Mientras espero
(Días del 15 al 19 de febrero de 2020)
(Días del 15 al 19 de febrero de 2020)
Me quedo solo en un instante, y al mirar por la ventana la ciudad me aplasta, han sido unos días intensos con gente fantástica que poco a poco han ido estampando experiencias de grupo, que siempre quedan.
Solo en esta gran urbe no puedo evitar tristeza, aún entre miles de personas uno se siento solo. ¡Qué cosas!. Sin embargo, me apacigua el pensar que en unos días volveré a estar acompañado, muy acompañado.
Estos días aprovecharé para saborear más los barrios, las voces de esta gran ciudad, sus músicas estridentes y sus melodías. Y una vez que lleguen mis nuevos compañeros de viaje añadiré al blog aquello que ví, aquello que sentí, aquello que merezca la pena recordar.
Mientras espero la ciudad me asfixia, quiere engullirme, quiere asustarme, quiere gritarme,dominarme. Y al ver que no me asusto me va dejando encontrar sus tonos, sus melodías y poquito a poquito, suave, suavecito nos vamos haciendo amigos.
No estoy aquí para juzgarte Argentina, como todo país tienes tus luces y tus sombras, y el tiempo que permaneceré en tus tierras, no es suficiente para sacar conclusiones que pueden ser erróneas, así que me centraré en tus luces, en las que brillan por si mismas, en las que no haya margen de error. Te observaré, te retrataré y si acaso te pintaré, todo, por supuesto, desde mi modesta y particular visión
Mientras espero paseando me he encontrado con el edificio de interés turístico nacional que hoy ocupan las galerías Pacífico, hermoso por fuera y por dentro. No he podido resistirme volver a tomar un café mientras hojeaba unos libros de fotografía y arte en otro edificio emblemático, la librería Ateneo, de la que ya hice reseña el día 7. Y vuelta al barrio de San Telmo, dice Sabina en su canción "la frente marchita":
Mándame una postal de San Telmo. Adiós cuídateY sonó entre tú y yo el silbato del trenLos domingos este barrio se llena de puestos de antigüedades, toda la calle Defensa y algunas aledañas hasta la plaza Dorrego; vidilla, buen ambiente y mucho tango. Cafeterías antiguas que llaman la atención y un viejo mercado detenido en el tiempo. ¡Bárbaro! que dirían aquí.
Mientras espero...
Mientras espero la ciudad se maquilla para la noche, y sus mejores pinceles pintan las luces, el teatro Colón, el Parlamento, la calle Corrientes, la Casa Rosada, Puerto Madero con el puente de "la mujer" del arquitecto Calatrava, atravesando uno de los diques del Río de La Plata.
Estando allí se acerca una tormenta que hace que la luz cambie en instantes llenando de magia el entorno. Lo capto como puedo
Mientras espero he decidido saltarme la zona de confort del turista, he llegado sólo hasta el número 2.800 de la calle Corrientes, y digo sólo considerando que la calle tiene casi 7.000 números; suficiente para ver bullir al pueblo argentino, reconozco que en ciertos momentos me he sentido agobiado, mucha gente, mucho roce, mucho tropiezo, un ir y venir incesante, aceras repletas imposible de controlar; me han avisado en varias ocasiones que tuviera cuidado con la cámara... ha sido interesante.
Otra cara Argentina, la cara de mirar hacia otro lado, la cara que nadie quiere ver, ¿cómo te lo diría en palabras de Sabina?: "yo sólo te conté media vida al revés, que no es igual que media mentira". Y sigo caminando buscando tus luces, que las sombras ya llegan sólas. Entre colchones de sueños perdidos y gente, mucha gente buscando su vida, camino privilegiado por nacer donde nací.
Mientras espero, en la zona de confort, en la que también encuentro cristales rotos y sueños perdidos, me distraigo en los parques y en las calles que atraen el objetivo de mi cámara, en los miles de lienzos por pintar, en el tiempo que todo lo mueve, lo cambia, lo entierra y lo germina, y cada instante es distinto y no soy capaz de captar sino una miaja de luz... un casi nada.
Mientras espero...