El Coloquio Internacional Patria surgió con el propósito de articular proyectos, experiencias y estrategias comunicativas emancipatorias frente a los modelos dominantes impuestos por quienes utilizan los medios e internet como espacios para fomentar el odio, la división y la confrontación entre los pueblos.
Hoy, al clausurar la IV edición de este coloquio, asumimos el compromiso de construir una articulación de trabajo permanente impulsando una Red del Sur, conscientes de que las ideas solo cobran vida cuando son acompañadas de organización colectiva y permanente.
Los participantes en Patria reconocemos que, si bien la tecnología históricamente ha servido a la dominación y la explotación, también posee un potencial profundamente emancipador cuando es reorganizada bajo principios de justicia social y soberanía popular.
Sin embargo, la carrera por la Inteligencia Artificial ha permitido a las corporaciones globales tomar la iniciativa. Trascender el modelo individualista de consumo y asentarnos en un acervo de lo común, en línea con el movimiento de software libre, es condición para la construcción de otro futuro que no sea el que han diseñado los megamillonarios que hoy forman el Ministerio de Propaganda del régimen de Donald Trump.
En este contexto, el IV Coloquio Internacional asume como tareas fundamentales:
• Continuar denunciando y enfrentando el bloqueo tecnológico y económico impuesto
contra pueblos como Cuba, que restringe el acceso a tecnologías esenciales, violando sus derechos al desarrollo y a la soberanía.
• Condenar sin descanso y en cuanto foro nos encontremos el genocidio contra el pueblo palestino, víctima de técnicas salvajes de control y aniquilación social.
• Enfrentar decididamente la guerra cognitiva, combatiendo activamente campañas de desinformación, manipulación mediática y guerra psicológica promovidas por actores imperialistas, y desarrollando agendas comunicacionales que respondan a los intereses de los pueblos.
• Impulsar un nuevo orden tecnológico global basado en la cooperación, la soberanía y la solidaridad, que garanticen una participación equitativa y prioricen el bienestar común sobre intereses geopolíticos imperialistas.
• Constituir una plataforma de reflexión sobre tecnología basada en herramientas de software libre, cuya configuración favorezca el uso de herramientas colaborativas. Esta red permitirá definir nuestras agendas para el desarrollo económico y cultural, y de organización política.
• Promover desde todos nuestros espacios la militancia por una nueva sensibilidad que solo vendrá de la mano de las múltiples y plurales culturas de nuestros pueblos.
• Impulsar la creación de una “Carta de Derechos Digitales” que garantice la privacidad, la pluralidad de voces y el acceso universal a la tecnología, pilares fundamentales para construir un mundo más justo y equitativo.
Este coloquio, que ha reunido a más de 400 participantes provenientes de 50 países, incluidos ministros y funcionarios de gobiernos del Sur, está dedicado especialmente a Telesur, que es un faro de verdad para Nuestra América y el mundo. El próximo encuentro, en el 2026, honrará el centenario del nacimiento del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro.
Por tanto, el coloquio no cierra; hoy comienza el primer día de nuestro próximo encuentro. Hagamos realidad los proyectos colaborativos que en esta edición se han gestado, y regresemos en marzo próximo para seguir haciendo Patria, que es posible si fortalecemos las redes de resistencia, construimos soberanía y consolidamos la comunicación al servicio de los pueblos.
En la Universidad de La Habana, Cuba, 19 de marzo del 2025
La IX Asamblea General de Asociados de la Unión de Historiadores de Cuba sesionó en el Palacio de Convenciones de La Habana los días 26 y 27 de marzo de 2024. En esta cita se hizo un balance del desempeño de la organización durante el último mandato, se eligió a la nueva dirección nacional para el período 2024-2028 y se definieron las proyecciones de trabajo para este nuevo período. Fue este un encuentro enriquecido por las intervenciones de delegados e invitados en representación de diversas instituciones.
La actividad científica y editorial, la protección al patrimonio cultural, la comunicación de la historia, la enseñanza de la historia, la formación de historiadores, la superación de los asociados y la actividad organizativa interna centraron los debates en cinco comisiones de trabajo. Los resultados derivados del intercambio constituyen líneas de acción para el trabajo de la UNHIC y una contribución al abordaje de estas problemáticas a nivel nacional.
A lo largo de estas jornadas se ha reiterado la centralidad de la Historia como disciplina imprescindible para interactuar activamente con la complejidad de la vida social. En tal sentido, la Unión de Historiadores de Cuba asume la responsabilidad que le corresponde en tanto continuidad y representación de los profesionales consagrados a este campo de las ciencias sociales. Pensar al país en sus coordenadas de hoy requiere un compromiso revolucionario con el devenir patrio y dentro de tal reto, los profesionales de la ciencia histórica en sus diversas ramas, han de ocupar un rol protagónico. Ratificamos nuestro apoyo a la dirección de la Revolución.
Cuba enfrenta en la actualidad complejas circunstancias. Los valores impulsados por la Revolución se enfrentan a las consecuencias del recrudecimiento genocida de la política de bloqueo económico y persecución financiera y comercial del gobierno de los Estados Unidos, a la guerra comunicacional, a los intentos de subvertir el orden político y social del país y a plataformas promotoras de la colonización cultural. La Historia constituye terreno de combate primordial en este ámbito y desde los saberes de la ciencia, la UNHIC y sus asociados participan en la actual batalla ideológica.
