Las enseñanzas de Jesús:
LAS BIENEVENTURANZAS
LAS BIENEVENTURANZAS
Una de las cosas más importantes que hace Jesús durante su vida pública es enseñar. Enseña en las sinagogas (Mateo 4, 23 y Juan 6, 59), en el Templo (Mateo 21, 23 y Juan 7, 14), con ocasión de las fiestas (Juan 8, 20) y hasta diariamente (Mateo 26, 55). Su forma de enseñar era parecida a la que tenían los Maestros de Israel.
Una persona se convertía en "Rabbí" (Maestro) cuando los demás consideraban que tenía un conocimiento profundo de las Sagradas Escrituras. Así, cuando dieron a Jesús el título de Rabbí Él lo acepta (Juan 13, 13).
Jesús parece un maestro como los demás, pero sus enseñanzas tienen siempre un carácter de novedad que sorprende a los que lo escuchan. Jesús quiere enseñar el mensaje auténtico de Dios y además pretende que los hombres vivan según ese mensaje. La novedad de las enseñanzas de Jesús está en que "su doctrina no es de Él, sino del Padre que le ha enviado". Por tanto, dice sólo lo que le enseña el Padre (Juan 8 28).
La palabra "Maestro", aparece setenta y cuatro veces en los Evangelios referida a Jesús. Jesús enseñó la Buena Noticia principalmente, mediante las Parábolas (dichos de Jesús) y los Milagros (hechos de Jesús). Pero no todo lo que dijo Jesús fueron parábolas. Entre las enseñanzas que nos narran los evangelios hemos seleccionado el texto del Sermón de la Montaña también conocido como las BIENAVENTURANZAS.Para entender el texto tenemos que saber que Bienaventurado significa FELIZ O DICHOSO.
MATEO 5
Un día, al ver Jesús la gran cantidad de gente que le seguía, subió al monte, se sentó y sus discípulos se pusieron a su alrededor. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
«Felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios.
Felices los afables, porque ellos heredarán la tierra.
Felices los afligidos, porque ellos serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Felices los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el Reino de Dios.
Felices seréis cuando os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda suerte de calumnias por causa mía.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos. Pues también persiguieron a los profetas antes que a vosotros».