El 1ro. de julio está de fiesta la cultura cubana pues se celebra el Día del Historiador. Esta fecha se eligió en homenaje al doctor Emilio Roig de Leuchsenring —destacado historiador y promotor de los Congresos Nacionales de Historia—, que en esa fecha de 1935 recibió la condición de Historiador de La Habana, cuya obra continuó el doctor Eusebio Leal Spengler.
En medio de campañas de desinformación y tergiversación del pasado y ante las amenazas que enfrenta hoy el mundo a partir de una doctrina fascista, engendrada en los círculos más reaccionarios de la extrema derecha de Estados Unidos y Europa, que ha recrudecido el bloqueo y las campañas y presiones para derrocar la Revolución; la ciencia histórica debe aportar todo su caudal de conocimiento para fortalecernos en lo ideológico, político y cultural. Por estas razones, celebramos el Día del Historiador en plena actividad creativa, combativa y comprometida con nuestra historia y la Patria.
El acto central conmemorativo tiene por sede a la provincia de Guantánamo, cuya filial de la UNHIC fue merecedora de este reconocimiento por el trabajo realizado en los últimos años en varias de las esferas de actividad de la asociación. La Jornada de homenaje que se inició en Artemisa el pasado 17 de junio, aniversario
120 del fallecimiento del Generalísimo Máximo Gómez Báez, genial estratega militar que combatió en el Ejército Libertador durante las guerras independentistas del siglo XIX, culminará en Cienfuegos el 31 de julio, quinto aniversario de la partida física del historiador Eusebio Leal Spengler. Nuestra jornada forma parte de la conmemoración del 130 aniversario del inicio de la Guerra Necesaria organizada por José Martí y el aniversario 72 de las acciones del 26 de julio de 1953.
Exhortamos a los historiadores a seguir acompañándonos en los nuevos retos que están por venir en la investigación, enseñanza y comunicación de la historia y en la protección del patrimonio, junto al funcionamiento interno de la asociación. La culminación de las asambleas y los eventos provinciales de historia, la
selección de las ponencias para el XXVI Congreso Nacional de Historia que se realizará en Las Tunas del 13 al 15 octubre, la entrega de los premios provinciales de historia, de los diplomas nacionales de reconocimiento y las Becas UNHIC que correspondan, el trabajo de creación y perfeccionamiento de las páginas de historia en ECURED, el avance en las versiones publicables de las historias municipales y la labor editorial y de comunicación en las redes sociales están entre las tareas que se ejecutan durante la jornada.
El Día del historiador cubano es espacio para el homenaje y reconocimiento a nuestros asociados y a todos los que aportan al conocimiento y defensa de la historia, continuadores de las generaciones de cubanos que forjaron la nación y nuestra nacionalidad, que lucharon por la independencia y la justicia social y que nos legaron una patria libre, soberana, antimperialista, martiana y fidelista.
¡Viva el Día del Historiador Cubano!
¡Hasta la victoria siempre!
Secretariado Nacional de la UNHIC
1 de julio de 2025.
Año 67 de la Revolución.
A nuestras queridas compañeras de la UNHIC:
Hoy, 8 de marzo de 2022, reciban las más sinceras felicitaciones en ocasión del Día Internacional de la Mujer. En estos días de intensas luchas en el plano político-ideológico, en que algunos apátridas pretenden opacar los logros de la Revolución Cubana, les compartimos la certeza de que, sin lugar a dudas, los grandes avances de la mujer y de la ciencia están entre los más relevantes logros del desarrollo económico y social de nuestro país.De cada diez trabajadores de la ciencia, la innovación y la tecnología en Cuba, más de cinco son mujeres, y ellas están presentes en la producción de tres vacunas cubanas contra la Covid-19, las únicas producidas por un país de América Latina y el Caribe.
Cuando en 1960 apenas nadie en el mundo hablaba de género o de inclusión social, la Revolución bajo el eterno liderazgo de Fidel, nos incorporó e incluyó a todos y todas, sin distinción de género ni de color de la piel, abriendo oportunidades a la inteligencia, al talento, sembrando la isla de profesionales que hoy aportan a diario en nuestro desarrollo.
La mujer es una de las grandes fortalezas de Cuba, pequeña nación que resiste en el Caribe la agresión de un imperio que no quiere reconocer la grandeza de un pueblo que ama su independencia y defiende su soberanía nacional.