Es también imprescindible alzar la voz en la hora actual para condenar en los términos más enérgicos el genocidio que el Estado de Israel comete contra el pueblo palestino. Las imágenes dantescas transmitidas a diario por los medios de prensa expresan las asimetrías de un mundo en el que la paz es una quimera y la pobreza, la marginación y la exclusión continúan como base de muy lamentables fenómenos, que nos comprometen a seguir en la lucha por el porvenir de la humanidad.
Los historiadores expresamos nuestro rechazo a cualquier de forma de terrorismo y enviamos nuestras condolencias al pueblo ruso, recientemente victima de un hecho terrorista contra personas inocentes.
En sintonía con los principios martianos, fidelistas y marxistas que defendemos, la Unión de Historiadores de Cuba reafirma su compromiso con los destinos de nuestro heroico pueblo, con los propósitos emancipadores inherentes al proceso de construcción nacional gestado en esta tierra con enormes sacrificios y la sangre de muchos compatriotas. Como nos señalaran Martí, Mella y Fidel, continuaremos luchando por un mundo mejor. ¡Venceremos!.
27 de marzo de 2024,
Palacio de la Convenciones
La Unión de Historiadores de Cuba apoya la declaración del MINCULT a raíz del incidente ocurrido el pasado 27 de enero frente a su sede, en que un grupo de personas con evidentes fines provocadores y de manipulación mediática, violando además las actuales normativas sanitarias por la covid-19, mostraron una actitud desafiante y hostil a pesar de recibir reiterados llamados al diálogo y el cumplimiento responsable en la atención a los ciudadanos, como está establecido en las instituciones gubernamentales cubanas. No se puede dialogar sobre la base del chantaje, la imposición y el irrespeto.
En ocasión del aniversario 168 del natalicio del Apóstol de Cuba los cubanos y cubanas, que asumimos la patria como ara y no como pedestal, fiel a su legado, continuaremos defendiendo la Revolución y sus conquistas, en las que prevalecen la independencia y soberanía nacional, la justicia social, la creación intelectual y la solidaridad, conquistadas con el sacrifico y la sangre de miles de nuestros compatriotas a través de la historia patria.
Unión de Historiadores de Cuba.
La Habana, 28 de enero de 2021
Año 63 de la Revolución.
La Unión de Historiadores de Cuba patentiza su más enérgico rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba, el más prolongado, injusto y severo en la historia dela humanidad, que no solo transgrede los derechos humanos del pueblo cubano, sino el derecho soberano de todas las naciones del mundo a relacionarse con Cuba sin temor a ser castigadas; violenta el derecho internacional, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del libre comercio. Es, en resumen, la más suprema expresión de una política inhumana, carente de legalidad y legitimidad, deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana, por lo que constituye el principal obstáculo para la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En plena pandemia de la covid-19, el bloqueo—que cumple más de 60 años—ha sido agravado por las más de 240 medidas tomadas durante la administración Trump, que no han sido derogadas por los nuevos inquilinos de la Casa Blanca, lo que crea trabas a los enormes esfuerzos que realiza el país para frenar el virus, salvar a nuestra población y cooperar con otros países en la erradicación de la terrible enfermedad que ha cobrado millones de vidas en todo el planeta.
A ello se suma las pretensiones de un reducido número de eurodiputados que responden a la agenda anticubana de Washington, de incluir en la Asamblea Plenaria del Parlamento Europeo un punto relativo a la situación política y los derechos humanos en Cuba, con la pretensión de condenar a nuestro país para afectar los vínculos de la nación antillana con los países europeos y detener la implementación del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación que se desarrolla en la actualidad sobre la base del respeto mutuo y la igualdad entre los Estados. Pero, en realidad, quien viola los derechos humanos de los cubanos es el Gobierno de Estados Unidos con el bloqueo, sus sanciones y otras acciones subversivas contra nuestro pueblo.
El próximo 23 de junio, Cuba presentará por vigésimo novena ocasión ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el proyecto de Resolución que pide poner fin al bloqueo impuesto por Estados Unidos de América, la cual ha sido siempre apoyada por la inmensa mayoría de los países miembros de las Naciones Unidas.
La Unión de Historiadores de Cuba se dirige a todas las personas de buena voluntad, amantes de las causas justas, para que apoyen la ratificación de la condena mundial a esta política insensata, infructuosa y cruel hacia Cuba. Con la palabra de nuestro Apóstol, José Martí, proclamamos: “Quien se levante hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos”.
La Habana, 16 de junio del 2021.
DECLARACIÓN EN DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN
La Unión de Historiadores de Cuba repudia los disturbios y actos vandálicos que tuvieron lugar el domingo 11 de julio último, en el peor momento de una pandemia que está asolando al mundo y cuando el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno, que es el bloqueo económico y financiero impuesto por los EEUU a Cuba, se ha recrudecido de manera perversa y criminal.
La confusión de algunos se unió con la mala intención de quienes quieren retrotraer a Cuba a la situación anterior a 1959 y para ello no vacilan en solicitar incluso una intervención militar, disfrazada de intervención humanitaria, que lejos de resolver el escenario en el que hoy nos encontramos, significaría el caos y la muerte de millones de personas.
