(Santa Ana, 18 de noviembre de 1960)
Escritor, actor y docente.
Se graduó como Profesor de Letras de la Universidad Modular Abierta (UMA).
Ha publicado Lenguaje del Corazón (Artesanos & Editores, 2018). Posee otras obras inéditas entre las que figura el poemario “Amando con el corazón abierto”, también siete obras de teatro entre ellas “La casa de los sueños” y “La maternidad de la doncella” así como dos novelas cortas “Hoy nunca será mañana” y “El escritor”.
Actualmente se desempeña como maestro de lenguaje y literatura en educación media en el Complejo Educativo “Padre Vicente Aguilar”, municipio de El Porvenir.
Y tú, ¿Qué dices?
Dime lo que haces
cuando otros visten de injusticia
al prójimo y ahuyentan de su vida, las delicias.
Voraz pelea y exterminio
que escapa a la razón divina y a su dominio.
Dime, ¿Qué dices?
o mejor aún, ¿Qué haces?
Y tú, ¿Qué dices?
Cuando se oprime al pobre ¿Qué haces?
si se roba al desprovisto
dices tú: “no lo he visto”.
¿Tapas el sol con el meñique?
cuando contemplas irse el mundo a pique
por la cruel inhumanidad
de los fuertes y dueños de la sociedad.
Y tú, ¿Qué dices?
Dime lo que haces,
el silencio lo revela,
el carrete de tu existencia velas.
Mi gente, mi ciudad, mi pueblo, mi villa,
hambrientos de amor, paz, techo y sustento,
niños enfermos, madera corroída por la polilla
pero viven con el rostro contento.
Adultos, expresiones de dolor,
angustia, pena, amargura y pobreza,
arrugas resaltan en sus cuerpos bañados de sudor,
cuerpos que no conocieron la delicadeza.
Mujeres, con ojos tristes,
con innumerables cicatrices
por vivir en un pueblo alimentado con alpiste
y dominado por excelentes actrices.
La esperanza en sus casas no aterriza,
la ventura los margina,
los hombres han perdido ya su risa,
dichosos seres cuya voz no encontró una bocina.
Trabajo y sudor,
pan del día ha llegado a ser
por su pobreza que aumenta el dolor
de no ver a sus hijos crecer.
Rasgando la penumbra
brilla rayo fulgurante
de luz cálida de la tundra
iluminando mi senda tan turbante.
Sudor, esfuerzo, tesón,
vida, amor, ilusión,
dejo a la labor diaria que los guarde en prisión
ahogando mi existencia con intenso coraje y pasión.
Ver mi senda quiero,
motivo de vivir busco
para no morir en el encierro
de falsa esperanza y amor brusco.
Solaz período inquietante
encuentro al despertar con la luz de la mañana,
observando en el espejo mi semblante
testigo de la cruel existencia humana.
Luz vivificadora,
otórgame la esperanza
de vivir de manera pacificadora
un día más en el cual tú te esparzas.