Reconoció a la persona que entró a robar en su local, le ofreció trabajo y lo contrató. Hoy tiene las llaves de su comercio y asegura que es su mejor empleado.
Por Paz Soubrie
“Anoche entraron a robarme”, exclamó Gregorio González quien, en 2022, abrió 3 locales de venta al público en la localidad de Pilar y desde entonces ya sufrió más de 11 robos. El comerciante comenta cómo después de tantos robos la inseguridad es algo que empieza a normalizar y asumir como parte del juego. De todas formas, no pierde la esperanza de que la situación mejore.
Recordó una historia personal que lo llevó a pensar eso. Hace unos 8 meses entró al local y se dió cuenta de que le habían robado un foco de luz. Al mirar una de las cámaras de seguridad vió que el autor del robo no superaba los 18 años. Días más tarde, mientras conversaba en la vereda del local con su vecino, vió pasar al ladrón. Lo llamó y le preguntó: “¿cuánta droga podés comprar con un foco de luz?”. Este le respondió que él no se drogaba, que su novia estaba embarazada y que necesitaba el dinero para comprar pañales. El comerciante le dijo que, si no le estaba mintiendo, fuera otro día que le daría trabajo.
El ladrón no superaba los 18 años. Crédito: G. G.
Al día siguiente el muchacho se presentó en la puerta del local dispuesto a comenzar a trabajar. “Al principio lo puse a prueba, le di el trabajo más duro, lo hice descargar un camión entero. Desde ese momento trabaja conmigo en blanco y hoy es el mejor empleado que tengo”, comentó Gregoio con orgullo.
La inseguridad por robos es cada vez mayor en Pilar. El empleado que había entrado a robar al comercio donde hoy trabaja le confesó al comerciante que todos sus amigos salen a robar y que él es el único que trabaja. “Lo que pueden se lo llevan, veo pasar chicos con carteles de señalización porque el hierro después lo venden en la esquina”, declaró González.
El local asaltado cuenta con nueve cámaras de seguridad y una reja detrás de la ventana frontal que fue instalada para evitar que los delincuentes rompan el vidrio y entren por la ventana. “Solo reparar el vidrio me sale 120 mil pesos y cada vez que entran a robar los gastos no bajan de 100 mil pesos solo en daños. Además hay que sumarle el efectivo y las cosas que se llevan”, reveló el comerciante.
González: "Solo reparar el vidrio costó 120 mil pesos". Crédito: G. G.
Confiesa que ya están cansados de ir a denunciar porque saben que es una pérdida de tiempo. “Una vez fui a hacer una denuncia y me dijeron que vuelva más tarde porque se había caído el sistema y no tenían papel para imprimir mi declaración”, agregó Gregorio González.