Nuestras Letras amigas
Nuestras Letras amigas
La Plata - Provincia de Buenos Aires - Argentina
Si la casa está en silencio
puedo escuchar
los cuentos y leyendas de Bohemia
que la abuela de ojos transparentes
nos contaba para hacernos sonreír.
Decía que las brujas son capaces
de todo tipo de males,
como chupar las hojas de las plantas
hasta secarlas
o hacer que las vacas dejen de pronto
de dar leche.
Por eso los hombres de mi aldea
se reunían en la plaza,
disparaban al cielo con sus escopetas
y daban latigazos al aire para espantarlas,
colocaban guirnaldas verdes en las fachadas
o plantaban abedules en los jardines.
A la abuela le gustaba recordar
que si un muchacho
se enamoraba de una muchacha
debía plantar abedules,
como promesa de matrimonio
y para alejar los males de la casa.
Del libro “País niño”
* * *
Camino de la escuela
Caminábamos casi diez cuadras
por inciertas veredas,
muy temprano, a la mañana.
El agua se escarchaba sobre la superficie
de las zanjas,
nos asomábamos
peligrosamente al borde
para quebrarlo
con la punta del pie.
El viento helado en los ojos nos hacía llorar,
la nariz y las orejas se nos congelaban,
pero nos divertía sentir el frío y nos gustaban
las sensaciones del invierno.
Como el mate cocido con leche
del primer recreo,
junto a los chicos de un barrio
donde todas las casas se parecían entre sí.
Del libro “País niño”
* * *
Alfonsina y nosotras
Ella de piedra miraba al mar,
y nosotras alrededor de ella.
Ella de carne entró en el mar,
como quien hace un camino con sus pasos
y simplemente se va.
Desmesurada loba la que talló en el aire
y se envolvió profunda,
en la voluptuosa seda del Atlántico.
Tomadas de la mano cantábamos “Estación”
y dibujábamos figuras en la arena.
Mis primas y yo
dejábamos caer poemas que todavía
no habíamos leído,
versos que la espuma se encargaba de asignarle
a nuestros cuerpos,
vacíos,
del verano.
Del libro “País niño”
* * *
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