No es la primera vez que el gobierno de los Estados Unidos y sus peones, organizan planes con fines propagandísticos y de subversión, pero cada vez se hacen más peligrosos estos intentos. La Revolución ha sido capaz de escuchar y atender las inquietudes del pueblo cubano en relación a su presente y futuro, pero siempre sobre la base de principios éticos, de soberanía, y sin la égida del adversario histórico de la nación cubana.
Las provocaciones que han tenido lugar, desconocedoras del más mínimo sentido del respeto a la justicia y a la institucionalidad, e inspiradas en el afán de construir una imagen ficticia, mediática, de enfrentamiento interno para quienes nos observan desde el exterior, tienen que ser frenadas por el pueblo revolucionario. Con los confundidos, y las personas de buena fe que piensan diferente podemos discutir, persuadir; incluso disentir con argumentos, bajo la premisa de que no siempre hay que llegar a la unanimidad y que las opiniones diversas son útiles y nos hacen reflexionar, siempre que se hagan desde posiciones verdaderamente honestas. Pero a los que con mala intención, pretenden con sus acciones desestabilizar el país, se les debe aplicar con todo rigor, las leyes que existen para garantizar la soberanía de la patria y la tranquilidad ciudadana.
A la Revolución tenemos que defenderla con la vida misma, porque de ello depende la existencia de nuestra nación libre e independiente. Es evidente que los imperialistas quieren aprovechar este momento de crisis para derrocar lo que tanto esfuerzo, sangre y sacrificio ha costado al pueblo cubano defender durante más de 60 años. Ellos, los del imperio y sus acólitos, mientras acusan al gobierno por las carencias que hoy enfrenta el país, obstaculizan toda posibilidad de sobrevivencia y desarrollo con las medidas del bloqueo genocida. Los que no entiendan eso, caerán en una trampa mortal.
La historia de este país enseña que nuestros problemas tenemos que resolverlos con unidad, trabajo, disciplina y orden. Nadie desde afuera podrá hacerlo. No nos engañemos. El momento es de definición, nuestra consigna de Patria o Muerte es la resolución del combate por la defensa de la patria amenazada. No se puede transigir con los que enarbolan el odio y la traición.
La Habana, 12 de julio de 2021. Año 63 de la Revolución.
¡Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria,
se unirá el mar del Sur al mar del Norte,
y nacerá una serpiente de un huevo de águila!
José Martí
(“Lectura en Steck Hall”, Nueva York, 24 de enero de 1880).
La Unión de Historiadores de Cuba condena firmemente las acciones anunciadas por los enemigos internos y externos de la Revolución, para el 15 de noviembre con el propósito de subvertir el orden y la tranquilidad ciudadana. El plan —sin dudas estructurado por la CIA y sus acólitos, “generosos” sustentadores de estos “líderes” que dicen luchar de forma “pacífica”— estriba en orquestar una movilización contrarrevolucionaria, precisamente en los días en que Cuba reabre las escuelas y universidades y se reinician las actividades escolares de nuestros niños y jóvenes, se reanudan a plenitud los vuelos internacionales y se comienza a reanimar el turismo internacional y se avanza en medidas económicas para enfrentar la difícil situación económica que el país enfrenta debido al impacto de la pandemia y el recrudecimiento de las medidas del bloqueo impuestas por Estados Unidos.
Las acciones que pretenden llevar a cabo forman parte de otro nuevo capítulo de la guerra no convencional desplegada por el Gobierno estadounidense, como muy bien se mostró recientemente en “Razones de Cuba”. A aquellos que pretenden, amparados en una mal intencionada interpretación de nuestro texto constitucional, llevar a cabo provocaciones con el fin de crear un ambiente de desestabilización social, les recordamos lo que al respecto expresó el primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su intervención de clausura del séptimo periodo ordinario de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular: “Los derechos no son ilimitados, sus límites están previstos también en la Constitución: son los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y las leyes”.
La Unión de Historiadores de Cuba apoya, de manera incondicional, las palabras del presidente de nuestra nación, manteniéndonos alertas para que la vida del pueblo continúe por cauces pacíficos, y con la seguridad de que, como en otros momentos de nuestra historia, la Revolución saldrá fortalecida. El pueblo cubano no desea regresar a un pasado de sometimiento y dependencia. No quiere volver a ser una neocolonia yanqui.
Como muy acertadamente expresara nuestro presidente: tenemos Patria, defendemos la vida y seguimos siendo de ¡Patria o Muerte!
La Habana, 4 de noviembre del 2021.
Con justa indignación la Unión de Historiadores de Cuba ha conocido de la acción vandálica perpetrada en La Habana contra bustos de José Martí, Apóstol de la Independencia de Cuba. Instigados por la mafia miamense que aprobó los actos de agravio a nuestro prócer, los llamados “medios alternativos” que están a su servicio y bajo su égida, trataron de promover en las redes sociales una imagen tergiversada de nuestra realidad, con la finalidad de infundir a quienes observan desde el exterior la idea de una sociedad violenta, insegura y dividida, cuando la situación real está muy alejada de tales vaticinios.
El héroe a quien rendimos tributo este año por el aniversario 167 de su nacimiento y en el año en que se cumplirán 125 de su muerte en combate, es una referencia ineludible para cualquier cubano que quiere para Cuba un futuro mejor, soberano e independiente, para el cual Martí es el símbolo más acabado y permanente de la nación cubana. Por ello la afrenta no ha sido solo contra los bustos sino contra el alma misma de la patria.
