Nuestras letras amigas
Nuestras letras amigas
Pilar - Provincia de Buenos Aires - Argentina
Navegando aguas y distancias
Pálido en la arena del olvido
el resplandor se apaga,
mi barca se ha perdido
lejos, muy lejos en el alba...
Los puertos se estremecen,
criaturas indolentes,
en tanto el corazón y su ambición
sin desenfado, los asalta.
Es el miedo vapor de un espejismo
cubriendo el cristal de la esperanza
y el abismo se vuelve rito
en un trajín a ultranza.
Mi barca se aparca en este muelle
y el comercio deglute la nostalgia
de otros puertos, otras remembranzas
allende a los mares inexistentes.
La feria de vanidades establece
el murmullo de un roce de sábanas,
mi barca se ha perdido
lejos, entre tus faldas...
El Tiempo se mece en las aguas
de un océano que todo lo abarca,
aquí llora un niño, allá una risa
y lejos, tu mirada en la nostalgia.
Los mercaderes agitan el deseo
y la mies responde en alabanzas,
me pierdo en el chismorreo
de mil voces reclamando venganza.
El viento se vuelve canción
en las velas de mi barca,
otros puertos murmuran añoranzas,
voces prisioneras en el corazón.
El bullicio en la taberna, indolente,
satura mis sentidos
y el crisol de apegos, colorido,
se refugia en mi simiente.
El sol ilumina el camino
y el silencio lentamente se contrae,
mi barca se ha perdido
lejos, muy lejos en los mares.
* * *
Imposible
No he sabido beber
el néctar de tus ojos.
No he podido soñar
caricias en tu lecho.
No he debido pastar
la hierba en tu pradera.
No he logrado contar
pétalos en tus jardines.
Y sin embargo, danzarines
en el huerto de tus deseos,
allí reposan mis anhelos
de viajero trashumante,
peregrino errante
de un amor imposible.
* * *
Vuelo de libertad
Revolotean las aves
la superficie del mar,
mojan las olas sus alas
en el juego de encuentros
y desencuentros
que la tarde ha decidido
en ese día jugar.
Una gaviota ha escapado
de la bandada en su andar,
pretendiendo volar alto
mas allá de este ancho mar,
donde el silencio es espera
y la noche oscuridad,
sabiduría oculta
de tanta necesidad.
Entonces vio el horizonte
lejano, en diáfana bruma
difusa en su inmensidad
gritándole con voz débil:
no vueles alto gaviota,
en ese mar está tu hogar,
¿acaso buscas la eternidad?
El pájaro no hizo caso
y continuó con su andar,
vuelo cruel y desalmado
mas allá del mas allá
y el horizonte lejano
vencido por su voluntad
se disolvió ante sus ojos.
Nadie supo qué ha sido
de ese vuelo de libertad,
la bandada siguio su destino
mojando las alas en el mar
durante el juego repetido
que las tardes decidieron
todos los días jugar.
* * *
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