por la UNHIC
Desde su experiencia como poeta e historiador, Heredia identifica con mucha estrategia la relevancia que tiene la vinculación entre poesía e historia, no solo para fomentar el patriotismo, sino también para posicionarse como sujeto político, social e histórico.
“La estrella de Cuba”, escrito el 23 de octubre de 1823 y publicado en la edición de sus Poesías (1832) es el primer poema de espíritu revolucionario e independentista de Heredia y surgió en el contexto de la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, en la cual participó y cuyo objetivo principal era alcanzar la independencia de Cuba. De ahí que a lo largo del poema se manifiesten sentimientos de libertad e identidad nacional. A pesar de la frustración que recorre al poema, este pone de manifiesto la exaltación romántica de dos elementos constitutivos de la futura identidad visual e ideológica del independentismo cubano: la estrella y la libertad.
No es solo pura inspiración la que mueve a Heredia decir: Y la estrella de Cuba se alzaba / más serena y ardiente que el sol. El poeta entiende que la libertad ha de ganarse con el esfuerzo propio de sus mejores hijos, porque […] si un pueblo sus duras cadenas / no se atreve a romper con sus manos / bien le es fácil mudar de tiranos, / pero nunca ser libre podrá […]. No obstante, convencido de que el sacrificio no sería en vano, exclamó: ¡Libertad! A tus hijos tu aliento / en injusta prisión más inspira […].1
Y a esa capacidad inspiradora de la libertad proclamada en el poema, debió de referirse José Martí, en su apología de Heredia en Hardman Hall, Nueva York, el 30 de noviembre de 1889, cuando expresó: “[…] despertó en mi alma, como en la de los cubanos todos, la pasión inextinguisu parte, Enrique José Varona, en víspera de la frustrada Revolución del 30, sería enfático al decir: “Ni Saco ni Luz, ni Del Monte ni Varela […] le habían dado un sentimiento tan lúcido y penetrante de la patria, como la poesía de Heredia”.2 Sobre esta base, a dos centurias de la escritura del poema “La estrella de Cuba”, bien puede afirmarse que José María Heredia fue para los independentistas cubanos del siglo XIX lo que José Martí para los revolucionarios del primer periodo republicano y, consecuentemente, para los de la llamada Generación del Centenario.
La producción poética de José María Heredia, así como su pensamiento histórico y filosófico, adquieren mayor vigencia cuando conmemoramos el 220 aniversario de su nacimiento y también los 200 años de haberse descubierto sus ideas libertarias en una época en que Estados Unidos preparaba sus garras para adueñarse de nuestras tierras de América, con aquella frase que no tenía nada de elemental —“América para los americanos”— contenida en la Doctrina Monroe, cuyas maléficas ideas adquieren hoy actualidad en los pronunciamientos de los nuevos políticos de esa nación.
Este aniversario convoca al tributo porque la Patria y América siguen viviendo en los versos de ese gran poeta, sobre quien nuestro Martí afirmó:
[…] Eso es lo herédico, y la imagen a la vez esmaltada y de relieve, y aquella frase imperiosa y fulgurante, y modo de disponer como una batalla la oda, por donde Heredia tiene un solo semejante en literatura, que es Bolívar. Olmedo, que cantó a Bolívar mejor que Heredia, no es el primer poeta americano. El primer poeta de América es Heredia […].3
La estrella de Cuba
¡Libertad! ya jamás sobre Cuba
Lucirán tus fulgores divinos.
Ni aún siquiera nos queda ¡mezquinos!
De la empresa sublime el honor.
¡Oh piedad insensata y funesta!
¡Ay de aquel que es humano, y conspira!
Largo fruto de sangre y de ira
Cogerá de su mísero error.
Al sonar nuestra voz elocuente
Todo el pueblo en furor se abrasaba,
Y la estrella de Cuba se alzaba
Más ardiente y serena que el sol.
De traidores y viles tiranos
Respetamos clementes la vida,
Cuando un poco de sangre vertida
Libertad nos brindaba y honor.
Hoy el pueblo, de vértigo herido,
Nos entrega al tirano insolente,
Y cobarde y estólidamente
No ha querido la espada sacar.
¡Todo yace disuelto, perdido...!
Pues de Cuba y de mí desespero,
Contra el hado terrible, severo,
Noble tumba mi asilo será.
Nos combate feroz tiranía
Con aleve traición conjurada,
Y la estrella de Cuba eclipsada
Para un siglo de horror queda ya.
Que si un pueblo su dura cadena
No se atreve a romper con sus manos,
Bien le es fácil mudar de tiranos,
Pero nunca ser libre podrá.
Los cobardes ocultan su frente,
La vil plebe al tirano se inclina,
Y el soberbio amenaza, fulmina,
Y se goza en victoria fatal.
¡Libertad! A tus hijos tu aliento
En injusta prisión más inspira;
Colgaré de sus rejas mi lira,
Y la Gloria templarla sabrá.
Si el cadalso me aguarda, en su altura
Mostrará mi sangrienta cabeza
Monumento de hispana fiereza,
Al secarse a los rayos del sol.
El suplicio al patriota no infama;
Y desde él mi postrero gemido
Lanzará del tirano al oído
Fiero voto de eterno rencor.
1 Tanto las citas del poema, como este al final de este texto han sido tomados de https://www.poeticous.com/heredia/la-estrella-de-cuba?locale=es
2 José Martí: Discurso pronunciado en Hardman Hall, Nueva York, el 30 de noviembre de 1889, en ob. cit., t. 5, p. 165.
3 José María Chacón y Calvo: Estudios heredianos, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980, p. 164.
4 José Martí: “Heredia”, en ob. cit., t. 5, p. 136.