Cuba tiene el privilegio de contar con el apostolado fundador de un hombre que supo trazar para su pueblo un camino autóctono que integrara la justicia, la belleza y la verdad, que nos dejóprincipios, horizontes, ejemplos de conducta a seguir, y como revolucionario cabal, preparó por amor la guerra que llamó “necesaria”, “generosa”, “benéfica” y “culta”. Luchó por una República en Revolución, cuya ley primera sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre, y por ello solo puede calificarse de bárbaros e ignorantes a quienes han profanado –como hicieron en 1949 los marines yanquis en el Parque Central–su querida imagen, el símbolo que Fidel magistralmente identificó con la idea del bien.
Martí sigue vivo porque pensó y actuó a la altura de sus circunstancias, con resolución y luz válidas para entonces, para hoy y para el porvenir, y aquellos que, a través del tiempo, han tratado de mancillar su imagen, su mensaje, su ejemplo, han sido y serán irremediablemente sepultados por la historia.
La Habana, enero de 2020.
Ha fallecido el Presidente de Honor de la Unión de Historiadores de Cuba, el doctor Eusebio Leal Spengler. Cuba ha perdido —solo físicamente— al defensor ardiente de su historia, al enamorado fiel de sus timbres patrios, al defensor tenaz del patrimonio y al revolucionario ejemplar que con su prestigio dio lustre a la Nación ante los pueblos y gobiernos del mundo.
Supo explicar los distintos caminos recorridos por la Patria hasta llegar al presente, que se empeñó en perfeccionar, con su verbo elocuente y con su acción edificadora. Historiador de la Ciudad de La Habana, su obra desbordó los límites de la capital y, como cubano integral, se preocupó y ocupó de todo cuanto tenía que ver con la salvaguarda de la historia y del patrimonio en cualquier parte del archipiélago. Pero, sin dudas, su impronta material más visible será la Habana Vieja, a la que levantó de sus ruinas e, interpretando con apego las ideas de Fidel, la convirtió en una joya de la conservación y del trabajo social en el Centro Histórico restaurado, que asombra a todos los que la visitan y habitan.
Eusebio Leal era ya, y cada día por venir lo seguirá siendo, un ejemplo de lo que debe ser un historiador en la Cuba revolucionaria: un hombre de vasta erudición que no se regodea en su cultura, sino que la pone al servicio del pueblo y al engrandecimiento de la humanidad toda. Recibió, muy merecidamente, infinidad de honores y distinciones de Cuba y de muchos países, entre ellos el Premio Nacional de Historia, pero ningún reconocimiento lo deslumbró, nada hizo que se perdiera en él la modestia, la sonrisa y la amabilidad y los exquisitos modales que lo acompañaron hasta el último minuto. Partió hacia la inmortalidad con la satisfacción del que cumple su deber sin poses ni alardes.
Gloria eterna a Eusebio Leal Spengler, que no ha muerto, porque como sentenció el Apóstol, “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.
Unión de Historiadores de Cuba
La Habana, 31 de julio de 2020
La Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), manifiesta su solidaridad con la Brigada de Médicos Cubanos “Henry Reeve” creada por el líder cubano Fidel Castro Ruz el 19 de septiembre de 2005, a raíz del devastador paso del huracán Katrina por el sur de Estados Unidos. Durante quince años esta brigada, que ostenta orgullosamente el nombre de un joven norteamericano que dio heroicamente su vida por la causa emancipadora cubana, ha prestado su colaboración a diversos pueblos y países del mundo azotados por terremotos, huracanes y epidemias, una labor humanitaria que en el actual contexto de la Covid-19 llegó a diversas partes del mundo, incluyendo por primera vez a Europa Occidental.
Esta esforzada, humanitaria y eficiente labor ya no puede ser ocultada por los grandes medios de comunicación, pese al infame bloqueo impuesto por Estados Unidos, que dura más de 50 años. Mientras el gobierno de Trump suspende el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS), arremete contra China, confisca equipos de protección, y ataca a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por su papel de facilitador en la colaboración médica que Cuba prestó a Brasil, los médicos cubanos están luchando contra la COVID-19 en todo el mundo. Por ello, nuestra asociacón denuncia públicamente esta bochornosa campaña difamatoria, al mismo tiempo que apoya la demanda internacional de otorgar el Premio Nobel de la Paz a la Brigada “Henry Reeve”.
Las brigadas médicas, que se despliegan desde hace seis décadas por todo el mundo, han enfrentado con gran altruismo catástrofes naturales y epidemias, desde el terremoto en Chile de 1960, y han contribuido a mejorar los indicadores y los sistemas de salud de muchos países y comunidades. Muy destacada fue la lucha contra el ébola en África del 2014 al 2015. Previo a la pandemia de la COVID-19, eran unos 30 mil trabajadores y trabajadoras de la salud prestando servicio en 61 países, a los que se sumaron en estos tiempos de pandemia, más de 3 mil 700 colaboradores, organizados en 46 brigadas médicas, que se enviaron a 39 países y territorios afectados por la pandemia.
