Tema 1: El Carbono
Orbitales Atómicos: Antes de formar un enlace, los átomos poseen orbitales atómicos (s, p, d, f), regiones del espacio donde es más probable encontrar electrones.
Orbitales Moleculares: Cuando dos átomos se acercan lo suficiente, sus orbitales atómicos se combinan para formar orbitales moleculares. Estos nuevos orbitales abarcan ambos núcleos y pueden ser de enlace (menor energía, estabilizan la molécula) o antienlace (mayor energía, desestabilizan la molécula).
Superposición de Orbitales: La formación de un enlace covalente se debe a la superposición de los orbitales atómicos de los átomos que participan. Esta superposición puede ser frontal (σ) o lateral (π).
Hibridación: En muchos compuestos de carbono, los orbitales atómicos puros (s y p) se combinan para formar orbitales híbridos. Los tipos más comunes de hibridación del carbono son sp³, sp² y sp.
Imaginemos los átomos como cajas con compartimentos (orbitales atómicos) donde se encuentran los electrones. Cuando dos átomos se unen para formar una molécula, estos compartimentos se "mezclan" y forman nuevos compartimentos más grandes, llamados orbitales moleculares. Estos nuevos espacios pueden abarcar ambos núcleos y son donde los electrones compartidos en un enlace covalente tienen mayor probabilidad de encontrarse.
Características clave de los orbitales moleculares:
Enlazantes: Son de menor energía y estabilizan la molécula. La densidad electrónica se concentra entre los núcleos.
Antienlazantes: Son de mayor energía y desestabilizan la molécula. La densidad electrónica se concentra fuera de la región internuclear.
No enlazantes: No contribuyen significativamente al enlace, ya que sus energías son similares a las de los orbitales atómicos originales.