Día 5º Iguazú
(dias 9 y 23 de febrero de 2020)
(dias 9 y 23 de febrero de 2020)
No se equivocó el guía en Brasil cuando nos dijo: "hoy son ustedes espectadores de una gran película y mañana desde la Argentina serán parte de esa película"
Me has pillado Argentina, no dispongo ni del pincel adecuado ni de colores que puedan aproximarse a describir el entorno del río Iguazú cuando se rompe en cientos de pedazos y se precipita en cascadas hacia el vacío; cuando su llanto envuelve las piedras y se dispersa en miles de otros llantos, en millones de gotas, en infinitas partículas que ascienden, que se hunden y confunden en el ambiente; cuando el ruido ensordecedor de ese su llanto, disipa todos los ruidos cercanos, los noquea y, victorioso, lo llena todo. ¿Cómo quieres que pinte eso Argentina?.
Me has pillado Argentina, has vuelto a hacerme sentir pequeño, minúsculo, insignificante, ante la magnitud de este entorno natural, grandioso y sobrecogedor.
He de decirte, sigo sin palabras Argentina, cada paseo por las cataratas del Iguazú me deja mudo, toda una vida captando imágenes y aquí no encuentro el fotograma capaz de transmitir lo que veo. Iguazú, "aguas grandes en guaraní". Esta vez lo intentaré explicar: El río se rompe de pronto en un boquete, un barranco de 80 metros de profundidad y el agua se asusta, se acelera, se precipita al vacío, grita de forma ensordecedora y se rompe contra el basalto en millones de partículas formando una bella nube que asciende y sobrevuela el río. Aquí la llaman "la Garganta del diablo", el agua que esquiva esa garganta rodea el barranco natural por ambos lados , uno Brasil, otro Argentina y, caprichosa, va precipitándose por ambos costados a veces de forma brusca, a veces coqueta y elegante hasta juntarse de nuevo abajo del río.
El espectáculo es majestuoso. Javi, un amigo del viaje, mientras tomamos una cerveza contemplando esta maravilla natural, me dice: "Parece que estamos en el paraíso". Es una forma de explicarlo, una pequeña pincelada sobre un lienzo tan extenso como miradas que lo contemplan; tan abstracto como las emociones que le dan color.
...y aún con todo, "tu verdad no, mi verdad" que decía Machado. Y sólo aquí nuestras verdades se nutren de los instantes. ¿Cómo explicar esto?. No se puede. ¡Bárbaro! que dirían aquí.
No eran aún las 9 de la mañana y teníamos 29º con sensación térmica de 33º. Más tarde ni lo cuento. Muchísimo calor, muchísima humedad. Los caminos son de dificultad baja y media (alguna escalera hay que librar) pero todo lo compensan los recorridos entre la vegetación y el poderosísimo esplendor del agua partida en mil pedazos.
Hay que estar, hay que verlas, hay que sentirlas porque eso también ayuda a limar un poco tanta tontería del ser humano creyéndose superior en todo, ayuda a agachar las orejas, a no levantar la voz, a enfriar el ego, a salir del caparazón, a ser, en definitiva un poco mejor persona.