Es tiempo de trabajar unidos, con responsabilidad y mucha confianza; también es tiempo de solidaridad, de amor y esperanza. Ya lo había dicho el Apóstol de Cuba, José Martí: “El egoísmo es la nota de los tiempos antiguos. El humanitarismo es la nota de los tiempos modernos”.
¡GLORIA Y HONOR PARA NUESTROS TRABAJADORES DE LA SALUD!
Secretariado Nacional de la UNHIC
6 de octubre de 2020
DECLARACIÓN DE APOYO A LA REVOLUCIÓN Y EN DEFENSA DE NUESTRA SOBERANIA ANTE LOS QUE PRETENDEN SUBVERTIR LA SOCIEDAD CUBANA
El amor a la patria, a los héroes, a su historia y el respeto a los símbolos patrios es un principio universal y es la suprema expresión del sentido de la nacionalidad, fraguada en Cuba en las guerras de independencia y de liberación nacional, con la sangre derramada por miles de cubanos, para lograr una Cuba Libre, dueña de sus destinos y con una Revolución con justicia social, que hace suya la dignidad plena del hombre.
En representación de los historiadores cubanos, agrupados en la Unión de Historiadores de Cuba, condenamos y rechazamos a los que conspiran para destruir la Revolución, laceran la tranquilidad de nuestra sociedad, tratan de provocar la inestabilidad y dañar la unidad del pueblo cubano en momentos en que el imperialismo yanqui ha reforzado el bloqueo al país, para tratar de rendirnos o dividirnos, siguiendo el guión de la subversión, la confusión y los daños que nos causa su genocida política, reforzada en medio de la ejemplar batalla de nuestro gobierno para preservar la salud del pueblo ante la pandemia de la Covid-19.
Nos sobran motivos para repudiar la postura injerencista del imperio y la de aquellos que en Cuba y fuera de su patria, le rinden pleitesía y se enrolan en acciones desestabilizadoras y campañas mediáticas. Innumerables veces, nos hemos enfrentado y hemos derrotado falsedades y agresiones de todo tipo.
Apoyamos la posición de principios del Ministerio de Cultura de no dialogar con los que sirven y se benefician del Gobierno de Estados Unidos, que en grosera intromisión en los asuntos internos de Cuba, estimula esta manipulación mediática, con evidentes fines desestabilizadores. Los historiadores cubanos estamos junto al pueblo, que en transparente referendo democrático, dio su voto a la Constitución que proclama como uno de sus principios fundamentales la soberanía de la Nación, el respeto a las leyes y la irreversibilidad del socialismo.
La capacidad de dialogar de la Revolución y sus dirigentes está presente desde su propia génesis, pero siempre sobre la base principios éticos, de soberanía y sin la égida del adversario histórico de la nación cubana. Los encuentros con los trabajadores, intelectuales, periodistas, jóvenes y estudiantes, al igual que con los historiadores, han permitido identificar las mejores acciones, atender preocupaciones y avanzar en el perfeccionamiento de la sociedad socialista.
Corresponde a los cubanos dignos enfrentar con valentía, sentido del honor nacional y sabiduría política el momento presente, pleno de complejidades y peligros, pero también de esperanzas luchadoras. Los historiadores estaremos siempre entre los que fundan y crean, entre los que aman y construyen la patria que nuestros héroes y mártires desde el 10 de octubre de 1868 y el 1 de enero de1959, forjaron para servirla y hacerla más plena, digna, con independencia y justicia social.
Secretariado Nacional de la UNHIC
La Habana, 4 de diciembre de 2020
La Unión de Historiadores de Cuba patentiza su más enérgico rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, que es el más largo en la historia de la humanidad, en tanto no ha existido un sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado, que se haya aplicado contra ningún otro país del mundo. Este cerco no solo transgrede los derechos humanos del pueblo cubano, sino el derecho soberano de todos los países del mundo a relacionarse con Cuba sin temor a ser castigados, violenta el derecho internacional, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del libre comercio.
Por los fines que persigue y el andamiaje político, legal y administrativo en el que se sustenta, estas sanciones califican como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y como un acto de guerra económica según lo establecido en la Conferencia Naval de Londres de 1909. Es, en resumen, la más suprema expresión de una política inhumana, carente de legalidad y legitimidad, deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana, y constituye el principal obstáculo para la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Al mismo tiempo, Washington activó el Título III de la Ley Helms-Burton, después de mantenerlo suspendido por más de 20 años debido a su evidente violación del derecho internacional. Este título permite tomar acciones judiciales en tribunales norteños ante demandas presentadas por ciudadanos o entidades estadounidenses contra empresas o individuos cubanos o de terceros países que se relacionen comercialmente con propiedades nacionalizadas en Cuba en la década de 1960.
Esta es una de tantas muestras de la intensificación de la política hostil contra Cuba llevada a cabo por el presidente Donald Trump desde su llegada al poder, enfocada tanto en el plano declarativo como en la ejecución de medidas de agresión económica contra el país. Las nuevas agresiones a Cuba se justifican por supuestas “violaciones de los derechos humanos” y el apoyo brindado a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, a los que denomina autoritarios y corruptos. Pero quienes, en realidad, violan los derechos humanos de los cubanos son ellos con su bloqueo y sus sanciones, y quienes mantienen una política intervencionista y propósitos desestabilizadores en la región también son ellos, mediante coercitivas unilaterales que generan deliberadamente penurias económicas a su población y amenazan la paz.
