(Santa Ana, agosto de 1991)
Docente, músico, cantante, escritor, gestor cultural, fotógrafo, y videógrafo.
Licenciado en Ciencias del Leguaje y Literatura por la Universidad de El Salvador.
Fundador y director del Proyecto Editorial Artesanos & Editores.
Ha participado en diversos recitales, lecturas y festivales poéticos tanto nacionales como internacionales.
Ha publicado Entre letras y siluetas (Artesanos & Editores, 2017) y ha sido incluido en la Antología Poética Hispanoamericana "No nos tomamos un té con Borges aquella tarde" (Chuleta de Cerdo Editorial, 2020) y en la antología "Me lees y sufres" (Consejo Editorial Cordobés, 2024). Posee además otros textos inéditos.
Sábeme a amor,
la amalgama corpórea que inventamos,
que esculpimos,
que calcamos.
Sábeme a arte,
el lenguaje descubierto en sus pezones,
ese que solo nosotros entendemos.
Sábeme a ternura,
los pinceles adornando nuestros cuerpos,
dibujando caricias sobre el óleo del deseo.
Sábeme a intimidad,
mis labios vistiendo su cuello desnudo,
recorriendo su cuerpo,
que erizo de emoción,
espera encontrar en mí un respiro que le de tal descanso.
Sábeme a muchas cosas
la silueta de dos cuerpos,
de dos almas,
de dos amantes,
enamorados,
enloquecidos,
entregados.
Desnúdate,
quiero verte como eres
y ser parte de ti.
Desnúdate,
porque el tiempo se nos va
y se nos va el momento de hacernos eternos.
Hazlo,
desnúdate.
No perdamos el tiempo
y déjame verte tal como te conocí cuando te besé el alma
con un murmullo,
con un suspiro
con un grito disfrazado de silencio.
Desnúdate y desnúdame
para acariciarte con los ojos
para refugiarme entre tus pliegues
y encontrarme en ti cuando te encuentras en mí.
Desnúdate y hazte brisa
habita en mi pecho.
Vete con el canto de la aurora y la niebla vacilante,
para poder buscarte y encontrarme en ti.
Míreme en el silencio,
sonríame con un eterno nosotros,
béseme con sabor a usted mezclado con suspiros.
Bailemos, sí, hagámoslo
entre miradas, besos y sonrisas,
entre tertulias y sin prisa.
Que nuestro momento sea siempre.
Abandone el miedo, acérquese a mí,
deje el recelo, el protocolo
y simplemente tóqueme las manos,
siéntese a mi lado un rato y veamos caer el sol,
ese que nos acompañó este día.
Mañana volvamos a hacerlo,
que aunque parezca lo mismo,
para mi será algo nuevo.
Abandone el miedo, deme un sí
y quédese, sí, junto a mí
que cada día, si es que ya no puede,
buscaré la manera para que vuelva como hoy,
me mire,
sonría,
me bese,
y hagamos tantas cosas
sin tener que llamarle costumbre.