Un viaje sensorial que los transportará a través de las emociones más profundas. Una invitación a explorar la belleza de la danza en todas sus formas.
Un encuentro entre lo clásico y lo contemporáneo, donde la técnica depurada, la emoción más pura, la música y la danza se entrelazan, creando una conexión única entre el escenario y el público.
Como canario y especialmente como palmero, tras la erupción del volcán y la destrucción que este ocasionó a muchos de sus allegados, nuevamente siente la necesidad de expresarlo en una coreografía. Es de alguna forma un pequeño homenaje a su tierra y a su pueblo con el mensaje de hacerles seguir avanzando y continuar pese a la dificultad de la situación y los momentos duros. Un grito de ánimo y esperanza para todos.
La música como transporte y eje de esta pieza que basa las emociones en una representación no literal de las sensaciones y estados de ánimo que produce, estando todos los movimientos relacionados con las variables y elipses astronómicas, resultado de los comportamientos fenológicos de las estaciones de manera conceptual.