A pesar de los intensos y crecientes reclamos de la comunidad internacional que en la Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado mayoritaria y reiteradamente por el levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones bilaterales, las administraciones estadounidenses han mantenido intacta la política que ha llamado “de embargo”, como herramienta de presión contra Cuba, lo que, además de ilegal, es moralmente indefendible.
En Estados Unidos muchos vinculan las carencias y limitaciones que aún sufre nuestro pueblo con la Revolución Cubana y el proyecto socialista que defiende. En modo alguno las relacionan con las agresiones y el bloqueo económico de que ha sido objeto la isla hace 60 años. Los que así piensan y pretenden hacer regresar el país a la situación de dependencia e ignominia que padecía antes de 1959, pasan por alto que las agresiones de los EEUU datan de más de dos siglos y que el largo proceso histórico del diferendo entre los dos países, cuyas inferencias han sido el anexionismo, el intervencionismo, el neocolonialismo, el plattismo y la trasnochada Doctrina Monroe, no comenzó con el triunfo revolucionario sino con el propio surgimiento de la nación norteña.
Nos dirigimos a todas las personas de buena voluntad, amantes de las causas justas, que apoyen la ratificación de la condena mundial para poner fin a esta política insensata, infructuosa y cruel hacia Cuba, convencidos de que como dijo el Apóstol de Cuba, José Martí, quien se levante hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos.
En estos días se implementa contra Venezuela un intento de golpe de Estado orquestado por el imperialismo norteamericano y la derecha antichavista. Se pretende desconocer el legítimo mandato de Nicolás Maduro y aupar el ascenso al poder de la reacción. A partir de la inconstitucional figura jurídica de la “autoproclamación”, se aspira a burlar la voluntad popular expresada en las urnas. Con la complicidad de las principales potencias imperialistas encabezadas por Estados Unidos, la actitud lacaya de la inmensa mayoría de los países asociados al llamado Grupo de Lima y el deshonesto actuar del secretario general de la OEA, se intenta legitimar la ilegal maniobra.
Frente a la espuria pretensión se eleva la voz de buena parte de la comunidad internacional, consciente de la necesidad de velar por el derecho a la autodeterminación de los pueblos. No es el bienestar de los venezolanos lo que obsesiona a las fuerzas golpistas. La apropiación de los grandes recursos naturales del hermano país y la destrucción del ejemplo encarnado en la epopeya chavista constituyen el objetivo añorado. Se trabaja por crear las condiciones propicias para una supuesta intervención humanitaria; cuyos resultados pueden apreciarse en la realidad de Afganistán, Irak, y Libia.
En este marco, Cuba ha expresado su total compromiso con la Revolución Bolivariana a partir de la abierta denuncia de los planes en desarrollo para derrocarla. La defensa de la institucionalidad venezolana guía la actitud del gobierno antillano. La experiencia histórica permite identificar claramente la jugada de los círculos imperiales y la derecha venezolana y del continente.
La Unión de Historiadores de Cuba respalda la posición de nuestras autoridades. Reiteramos el compromiso y la identificación con el proyecto bolivariano y chavista que conduce hoy el compañero Nicolás Maduro Moros. Reiteramos la denuncia al imperialismo yanqui por su injerencista actitud. La historia nos demuestra que estamos ante una nueva expresión de la tradicional proyección de las élites estadounidenses, frente a los procesos de cambio que en América Latina han promovido la soberanía nacional y la justicia social. Confiamos en que el pueblo venezolano, acompañado por la solidaridad internacional, logrará sortear este nuevo escollo. Sepa la patria de Bolívar y Chávez que tiene en los historiadores cubanos sinceros amigos.
(15 de abril del 2019)
Los delegados e invitados al XXIII Congreso Nacional de Historia, que sesionó en la ciudad de Bayamo, Monumento Nacional, capital de la heroica provincia de Granma entre el15 y el 17 de abril de 2019; comprendiendo que la Revoluciónque triunfó el 1 de enero de 1959 significó definitivamente lamaterialización de los ideales por los que lucharon los cubanosdesde 1868, dedicaron sus sesiones a honrar la memoria deliniciador de nuestro único proceso revolucionario, Carlos Manuelde Céspedes, en el bicentenario de su natalicio, al Aniversario150 del comienzo de dicho proceso y al Aniversario 60 de aquel amanecer luminoso que trajo para Cuba, con la guía deFidel, la verdadera independencia y la justicia social.
En medio de la compleja situación internacional y regional, caracterizada por el aumento de la agresividad del imperialismo norteamericano en contubernio con gobiernos de derechaen América Latina, los delegados e invitados al XXIII Congreso Nacional de Historia, en representación de todos los historiadorescubanos, declaramos que:
1. El estudio de la Historia de Cuba y de América nos muestraque, a lo largo de los últimos dos siglos, la injerenciaimperialista ha sido el enemigo y principal factor desestabilizadorde la región, opuesto a los avances democráticosy con el objetivo manifiesto de considerar a la región latinoamericana y caribeña como su traspatio neocolonial.
2. Reafirmamos nuestro compromiso con la verdad y la justicia,con los ideales de paz, de libertad y de independenciade Cuba, de América Latina y el Caribe, en defensade los cuales continuaremos en la primera trinchera delcombate ideológico, derrotando las agresiones imperialistascontra nuestro país.
