por UNHIC
La guarnición de Santa Clara contaba con unos tres mil soldados, además de la Policía y otras fuerzas. Disponía de un poderoso armamento que incluía tanques de guerra; además, en la loma del Capiro, se hallaba un tren blindado dotado de medios técnicos e ingenieros y un potente armamento.
El Ejército Rebelde tenía unos trescientos guerrilleros bien armados y poseedores de una alta moral combativa. El primer enfrentamiento ocurrió cuando, el día 28, una avanzada rebelde intercambió disparos con una patrulla. La táctica rebelde consistió en atacar primero los objetivos que se encontraban fuera del cuartel, sede del regimiento no. 3 Leoncio Vidal. De acuerdo con ese plan, enfrentaron primero las posiciones de la loma del Capiro, la estación de policía, la Audiencia y el Gran Hotel.
El enemigo fue desalojado de la loma del Capiro el día 30. El tren blindado intentó retroceder; pero como los rebeldes habían destruido la línea férrea, se descarriló y fue de inmediato cercado por los guerrilleros; con cocteles molotov se hacía salir del tren a los soldados, quienes no estaban muy dispuestos a arriesgar el pellejo; pero por la acción de las llamas, el tren se convertía en un verdadero horno.
Según contaba el Che: “En pocas horas se rendía la dotación completa, con sus 22 vagones, sus cañones antiaéreos, sus ametralladoras del mismo tipo, sus fabulosas cantidades de municiones (fabulosas para lo exiguo de nuestras dotaciones claro está)”.1
Ese importante armamento ocupado sería trascendental en las acciones que se desarrollarían después. Durante los días 30 y 31 se logró la rendición del cuartel del Servicio de Vigilancia de Carreteras, la sede del gobierno provincial y la estación de policía, donde cayó Roberto Rodríguez Fernández, el Vaquerito.2
En esta última, ante la imposibilidad de avanzar por la calle, dominada por el fuego enemigo, se avanzó a través de las viviendas, derribando para ello paredes con la cooperación de los santaclareños.
El 1.o de enero, capituló el escuadrón 31 de la Guardia Rural, así como las tropas que se hallaban en el aeropuerto y el hotel. “Se había logrado tomar la central eléctrica y toda la parte noroeste de la ciudad, dando al aire el anuncio de que Santa Clara estaba casi en poder de la Revolución”.3
Todo las fuerzas, incluidas las de Camilo, que ya había tomado Yaguajay, se enfrentaron al regimiento no. 3, cuyo mando conocía ya de la huida del tirano y sabía que no habría refuerzo.
“[…] En la mañana de ese día —contaría el Che— mandamos a los capitanes [Antonio] Núñez Jiménez y [Adolfo] Rodríguez de la Vega a pactar la rendición del cuartel. Las noticias eran contradictorias y extraordinarias: Batista había huido ese día, desmoronándose la Jefatura de las Fuerzas Armadas […]”.4
Al mediodía de ese 1.o de enero se produjo la rendición. También ese día llegaría la orden de Fidel de marchar aceleradamente hacia la capi-tal para impedir cualquier componenda que pu-diera frustrar el triunfo revolucionario: Camilo avanzaría para tomar la Ciudad Militar de Co-lumbia y el Che, la Fortaleza de la Cabaña.
Por último, Fidel llamó a los trabajadores y al pueblo todo a la huelga general revolucionaria.
1 Tomado de Colectivo de autores: Cuba: Fechas que nu-tren, Casa Editorial Verde Olivo, La Habana, 2018, pp. 298-299.
2 Ernesto Che Guevara: Pasajes de la guerra revolucionaria, Editora Política, La Habana, 2003, p. 263.
3 Era el jefe del pelotón suicida.
4Ernesto Che Guevara: Ob. cit., p. 263. 4 Ibidem, p. 266.