Imagen tomada por Valeria Leiton Patiño
El barro negro es una cerámica artesanal mexicana, a la que se le conoce por su brillo metálico, el cual se crea a partir de la forma de cocción y pulido emblemático. El barro negro nació en Oaxaca, más específicamente en San Bartolo Coyotepec, donde se estima que esta técnica comenzó a usarse antes de la llegada de los españoles, transmitiéndose de generación en generación.
Cuando vemos una pieza de cerámica hecha con barro negro, podemos notar a simple vista que tiene un color negro intenso y un brillo muy significativo, pero no siempre fue así; el barro originalmente era gris, con un acabado mate, y se utilizaba para crear utensilios y otros objetos de uso cotidiano. Esto lo cambió la artesana Doña Rosa Real, quien en el siglo XX descubrió que al utilizar cierto método de quema y pulida podía darle las características con las que lo conocemos hoy en día.
Según los habitantes de estos lugares de Oaxaca, la técnica del barro negro se ha utilizado desde a. C. Las primeras piezas fueron elaboradas en Monte Albán y algunas de ellas reflejan diseños inspirados en la mitología y en los símbolos zapotecas. Aunque también se encontró este material, de uso doméstico en su tiempo, en las culturas zapoteca y mixteca de los Valles Centrales.