Me quito el sombrero Argentina, lo extensa y grande de tu territorio puede decirse también de tus gentes y tus paisajes naturales. Buenos Aires tiene contrastes que la llenan de encanto y de vida, y el Calafate… Iguazú… No me tires de la lengua para saber con qué me quedo porque no te lo diré, y no porque no quiera sino porque podría estar horas contemplando, escuchando, sintiendo la magia de los glaciares y podría estar horas en, entre, hacia, para, por las orillas del río Iguazú, allí donde rompe, donde canta y el paisaje se transforma en emociones.
Eres grande Argentina, una tierra de oportunidades, pero dependes, como todos los países, de quienes te gobiernan, de las excentridades, avaricias, vanidades y miserias del hombre, que aun estando de paso sólo un ratito, es capaz de contaminarlo todo.
Abstracto, inacabado, así queda este lienzo que he intentado pintar y para el que me han faltado pinceles para el detalle, colores para las luces, palabras para transmitir emociones introvertidas que se asoman tímidas y no se dejan ver.
Ya lo he escrito en otros blogs, cada viaje en sí mismo es un pedacito de vida, una desconexión con la rutina, unas páginas en blanco que se impregnan de experiencias compactadas, un cúmulo de emociones que se acomodan en la mente y algunas veces en el corazón.
Excelente Zabaleta Navarro, excelente Pedro que como siempre ha sabido resolver el puzle, esta vez con muchísimas piezas que encajar. Desde la idea hasta su nacimiento se convierte en una obsesión y en ese tramo Pedro es raro, picajoso, exigente y meticuloso. El guion lo escribe junto a Nieves en un previo para afianzar la base, tachar y corregir aquello que fuera necesario, todo debe encajar sin fisuras. Como siempre, cuentan con los mejores profesionales, en este caso Viajes Halcón Bilbao con la compañía del gran Iñaki San Vicente, para ayudar a Pedro a encajar las piezas, para devolver al tablero aquellas que tiendan a salirse, para resolver incidencias imprevistas y para que el guion de Pedro se interprete de punto a punto, como al parecer así ha sido. ¡Buen trabajo Iñaki! Junto a tus compañeros Silvia en el primer turno y Oller en el segundo.
Y una vez preparado el tablero alguien tiene que mover las fichas, para eso hemos contado con grandes profesionales:
En Buenos Aires todo ha ido sobre ruedas con Adrián y Mariela en los buses, explicándonos costumbres, detalles, curiosidades, historia y evolución de la ciudad. Y un poco más a la sombra pero controlando todo Rocío. ¡Fantásticos!
En Iguazú Gustavo y Rodrigo nos adentraron en la Selva explicándonos todo cuanto encierra ese mundo y la naturaleza de las cataratas en su esplendor. Gran trabajo para conseguir agilizar nuestras visitas y poder disfrutar más tiempo de ese maravilloso paisaje natural.
En el Calafate hemos disfrutado escuchando a nuestras guías Pía y Nazarena, que no han dejado rincón sin explicación, enamoradas de su Patagonia nos han transmitido el entusiasmo por su tierra y por la magia de sus glaciares. Y para que no chirríe ninguna pieza nos acompañaba Sisi, quien además en el primer viaje me prestó ropa de abrigo salvando mi torpeza de las inclemencias del tiempo. ¡Gracias Sisi!. Una organización impecable.
Y a los seguidores lo mismo, mismo de siempre: No puede haber mejor motivación para el esfuerzo que vuestro interés. De nuevo he tenido que robarle a la noche muchos minutos de descanso, pero aquí quedan.
Seguiremos, o eso espero:
Más de diez mil kilómetros en el aire sobre el Océano Atlántico, dirección sur al otro lado del ecuador. 12 horas y media largas. Volamos con Aerolíneas Argentinas, un Airbus 330 en el que el tiempo, ya se sabe, se hace largo. Largo, muy largo.
Buenos Aires concentra en su núcleo casi a tres millones de personas y se expande con otros doce millones, lo que la convierte en una de las veinte más pobladas del mundo. Muy interesante la zona norte, merece la pena visitar el cementerio de la Recoleta, adentrarse en el parque 3 de febrero, en el Rosedal... y si es sin prisa mucho mejor.
La oferta de Buenos Aires es infinita de día y de noche. Los barrios de Boca y San Telmo se aconseja tener cuidado con los rateros pero no es distinto a Madrid ni a otras grandes urbes, sólo hay que ser un poco cuidadosos. Merece la pena vivir estos barrios. La noche es animada, la calle Corrientes, por ejemplo, tiene sus librerías abiertas prácticamente toda la noche y pasear por ella es una delicia. Toda la zona de Puerto Madero está repleta de bares y restaurantes de día y de noche y en ambas orillas del puente de la Mujer hay siempre muy buen ambiente.
Puede comerse en cualquier lado sin gastar mucho dinero y buena calidad. La oferta es enorme. ¡Paséala, visítala, recórrela!, merece la pena
Merece la pena pasar a Brasil y observar desde ese lado este fantástico parque nacional. El viaje en avión desde Buenos Aires no es nada pesado, un aeropuerto no muy grande y hora y media más o menos. Bastante más pesado se hace cruzar la aduana entre países, el único punto negativo en mi opinión.
Los caminos son de dificultad baja y media (alguna escalera hay que librar) pero todo lo compensan los recorridos entre la vegetación y el poderosísimo esplendor del agua partida en mil pedazos.
Tanto al lado de Brasil como al lado Argentino el parque tiene varios establecimientos para comprar bebida, para comer o para descansar.
Hay que estar, hay que verlas, hay que sentirlas porque eso también ayuda a limar un poco tanta tontería del ser humano creyéndose superior en todo, ayuda a agachar las orejas, a no levantar la voz, a enfriar el ego, a salir del caparazón, a ser, en definitiva un poco mejor persona.
No hay vuelos directos desde Iguazú, ha de hacerse escala en Buenos Aires, en nuestro caso en 15 minutos hemos tomado el segundo vuelo. La diferencia de temperatura debiera ser considerable sin embargo la temperatura en el pueblo es agradable.
Una vez que se ha venido hasta aquí, a más de doce mil kilómetros de casa no podemos escatimar acercarnos al Perito Moreno, caminar sobre el hielo glaciar (mini trekking), sentir su fuerza natural y observar su silencio roto de cuando en cuando por estruendos desprendimientos. El Perito Moreno es el único glaciar que se puede visitar por carretera, el resto ha de ser necesariamente por el lago, hay diversos embarcaderos y numerosas opciones, cruceros de día entero con comida a bordo, barcas más pequeñas, etc. Una vez llegados hasta allí merece la pena.
Avión, 2737 kms a Buenos Aires.
Como puede verse, no hablo ni de hoteles ni de restaurantes porque entiendo que cada uno somos un mundo y viajamos según nuestras posibilidades. La oferta de Argentina es extensa y variada en cuanto a alojamientos, bares y restaurantes. Hay que tener en cuenta, eso si, que las distancias obligan a tomar varios vuelos internos lo que resta tiempo y encarece el viaje.