3. Rechazamos la Ley Helms-Burton y la anunciada puestaen vigor de su Título III, erigida hoy como instrumentofundamental de la política de hostilidad del gobierno estadounidensey su nueva escalada de agresiones contraCuba. Denunciaremos ante el mundo esta flagrante violaciónde las normas internacionales y de forma unida yfirme enfrentaremos esta nueva agresión.
4. Expresamos nuestra solidaridad con el hermano pueblode Venezuela y el apoyo al gobierno constitucional quepreside Nicolás Maduro Moros, frente a los intentos dela reacción continental, encabezada por el gobierno deonald Trump, por aplastar la Revolución bolivariana ychavista y su ejemplo de soberanía, unidad y solidaridadlatinoamericanas.
5. Ratificamos y nos unimos resueltamente al llamado internacionalpor la libertad de Luiz Inacio Lula da Silva,injustamente encarcelado hace más de un año, sin pruebasy como resultado de un amañado proceso judicial,viciado por la parcialidad y la politización, con el fin dehacer retroceder los avances de la izquierda brasileñay las conquistas sociales que se alcanzaron durante sugobierno.
6. Consideramos que es necesario ampliar los estudios históricosen el país, reforzando acciones para el desarrollode proyectos investigativos y de promoción de la historia,que a través de los libros que se publiquen, los trabajosperiodísticos y audiovisuales que se realicen, loseventos que se convoquen y la mejor utilización de losmedios digitales e internet, permitan que lo que se escribay comunique sobre la historia interese a los públicosmás diversos.
7. Reiteramos que con el noble empeño de perfeccionar laenseñanza de la Historia en todos los niveles educacionales,para dotar a los niños y jóvenes cubanos de lapoderosa influencia formativa que emana de las gloriaspasadas, los ministerios de Educación y de EducaciónSuperior, contarán con el apoyo de los historiadores cubanos.
8. Afirmamos que para enfrentar corrientes tergiversadorasde nuestra Historia, se requiere una actitud militanteen la que se conjuguen armónicamente la ricatradición historiográfica cubana con nuevos enfoquescientíficos, para explicar adecuadamente las transformacionesa partir de la acción de los hombres, aspecto enel cual las enseñanzas del eterno Comandante en JefeFidel Castro constituyen el paradigma más completo.
Al calor del enriquecedor intercambio con la combativa, patrióticay hospitalaria población de Granma, y los fructíferosdebates sostenidos en las sesiones del Congreso a partir de lasponencias presentadas y el desarrollo de paneles y talleres,nos reafirmamos en nuestra inclaudicable voluntad de continuaraportando a la cultura nacional, perfeccionando las investigacionesy la divulgación históricas, actuando con máscelo en la preservación de la memoria histórica de la nación,y reiterando nuestro deber con la ciencia y la conciencia denuestro pueblo y la causa de la lucha por un mundo mejor.
Bayamo, cuna de la nacionalidad cubana, 17 de abril de 2019,
“Año 61 de la Revolución”.
(15 de abril del 2019)
Los delegados e invitados al XXIII Congreso Nacional de Historia, que sesionó en la ciudad de Bayamo, Monumento Nacional, capital de la heroica provincia de Granma entre el15 y el 17 de abril de 2019; comprendiendo que la Revoluciónque triunfó el 1 de enero de 1959 significó definitivamente lamaterialización de los ideales por los que lucharon los cubanosdesde 1868, dedicaron sus sesiones a honrar la memoria deliniciador de nuestro único proceso revolucionario, Carlos Manuelde Céspedes, en el bicentenario de su natalicio, al Aniversario150 del comienzo de dicho proceso y al Aniversario 60 de aquel amanecer luminoso que trajo para Cuba, con la guía deFidel, la verdadera independencia y la justicia social.
En medio de la compleja situación internacional y regional, caracterizada por el aumento de la agresividad del imperialismo norteamericano en contubernio con gobiernos de derechaen América Latina, los delegados e invitados al XXIII Congreso Nacional de Historia, en representación de todos los historiadorescubanos, declaramos que:
1. El estudio de la Historia de Cuba y de América nos muestraque, a lo largo de los últimos dos siglos, la injerenciaimperialista ha sido el enemigo y principal factor desestabilizadorde la región, opuesto a los avances democráticosy con el objetivo manifiesto de considerar a la región latinoamericana y caribeña como su traspatio neocolonial.
2. Reafirmamos nuestro compromiso con la verdad y la justicia,con los ideales de paz, de libertad y de independenciade Cuba, de América Latina y el Caribe, en defensade los cuales continuaremos en la primera trinchera delcombate ideológico, derrotando las agresiones imperialistascontra nuestro país.
3. Rechazamos la Ley Helms-Burton y la anunciada puestaen vigor de su Título III, erigida hoy como instrumentofundamental de la política de hostilidad del gobierno estadounidensey su nueva escalada de agresiones contraCuba. Denunciaremos ante el mundo esta flagrante violaciónde las normas internacionales y de forma unida yfirme enfrentaremos esta nueva agresión.
4. Expresamos nuestra solidaridad con el hermano pueblode Venezuela y el apoyo al gobierno constitucional quepreside Nicolás Maduro Moros, frente a los intentos dela reacción continental, encabezada por el gobierno deonald Trump, por aplastar la Revolución bolivariana ychavista y su ejemplo de soberanía, unidad y solidaridadlatinoamericanas.
