERSONAJES: 8
JUGABILIDAD: 8.5
GLOBAL: 8.6