El secretariado nacional de la UNHIC reconoce el hecho de que, en circunstancias tan arduas, nuestras afiliadas han continuado desempeñando sus funciones desde los hogares, impartiendo docencia, desarrollando investigaciones o gestionando servicios.
¡Viva Cuba! ¡Vivan sus mujeres! ¡Viva Vilma por siempre!
La Unión de Historiadores de Cuba, cuyos asociados se mantienen inmersos en la incansable labor de la investigación, la docencia, la divulgación de la historia y la protección de nuestro patrimonio histórico, saluda el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, organización que ha liderado a la nación cubana, en las múltiples batallas de nuestro pueblo por mantener su independencia, soberanía y justicia social, en las diferentes etapas históricas de la Revolución en el poder.
Hoy como siempre, los historiadores estaremos unidos para servir con nuestro trabajo científico a la Patria, la Revolución y el Socialismo, teniendo como guía aquello que nos enseñó el compañero Raúl: “[…] solo el Partido, como institución que agrupa a la vanguardia revolucionaria y garantía segura de la unidad de los cubanos en todos los tiempos, …puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en el único Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro Ruz”.
¡Patria o muerte!
¡Siempre venceremos!
Estimados colegas:
En el 63 aniversario del triunfo de la Revolución, el Secretariado nacional de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) envía a todos los afiliados sus más sinceras felicitaciones por el fin de año y el advenimiento del 2022, que deseamos sea un año pleno de alegría, realizaciones personales y profesionales, y mucha salud.
Gracias a su sensible intuición y esmerado oficio, los historiadores rescatan leyendas y tradiciones; personajes en sus osadías, hábitos, y preocupaciones. Así, hemos aprendido de sacrificio, unidad e intransigencia, pero sobre todas las cosas, nos hemos convencido de que las trincheras de ideas valen más que las de piedra, que la libertad se conquista con el filo del machete y que Cuba no debe su independencia a los Estados Unidos, porque el reconocimiento del repertorio histórico de Cuba significa preservar muchos valores de nuestra identidad sociocultural que la voracidad del tiempo habría borrado, irremisiblemente.
Mucho se ha insistido en el principio de que, para avanzar hacia el futuro, es necesario conocer de dónde venimos. Y no es esta una frase manida sino una idea fundamental, cuya esencia debe comprenderse particularmente en nuestros días, cuando ha vuelto a arreciar la hostilidad imperialista contra nuestro país y, como ha alertado el compañero Miguel Díaz-Canel reiteradas veces, se pretende tergiversar la historia y modificar determinados símbolos.
Esto requiere una respuesta coherente e intencionada, en especial, de los más de cuatro mil afiliados a la Unión de Historiadores de Cuba que tiene entre sus retos desempeñar un rol más activo en la protección del patrimonio de la nación y en las redes sociales; desarrollar la investigación; enseñar la historia de manera emotiva e interesante, clara y verídica, sin mistificaciones ni acartonamientos, para trasmitir a las jóvenes generaciones el sentimiento legítimo y profundo, y lo distintivo de la patria.
Llegue a todos los que ejercen la necesaria labor de sustentar la memoria de la nación nuestro agradecimiento y felicitación. En el 63 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, la UNHIC desea a todos y todas un Feliz Año Nuevo, y rinde homenaje especial al invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución Cubana, que estará eternamente junto al pueblo cubano en las sendas y logros por venir.
¡Hasta la victoria siempre!
Qué sería de mí si no existieras,
mi ciudad de La Habana.
Fayad Jamís (1984)
La UNHIC da a conocer su más cálido homenaje a la digna y hermosa ciudad del Caribe, en su aniversario 500. Es a la primera capital del socialismo en América, una ciudad que será defendida por su pueblo hasta el último aliento, a la que los historiadores cubanos rendimos tributo, y para ello tomamos en consideración desde sus raíces hasta el trascendente, hermoso y prometedor semblante conque se muestra en el momento histórico actual.
La ciudad de La Habana fue fundada en la costa sur del Archipiélago, cerca de Batabanó y, después, trasladada a su costa norte asentándose en las márgenes delpuerto llamado de Carenas, lo cual es un hecho histórico sustentado por escritores de la etapa colonial. Según la tradición, el 16 de noviembre de 1519 se celebró la primera reunión del cabildo de la villa de San Cristóbal en el lugar donde hoy se levanta el Templete, al establecerse esta, definitivamente en las márgenes de la bahía habanera. Codiciada presa de potencias marítimas europeas, centro receptor de millares de esclavos africanos y puerto de importancia estratégica para la navegación en el hemisferio, que la designaron a principios delsiglo XVII como Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias, fue ante todo y desde entonces, una ventana abierta a la vida cultural de la isla.