5. Ratificamos y nos unimos resueltamente al llamado internacionalpor la libertad de Luiz Inacio Lula da Silva,injustamente encarcelado hace más de un año, sin pruebasy como resultado de un amañado proceso judicial,viciado por la parcialidad y la politización, con el fin dehacer retroceder los avances de la izquierda brasileñay las conquistas sociales que se alcanzaron durante sugobierno.
6. Consideramos que es necesario ampliar los estudios históricosen el país, reforzando acciones para el desarrollode proyectos investigativos y de promoción de la historia,que a través de los libros que se publiquen, los trabajosperiodísticos y audiovisuales que se realicen, loseventos que se convoquen y la mejor utilización de losmedios digitales e internet, permitan que lo que se escribay comunique sobre la historia interese a los públicosmás diversos.
7. Reiteramos que con el noble empeño de perfeccionar laenseñanza de la Historia en todos los niveles educacionales,para dotar a los niños y jóvenes cubanos de lapoderosa influencia formativa que emana de las gloriaspasadas, los ministerios de Educación y de EducaciónSuperior, contarán con el apoyo de los historiadores cubanos.
8. Afirmamos que para enfrentar corrientes tergiversadorasde nuestra Historia, se requiere una actitud militanteen la que se conjuguen armónicamente la ricatradición historiográfica cubana con nuevos enfoquescientíficos, para explicar adecuadamente las transformacionesa partir de la acción de los hombres, aspecto enel cual las enseñanzas del eterno Comandante en JefeFidel Castro constituyen el paradigma más completo.
Al calor del enriquecedor intercambio con la combativa, patrióticay hospitalaria población de Granma, y los fructíferosdebates sostenidos en las sesiones del Congreso a partir de lasponencias presentadas y el desarrollo de paneles y talleres,nos reafirmamos en nuestra inclaudicable voluntad de continuaraportando a la cultura nacional, perfeccionando las investigacionesy la divulgación históricas, actuando con máscelo en la preservación de la memoria histórica de la nación,y reiterando nuestro deber con la ciencia y la conciencia denuestro pueblo y la causa de la lucha por un mundo mejor.
Bayamo, cuna de la nacionalidad cubana, 17 de abril de 2019,
“Año 61 de la Revolución”.
Desde hace casi seis décadas, nuestro país sufre los efectos del genocida bloqueo estadounidense. Esta política criminal ha perseguido asfixiar económicamente a la nación, con el objetivo de propiciar la subversión del ordenamiento político derivado del triunfo revolucionario de 1959. El bloqueo busca sumir a los cubanos en la penuria, como castigo por haber emprendido un camino alejado de los dictados imperiales procedentes de Washington.
En estos decenios, la economía cubana -y con ella todas las esferas de la sociedad insular- ha tenido un valladar para su desarrollo. A las restricciones en el intercambio de bienes y servicios con Estados Unidos, se han sumado los sistemáticos esfuerzos de las administraciones norteamericanas para boicotear los nexos comerciales y financieros de Cuba con terceros países. Resulta una falacia hablar de embargo. Contra la mayor de las Antillas se ha estructurado, en toda la línea, un feroz bloqueo.
Los efectos de esta política se han hecho más agudos después del colapso del Campo Socialista. La desaparición del esquema de integración al que Cuba se había integrado coincidió con el reforzamiento del bloqueo. Las leyes Torricelli y Helms-Burton dan cuenta del esfuerzo de los círculos de poder norteamericanos para doblegar, por hambre y necesidades, al pueblo cubano.
Entre los escenarios más afectados por la política del bloqueo se encuentra el intercambio académico. Las restricciones existentes en esta área han limitado la materialización de vínculos en el terreno científico. En el ámbito específico de la ciencia histórica, son conocidas las prohibiciones que los profesionales del patio y sus homólogos estadounidenses han encontrado para la vertebración de disímiles iniciativas.
Ni siquiera durante los años de la llamada “normalización”, la dura realidad del bloqueo fue subvertida. Al estar sometida la continuidad de esta política a la decisión del Congreso norteamericano, su permanencia se ha mantenido incólume, ante la presión de los sectores de extrema derecha, aliados a la actual administración, que siguen apostando para acabar con la Revolución, provocando afectaciones a Cuba y a su pueblo.
En unos pocos días, la Asamblea General de la ONU volverá a condenar el bloqueo estadounidense contra nuestro país. En medio de tal coyuntura, la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) alza su voz para reclamar el fin de esta cruel política. Nos sumamos a la demanda de nuestro pueblo y la exigencia de todos los hombres de buena voluntad de este planeta. La Revolución Cubana ha demostrado su firmeza y disposición a proseguir la lucha por la plena justicia más allá de las presiones externas. Apostamos por el fin del bloqueo, mas no nos asusta su injustificada permanencia, pues hemos aprendido a resistir y a vencer.
Más temprano que tarde, el bloqueo será derrotado por la acción conjunta entre nuestro pueblo, los mejores sectores de la ciudadanía norteamericana y la presión internacional. Junto a ellos estamos y estaremos los historiadores cubanos y la UNHIC, conscientes de la justa causa que defendemos.
Secretariado Nacional de la UNHIC.
6 de octubre de 2018.