Por Germán Sánchez Otero:
Escritor, diplomático y profesor titular de la Universidad de La Habana.
Boletín UNHIC No. 59 - Julio 2023
¡Esta fecha tiene valor.
no como hecho que se proyecta
hacia el pasado, sino como hecho
que se proyecta hacia el porvenir!1
Fidel Castro.
El 10 de octubre de 1955, ante el monumento a José Martí, en Ciudad México, Fidel se refirió al acontecimiento del Moncada en términos apasionados, quejándose porque aún no se conocía en el mundo su trascendencia:
Pero juramos que algún día hablará la historia, hablará el mundo, y que allá también, por la disposición firmísima de seguir en esta lucha de los que quedamos, por la disposición del pueblo cubano, un pueblo que luchó solo durante treinta años por su independencia, allá también se levantará un monumento como éste de las seis columnas y el mundo también conocerá el heroísmo de los niños héroes de Cuba.2
Y más adelante, refiriéndose a los niños héroes de México en la defensa de Chapultepec cuando la agresión yanqui en 1847 expresó: “[…] creo que los niños héroes pertenecen a México y pertenecen también a América, porque cayeron luchando contra un imperialismo que ha puesto sobre toda la América sus garras”.3
El Moncada no fue “la aventura romántica de un grupo de pequeños burgueses” o el “pusch aventurero”, como algunos quisieron presentarlo en aquel momento histórico.
Hoy, para los revolucionarios latinoamericanos, el Moncada alcanza su verdadera dimensión al extenderse como la experiencia inicial de los revolucionarios cubanos, que acertaron en su estrategia al plantearse —actuando— la necesidad de enfrentar la base de cualquier estado latinoamericano, sus fuerzas armadas, y junto a esto un programa de medidas para el cambio social que conducía a la profundización constante de la ideología del pueblo y sus dirigentes y a la mutación radical de las estructuras sociales existentes.
El Moncada se ha convertido en símbolo de la fe en el pueblo, en signo de rebeldía y heroicidad.
Su alcance histórico continuará en ascenso en la medida que avance nuestra revolución y tome curso la revolución latinoamericana. Al decir de Haydée Santamaría, en tanto transcurra el tiempo se hará más difícil hablar del Moncada… No todas las veces, por ingenuidad o por ignorancia, se ha pretendido reducir la magnitud histórica del Moncada restringiéndola al asalto mismo, al hecho heroico. Fidel y sus compañeros nunca se plantearon la importancia del Moncada solamente en esta dimensión ética.
Es imprescindible que su análisis se produzca desde un ángulo que posibilite extender sus contornos a planos totalizadores: se impone un estudio de la Revolución Cubana desde sus orígenes.
Esta etapa revolucionaria está marcada por la acción heroica de aquellos combatientes de la Juventud del Centenario, pero también interesa —por ejemplo— la ideología que los cohesionó y esta, como se sabe, tiene sus raíces en la tradición independentista cuya continuidad y validez en la década del cincuenta del pasado siglo resulta imprescindible descifrar.
El Moncada representa, por el contenido y por sus nutrientes históricos —morales, práctica política, experiencias de organización, estrategia armada, etc.— la fecha clave del proceso insurreccional cubano que explica —en concordancia con lo anterior— los elementos primarios de su vertiginoso triunfo.
1 Fidel Castro: “Discurso pronunciado en la conmemoración del X aniversario del asalto al cuartel Moncada”, Plaza de la Revolución, 26 de julio de 1963, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/
2 ________: “Discurso pronunciado en la conmemoración del 10 de Octubre”, Ciudad México, 10 de octubre de 1955, en OAH.
3 Ibidem.