En la capital de todos los cubanos existe una fuerte consustancialidad con la memoria histórica. En sus muros, calles y edificios se guardan cuatro siglos de historia de nuestra patria, y también las voces, sueños y luchas de sus habitantes que la modelan a su imagen y semejanza. Por ello La Habana no podrá ser nunca decorado de trivialidades para turistas, sino bastión honroso donde la sensibilidad, la solidaridad y la tradición dejan huellas indelebles en quienes la visitan.
En un aniversario tan significativo es preciso recordar la obra imperecedera de Emilio Roig de Leuchsenring, a quien se debe la creación de la Oficina del Historiador de la Ciudad, desde la cual trabajó intensamente en la preservación de los valores más auténticos del patrimonio material y espiritual de Cuba, y principalmente de La Habana, y la de su digno continuador, el Dr Eusebio Leal Spengler, quien ha logrado materializar muchos de los grandes sueños de aquel con la creación de valiosos museos, el trabajo social en el Centro Histórico restaurado, el empleo sistemático de los medios de comunicación y las publicaciones atrayentes que han servido para despertar cada vez más la avidez de conocimiento por la capital de los cubanos, e inculcar en la ciudadanía un sentido de pertenencia que nace del hondo compromiso con algo que se conoce y se ama, y en consecuencia, se defiende.
Nuestro saludo a todos los historiadores habaneros y a la Filial de la UNHIC por sus aportes a la conmemoración del 500 aniversario y a la investigación, divulgación y a la defensa de la historia y la cultura de nuestra digna capital.
Uno de los escenarios donde han ocurrido significativos acontecimientos de la nación cubana, cuna de Martí, Mella y Camilo, presenció la fundación del primer Partido Comunista de Cuba en 1925, la llegada triunfal de Fidel al frente del Ejército Rebelde el 8 de enero de 1959, la proclamación del carácter socialista de la Revolución en una céntrica esquina del Vedado, la declaración de país libre de analfabetismo en diciembre de 1961 en una concurrida Plaza, entre otros sucesos de tal magnitud que han jalonado el batallar y el enriquecimiento espiritual de varias generaciones de cubanas y cubanos.
Los historiadores aspiramos a que ese aliento evocador que en cada rincón de esta ciudad se respira, permanezca en la conservación y cuidado de sus monumentos, tarjas, sitios históricos, museos y archivos, y que no solo el patrimonio de la historia, sino la poesía inherente en las vidas de quienes la pueblan, sea el horizonte nítido e incitante de una ciudad destinada a ser espacio ideal para acciones creadoras en pos del mejoramiento humano, el avance de la sociedad y de la Revolución.
En fecha tan entrañable como el 24 de febrero, a 124 años del reinicio de la contienda independentista dirigida por el Héroe Nacional José Martí, los cubanos de estos tiempos, fieles a las tradiciones de luchas de nuestro pueblo, acudiremos a las urnas a aprobar la Constitución, como expresión de firmeza, lealtad al legado del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro y a la pléyade de hombres y mujeres que a través de nuestra historia dieron su vida por hacer de Cuba un país libre, justo, próspero, y democrático.
La carta magna que se llevará a referendo es el resultado de un amplio proceso de consulta popular en el que salieron unas 780 mil propuestas, incluyendo las emitidas por residentes en el exterior, convertidas después de su análisis y procesamiento en nueve mil 600 propuestas tipo, la mitad de ellas incorporadas a la ley de leyes El proyecto sometido al criterio popular experimentó 760 cambios. No se aceptaron el 49 por ciento de las propuestas tipo, entre otros aspectos porque no son objeto de la Constitución, pero las opiniones no incorporadas al documento siguen siendo valiosas, y pudieran considerarse a la hora de materializar en leyes el contenido de la carta magna.
