Nuestras Letras amigas
Nuestras Letras amigas
Salta - Provincia de Salta - Argentina
Despertar
Hoy mi mañana tiene luz y euforia,
es un día feliz, de dicha renovada,
tintinea la alegría en mi ventana,
y una paz infinita me acompaña.
Un curioso renacer, en torbellinos,
de emociones y de placer me abarca,
hoy mi vida se engarza con tu música
como a la palabra que a mi vida alcanza.
Un nuevo impulso despertó mis alas,
siento ansias de elevar mi vuelo,
porque crece tu nombre en mi latido,
es todo en derredor, un dulce sueño.
Un urgente anhelo de encontrar tu huella
atravesando luminosos laberintos,
me lleva detrás de una señal ardiente
que acrisola y acorta los caminos.
Vuelvo a la realidad de mi mañana,
la plenitud de la luz es un abrazo,
mis manos te buscan en mis versos
y al escribirlos te encuentro a mi lado.
* * *
Tan solo ilusión
Busco tus latidos en mis manos,
porque fueron el nexo que unió
tu alma con la mía y fueron una.
Caricia ausente y solitaria
perdida en el espacio,
que vaga en un sueño
como una candela
alumbrando huellas
que no tienen vuelta.
En mutismo desolado,
me descubro entonces
dibujando letras
que forman tu nombre,
convertidas en grito
lejano, sin eco.
Busco tus latidos en mi alma,
añorando quimeras,
del amor soñado,
hoy sombra aridecida
sin respuesta alguna.
Tan solo lágrimas secas
convertidas en nostalgias
de un amor intangible
que vivió en esa idea,
ilusoria de las manos.
Ahora el olvido, con sus alas truncas
se ha detenido en ellas
borrando la caricia sin luz
que antes unió nuestras almas.
* * *
Una quimera
¿Desde qué distancia amanecida
vino la caricia de tus manos,
a posarse en mi alma atardecida
reviviendo rescoldos apagados?
¿Cómo fue que sin sabernos
llegaste hasta mi gris mañana,
desteñida teoría indicadora
de que en mi sombra te esperaba?
Y fue primavera en el invierno
y nacieron flores entre las cenizas,
comenzó a transitarnos la esperanza
sabiendo de imposibles y de heridas.
Dibujamos sueños sobre los silencios
mientras inventábamos abrazos,
las auroras tal vez nos sonreían
y las noches sostenían nuestros pasos.
Casi sin sentir, el ensueño fue recuerdo
y no existieron en la piel caricias,
fueron palabras las que nos unieron
palabras con rima o melodías.
Hoy navegamos sin brújula ni tiempo,
la misma lumbre nos une a una quimera,
quizás la misma playa, una mañana
sentirá nuestros pies sobre su arena.
* * *
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