Por María Luisa García Moreno
Editora, escritora y periodista.
Desde los mismos días del triunfo, la Revolución ha tenido que defenderse de infinidad de agresiones de todo tipo. Si lo ha conseguido durante más de sesenta años, ha sido gracias al apoyo masivo del pueblo.
El 13 de agosto de 1959, en la zona de Trinidad,la Revolución frustró una invasión organizada por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, en componenda con el tirano Fulgencio Batista Zaldívar y el amo yanqui.
La Rosa Blanca, primera organización terrorista contrarrevolucionaria, se había creado el 28 de enero de 1959. En respuesta, la Revolución organizó el 26 de marzo el Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER), antecedente de los órganos de la Seguridad del Estado en Cuba.
Como resulta habitual, parte de la estrategia enemiga era la campaña de calumnias contra Cuba, en la cual se utilizaba el fantasma del comunismo, con el objetivo de sembrar el miedo. El 8 de julio, el Congreso estadounidense había acrecentado las facultades del presidente para adoptar medidas contra todo país que se atreviera a confiscar propiedades norteamericanas.
Poco después, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a la quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores,que se realizó en Santiago de Chile, para analizarla tensión en el Caribe. Se pretendía revitalizar la Comisión Interamericana de Paz, creada en 1940,como mecanismo que permitiera la intervención yanqui en nuestros pueblos.
La llamada conjura trujillista sería el pretexto.Incluía un levantamiento armado, apoyado por un desembarco aéreo de la Legión Anticomunista del Caribe, integrada por exmilitares batistianos y mercenarios organizados por Trujillo.
Se apoyaban en la traición de William Morgan y Eloy Gutiérrez Menoyo, del II Frente Nacional Escambray. Informado, el DIER penetró la conspiración.
El 7 de agosto comenzaron las detenciones delos conspiradores en La Habana, Managua y San Antonio de los Baños. Alrededor de Trinidad,fueron ubicadas fuerzas al mando de los comandantes Filiberto Olivera, Pineo, y Lázaro Artola.
Se había hecho creer al enemigo que la región estaba en manos de la contrarrevolución. Al capturar el día 13 la aeronave en que arribaban a Cuba los enviados de Trujillo, se produjo un combate que causó bajas a ambas partes. Las armas fueron capturadas.
En la noche del 14, ante las cámaras de la televisión, Fidel dio a conocer lo ocurrido.
Por su parte, en la Conferencia de Cancilleres,Raúl Roa demostró por qué llegaría a ser conocido como el Canciller de la Dignidad. Ese 17 de agosto, en Santiago de Chile, pudo mostrar al mundo las pruebas de aquella conjura y defender el derecho de esta pequeña Isla a su soberanía.
La Revolución Cubana ha recibido múltiples agresiones a lo largo de su existencia; pero la unidad del pueblo en defensa de su proyecto social le ha permitido salir airosa de cada confrontación.
Así fue y así es.