Del mismo modo, fueron evaluadas opiniones expresadas por otras vías, como las redes sociales, cartas de la población, y otras. Tuvieron especial significación las derivadas de los análisis en facultades de Derecho, centros científicos, la Academia de Ciencias de Cuba y sociedades de la Unión Nacional de Juristas. Del proyecto aprobado por la Asamblea Nacional, en el Preámbulo se modifican ocho párrafos e incluyen cuatro nuevos y de los 224 artículos que contiene, se sugieren modificar 134 para un 59,8 %, eliminar tres (Artículos 4, 18 y 30, aunque el contenido del primero y el último se integra a otros preceptos) para un 1,3 % y mantener sin cambio alguno 87 para un (38,8 %). Todos estos datos desmienten a quienes manejaron la matriz de que no se tendría en cuenta la opinión del pueblo.
La Carta Magna toma en consideración los principios de justicia social y humanistas que configuran el sistema político cubano y que han sido defendidos por la Revolución y refrendados históricamente por los cubanos. Como en cualquier tratamiento del pasado, así como del presente y del futuro de Cuba, resultó natural que el pensamiento de José Martí fuera referente para el análisis, y eso se ha podido apreciar, por ejemplo, en el tratamiento del Preámbulo, en el que cual aparece esa máxima martiana que es un principio fundamental de nuestro sistema político: Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. La vigencia de Martí se debe, en gran medida, a que la realidad mundial de hoy, no obstante los años transcurridos, se mantiene cerca de la que él quiso transformar. Señaladamente persiste un elemento de gran influencia que él se propuso impedir, y que se consolidó contra su voluntad: la expansión del imperialismo. De ello se desprende que la soberanía es un principio básico a preservar porque si renunciamos a ella, renunciamos a Cuba. O somos soberanos, o no somos nación.
A las gestas que le dieron a Cuba independencia y soberanía, y cimientos para la justicia social, le rinde profundo homenaje el proceso del cual está surgiendo su nueva Constitución. Será un logro relevante en una historia que –si de cultura jurídica propia se trata– viene de la Asamblea de Guáimaro. Esta, celebrada en medio de las contradicciones de una nación que se fraguaba en la gesta desatada meses antes, el 10 de octubre de 1868, fue imperfecta, pero abrió un camino de civilidad y siembra republicana para las ideas y los actos revolucionarios. No fue casual que la fecha del inicio de la Asamblea en 1869, 10 de abril, la escogiera José Martí en 1892 para proclamar la fundación del Partido Revolucionario Cubano.
No tiene el país otra opción digna que actuar acertadamente, con el afán de no dar pasos en falso, ni dejarse engañar por aquellos que pretenden azuzar el odio, la guerra y la injerencia en la región, y mantenerse firme en la defensa de los ideales que le han ganado la admiración, el respeto y la solidaridad de otros pueblos. Se lo debe a una Revolución que cumplió la promesa de echar su suerte con los pobres de la Tierra.
Vivimos momentos trascendentales, por lo que esta será una reafirmación de unidad para continuar defendiendo las ideas de Martí, del Che y de Fidel.
¡A votar SI por la Patria, la Revolución y el socialismo!
Desde hace casi seis décadas, nuestro país sufre los efectos del genocida bloqueo estadounidense. Esta política criminal ha perseguido asfixiar económicamente a la nación, con el objetivo de propiciar la subversión del ordenamiento político derivado del triunfo revolucionario de 1959. El bloqueo busca sumir a los cubanos en la penuria, como castigo por haber emprendido un camino alejado de los dictados imperiales procedentes de Washington.
En estos decenios, la economía cubana -y con ella todas las esferas de la sociedad insular- ha tenido un valladar para su desarrollo. A las restricciones en el intercambio de bienes y servicios con Estados Unidos, se han sumado los sistemáticos esfuerzos de las administraciones norteamericanas para boicotear los nexos comerciales y financieros de Cuba con terceros países. Resulta una falacia hablar de embargo. Contra la mayor de las Antillas se ha estructurado, en toda la línea, un feroz bloqueo.
Los efectos de esta política se han hecho más agudos después del colapso del Campo Socialista. La desaparición del esquema de integración al que Cuba se había integrado coincidió con el reforzamiento del bloqueo. Las leyes Torricelli y Helms-Burton dan cuenta del esfuerzo de los círculos de poder norteamericanos para doblegar, por hambre y necesidades, al pueblo cubano.
Entre los escenarios más afectados por la política del bloqueo se encuentra el intercambio académico. Las restricciones existentes en esta área han limitado la materialización de vínculos en el terreno científico. En el ámbito específico de la ciencia histórica, son conocidas las prohibiciones que los profesionales del patio y sus homólogos estadounidenses han encontrado para la vertebración de disímiles iniciativas.
