Boletín Científico de la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real
ISSN: 2173-7274
La transformación del ecosistema digital ha modificado de manera sustancial la forma en que la ciudadanía accede a información sanitaria. Plataformas como Instagram, TikTok, YouTube o X concentran millones de interacciones diarias que influyen en la percepción del bienestar, la conducta preventiva y las decisiones relacionadas con la salud. La inmediatez, la ccesibilidad y el formato visual han consolidado a las redes sociales como un nuevo determinante social de la salud, con implicaciones clínicas, educativas y éticas para profesionales e instituciones sanitarias.
El potencial de estas plataformas para la divulgación rigurosa es innegable. Durante la pandemia por COVID-19 se observó cómo numerosos profesionales emplearon las redes para explicar conceptos complejos, transmitir mensajes claros sobre prevención y contrarrestar rumores perjudiciales. Esta comunicación directa, comprensible y basada en evidencia permitió ampliar el alcance de los mensajes institucionales y acercar la ciencia a grupos poblacionales que no suelen acceder a canales formales. Asimismo, las redes han facilitado la visibilización de temas tradicionalmente relegados, como la salud mental, las enfermedades raras o la violencia de género, reforzando el papel educador de los profesionales de la salud.