Ni siquiera durante los años de la llamada “normalización”, la dura realidad del bloqueo fue subvertida. Al estar sometida la continuidad de esta política a la decisión del Congreso norteamericano, su permanencia se ha mantenido incólume, ante la presión de los sectores de extrema derecha, aliados a la actual administración, que siguen apostando para acabar con la Revolución, provocando afectaciones a Cuba y a su pueblo.
En unos pocos días, la Asamblea General de la ONU volverá a condenar el bloqueo estadounidense contra nuestro país. En medio de tal coyuntura, la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) alza su voz para reclamar el fin de esta cruel política. Nos sumamos a la demanda de nuestro pueblo y la exigencia de todos los hombres de buena voluntad de este planeta. La Revolución Cubana ha demostrado su firmeza y disposición a proseguir la lucha por la plena justicia más allá de las presiones externas. Apostamos por el fin del bloqueo, mas no nos asusta su injustificada permanencia, pues hemos aprendido a resistir y a vencer.
Más temprano que tarde, el bloqueo será derrotado por la acción conjunta entre nuestro pueblo, los mejores sectores de la ciudadanía norteamericana y la presión internacional. Junto a ellos estamos y estaremos los historiadores cubanos y la UNHIC, conscientes de la justa causa que defendemos.
Secretariado Nacional de la UNHIC.
6 de octubre de 2018.
Comandante Fidel:
El Ejecutivo Nacional de la Unión de Historiadores de Cuba, en representación de todos los historiadores cubanos, le hace llegar las más sinceras felicitaciones en su noventa cumpleaños.
El ejemplo que usted nos brinda es una guía en las labores que día a día emprendemos. Su compromiso revolucionario y su visión de los procesos históricos resultan imprescindibles en estos momentos, cuando la Revolución se adentra en una nueva etapa.
Su obra como hacedor y analista de la Historia, reconocida con el Premio Nacional de Historia 2008, es parte del arsenal de ideas con el que los historiadores cubanos afrontamos el futuro de la nación, con inquebrantable fe en los valores de la gesta libertaria que usted condujo a la victoria el 1ro de enero de 1959.
Comandante, deseándole salud y muchos años de vida, los historiadores cubanos, reunidos en Guantánamo -primera trinchera antiimperialista de América-, le reiteramos nuestro compromiso de seguir siendo fieles a esa aventura redentora que es la Revolución.
Guantánamo, 1ro de julio de 2016
Día del Historiador Cubano
Oficina de la Alta Comisionada
Consejo de Derechos Humanos
Naciones Unidas
Contribución individual sobre Cuba de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Mecanismo Examen Periódico Universal. Cuarto período de sesiones del Grupo de Trabajo sobre EPU, febrero del 2009.
La Unión Nacional de Historiadores de Cuba, es una organización científica de carácter nacional, no gubernamental, que agrupa en su seno, voluntariamente, a los trabajadores intelectuales que desarrollan sus actividades en cualquiera de las disciplinas que conforman las Ciencias Históricas. Creada oficialmente desde el 7 diciembre de 1981, conforme a lo establecido por la Ley de Asociaciones Nacionales, con sede el la Calle Muralla 71 A, en el Centro Histórico, Habana Vieja. Cuenta nuestra organización con filiales en las catorce provincias y secciones de base en todos los municipios y principales centros e instituciones histórico – culturales del país. En total tenemos 5 432 asociados, todos profesionales: investigadores, historiadores, profesores de centros de enseñanza superior, museólogos, arqueólogos, archiveros, bibliotecarios y otros.
La Unión Nacional de Historiadores de Cuba está legítimamente constituida y su órgano de relación estatal es el Ministerio de Cultura del Gobierno Cubano, que apoya y respalda en la organización y realización de eventos y actividades científicas y académicas de contenido histórico: simposios, talleres y jornadas de estudios históricos y cada dos años Congresos Nacionales de Historia, en los que se analizan y someten al debate histórico más de 100 trabajos que constituyen resultados de las investigaciones de sus asociados; (en octubre próximo se realizará el decimonoveno).
Como organización no gubernamental legalmente constituida y reconocida, disfrutamos del derecho a la libertad de reunión y expresión, de manera abierta, franca, con toda libertad; en todos los niveles de nuestra organización, que suma en total más de 328 secciones de base; los historiadores cubanos se reúnen, analizan y debaten sus trabajos y resultados científicos sin ningún tipo de supervisión ni censura por parte de las autoridades estatales; con toda franqueza y libertad de opinión.
La historia de Cuba, está sometida continuamente al análisis crítico y autocrítico, de ella se analizan aciertos y desaciertos; se extraen las enseñanzas fundamentales para perfeccionar el presente y proyectar mejor el futuro. Los pueblos son los hacedores de su historia, los historiadores son los encargados de recoger y preservar para las generaciones futuras esa memoria histórica; las costumbres y tradiciones, la cultura y el quehacer diario de las generaciones que le han antecedido, que constituyen derechos inalienables de los pueblos.
Los historiadores cubanos le hacen llegar su preocupación acerca de las consecuencias de la globalización neoliberal y los centros del poder mundial, que mantienen como doctrina y ejercicio de dominación la desmemoria y la destrucción de las historias nacionales de los países dominados. Un pueblo sin historia es un pueblo desarraigado, sin asideros en que afincar su identidad. Por tal razón la desmemoria es un arma de la dominación imperial.
La historia contemporánea ha demostrado fehacientemente que la desmemoria se ha convertido en un arma de dominación y un atentado grosero contra los derechos humanos de hombres y de pueblos. Cuando las tropas yanquis invadieron a Irak, no sólo arrasaron con el sustento material de una civilización milenaria, sino que destruyeron y robaron los tesoros de más de dos mil años de civilización en el más feroz crimen de lesa cultura.
De igual manera las guerras de Corea y Viet Nam en la península de Indochina; la destrucción y el desmembramiento de Yugoslavia, los conflictos de las Repúblicas del Cáucaso, entre otras, son pruebas evidentes de la destrucción sistemática del acervo cultural e histórico que acunaron esas sociedades por siglos, y que son parte de un tenebroso plan de liquidación fascista de la cultura y de la historia.
Se trata de llevar a la práctica lo que un obseso teórico del imperio había proclamado al referirse al “Fin de la Historia”. Las guerras imperialistas contemporáneas son fascistas por su esencia antihumana, de exclusión, xenofóbica y racista.
Los pueblos han sido testigo del desmontaje de su historia, del desconocimiento de sus más preciados símbolos, de la pretensión del desarraigo total de sus identidades nacionales y culturales. Los próceres de la independencia americana Simón Bolívar y José Martí, avizoraron como nadie el peligro que representaba para nuestra América el naciente imperialismo norteamericano. En sus cáusticas denuncias estaba la verdad de la independencia de lo que Martí llamó “Nuestra América”.
En estos tiempos, la verdadera historia, la de las luchas de clases, la que hacen los pueblos, la de las guerras sangrientas y tremendas, la de las hambrunas, la de los heroísmos y las tradiciones, la de los imperios y las revoluciones, no es la que se transmiten para el mundo por las vías mediáticas de la información. La privatización del conocimiento es otra forma indiscriminada del saqueo neoliberal y un acto violatorio de los derechos humanos.
Los caminos de la dominación están fundamentados en la desmemoria. Las nuevas técnicas de la comunicación constituyen armas de los centros de poder para su dominio mundial y son utilizadas para manipular conceptos y globalizar el olvido en busca de una falsa identidad homogénea.
Su gran peligro no reside en la censura grosera y descarnada, ni en la limitación de los accesos a la información, sino en la multiplicación anárquica, incontrolada y desprovista de criterios rigurosos de toda la información. En una amalgama donde están los más rigurosos y exactos hechos con los abiertos y groseramente falsos.
Con el derrumbe del socialismo europeo la historia pasó a ser el primer blanco de la contraofensiva neo-liberal. Para los centros de poder el desmontaje de las historias nacionales, la omisión de sus sistemas de valores, el desconocimiento de las tradiciones, de los países en confrontación fue un arma probada en el escenario de la lucha contemporánea por la dominación. De tal manera que la memoria histórica ha pasado a ser una categoría de la ideología.
El pueblo cubano ha sufrido más de 50 años de ataques indiscriminados contra su cultura y sus más esenciales valores. La guerra de los símbolos ha estado presente en la confrontación contra la Revolución cubana, el socialismo y nuestra nación, donde lo simbólico ha tenido siempre un espacio. Descarnadamente ponen en tela de juicio la vigencia de las ideas de José Martí, la relevancia y el significado del Ché y de la gesta de Bolivia, la justeza de la Protesta de Baraguá y la figura de su héroe indiscutible Antonio Maceo.
También acuden a la literatura y a la música, utilizan cualquier arma. Están conscientes que en el terreno de los símbolos, de la cultura, de las ideas, es donde en última instancia se va a dirimir la batalla.
La Unión Nacional de Historiadores de Cuba conoce muy bien el escenario donde se libra la batalla principal de las ideas y cuáles son sus retos, por lo que ante usted denunciamos:
· La acción concertada del imperialismo fascista mundial por utilizar la desmemoria como un arma de dominación contemporánea.
· El saqueo de nuestras historias en un acto criminal de lesa cultura.
· El saqueo de los tesoros de la cultura y de la historia que han acunados los pueblos en sus milenarias y centenarias luchas.
· La privatización a ultranza y descarnada de los conocimientos y su utilización como un instrumento de dominación y coloniaje cultural.
· La guerra de los símbolos de manera que se pretende borrar los valores más preciados de las historias de los pueblos y la enajenación de sus figuras ilustres.
· El robo de documentos y fuentes originales para hacer de ellos no sólo un instrumento para trasmutar las historias nacionales, sino una mercancía del mercado de los antivalores imperiales.
· El falseamiento de la historia, su descontextualización y segmentación como una forma de manipular los sentidos y significaciones.
La cultura de los pueblos y su memoria histórica constituyen escudos que defienden la identidad y son la base de su dignidad y soberanía. El conocimiento de la historia de los pueblos y su asunción como un valor patriótico es un factor ideológico del alto rango y cohesionador de su unidad nacional. Sin la historia no hay un sentido profundo y esencial de los valores patrióticos, ni una cabal comprensión de este presente que nos exige no equivocarnos para construir el futuro por el cual luchamos.
Los historiadores cubanos, agrupados en la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, le trasmiten a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos la certeza de que la humanidad tomará cada vez más conciencia de estos actos de terrorismo cultural, y que la historia de los pueblos y sus símbolos más preciados constituirán por siempre la más hermosa página donde las generaciones sucesivas leerán para ser cada vez mejores y construir su futuro luminoso.
La Revolución cubana es portadora de un amplio sentido de los derechos humanos que van más allá de los llamados derechos civiles o del ciudadano que un día enarbolaron las revoluciones burguesas sin saberlos cumplir a plenitud. Los derechos del hombre se extienden en Cuba a la educación gratuita a todos los niveles, obligatoria hasta nueve grados, garantizada con instalaciones, maestros y profesores, medios técnicos y todos los restantes medios de enseñanza y base material de estudio al alcance de todos, con igualdad de oportunidades, con libre acceso a los niveles medio superior y superior de las enseñanzas, con escuelas en los parajes más recónditos de la geografía cubana, con aulas bien equipadas y maestros hasta para un solo niño en caso de que sea necesario; sin analfabetos ni subescolarizados; con un nivel mínimo de enseñanza media básica entre la población adulta y una matrícula universitaria mayor per cápita que muchos países desarrollados. Ese derecho a estudiar se refuerza con el acceso amplio a la cultura artística y literaria como forma de avanzar hacia una cultura general integral, a partir de las instituciones culturales básicas en cada palmo del archipiélago, de la instrucción de arte en las escuelas y de proyectos culturales comunitarios. “Derecho del pueblo” ha sido proclamado el deporte y su práctica masiva así como los programas de cultura física y recreación sana demuestran su materialización. La salud pública como único sistema de salud en el país donde predomina la prevención a las enfermedades y un bien articulado sistema de atención primaria logran disminuir al mínimo la mortalidad infantil y la mortalidad materna en el parto y eleva a casi 80 años la esperanza de vida de los cubanos, protegidos todos por el sistema de atención y bienestar social.
El proyecto socialista cubano, sin discriminaciones racial, étnica, de color de la piel o nacional; ni regional, ni religiosa, ni de sexo, ni de preferencia sexual, ni etárea, ni de clase o grupo social, respeta la dignidad del ser humano.
La batalla por un mundo mejor se lleva adelante desde Cuba con su ejemplo y su consecución es posible. Esta es una batalla de todos y de todos también será la victoria porque la asumimos con el convencimiento de que “Sólo ganan las batallas los que están en ellas”.
UNIÓN NACIONAL DE HISTORIADORES DE CUBA.
La Habana, Cuba, 28 de agosto del 2008.