Alcaudete se sitúa en la comarca de La Jara, término que deriva del árabe Sa ‘ra o Chá ‘ra, significa “mata o breña”, y por extensión aquellas tierras cubiertas de este tipo de planta arbustiva. Aunque el significado más apropiado es el de “inhóspito, despoblado, desértico”, nombre que le pusieron almorávides y almohades (ambos para J. Sánchez Jairo, y estos últimos invasores musulmanes, para el profesor Jiménez de Gregorio) al recorrer estas tierras (Sánchez Jairo, 1999: 21-23; Jiménez de Gregorio, 1982: 5-15).
Jiménez de Gregorio (Jiménez de Gregorio, 1982: 5) indica que el espacio ha ido mermando en el tiempo, pero que en el siglo XI abarcaba desde el Tajo al Guadiana, latitudinalmente, y desde Las Guadalerzas (en Los Yébenes) hasta la Sierra de Guadalupe en sentido longitudinal. En 1246, Fernando III el Santo segregará lo que es más o menos la comarca de los Montes de Toledo. Su hijo Alfonso X el Sabio, menciona esta comarca como Xara, en una donación que hace al juez Velasco Velasquez de Ávila. A estas separaciones le seguirán en el siglo XIV, los territorios de Valdepuesa y Las Villuercas. A este territorio, que se le denominó Alijar, Montes de Talavera o La Jara, se le volverá a mermar en la división territorial de 1833, cediendo parte a las provincias de Ciudad Real, Badajoz y Cáceres.
Situado en la denominada Jara Baja, se trata de uno de los pueblos de esta comarca con mayor atractivo para el asentamiento desde época prehistórica, por su cercanía al río, además en una zona vadeable, así como por la fertilidad de la tierra de sus terrazas fluviales.
Entre los factores a los que responde el nombre de Alcaudete podría estar la presencia de algún manantial en la zona, como nos lo afirma el profesor Jiménez de Gregorio, quien cita: Fuente, Fuentes y Fuente de la Zarza (Jiménez de Gregorio, 1983: 56). El origen, nos comenta el mencionado autor, puede estar en la expresión latina CAPVT AQUA (para Sánchez Jairo CAPUT AQVAE), que los romanos utilizaban en el norte de África con el significado de “manantial, fuente”. La arabización de esta expresión es Qabdaq o Qadbiq, que al adaptarse al romance, resultaría Al-Qabdaq, más el sufijo colectivo latino -ETVM, denominado por Oliver Asín como abundancial. El resultado de este sufijo, la terminación en -ete, nos hace referencia a los orígenes mozárabes del término.
En línea con esta hipótesis se aportan varios fragmentos de la obra de Oliver Asín Historia del nombre "Madrid", publicada en 1959, en la que el citado autor hace referencia a la vinculación del nombre de Alcaudete con el agua, lo que, en cierto modo lo aproxima al carácter de hidrónimo.
Página 170
"...se nos presenta hoy en la forma caudete de caudit, propia de los siguientes ejemplos: Alcaudete (en Jaén) "con la fuente de Amuña, mucho más fértil que los riachuelos del término", 1 Madoz, Dic. geogr., I, p. 436 b. lugar que en la forma , y en la forma menciona Ibn 'Idari; 2 Yaqut, ed. Wüstenfeld, IV, 27; Ibn 'Idari, al-Bayan al-Mugrib, ed. Dozy, II, p. 118, y también en Marasid, ed. Juynboll, 11, 385. Alcaudete de la Jara (en Toledo), "villa abundosa de aguas por su arroyo, sus dos fuentes y una laguna"; 3 Relaciones de los pueblos de España ordenadas por Felipe II, "Reino de Toledo", Iª parte, 49-50. Caudete (en Albacete), con manantiales como el de "Capuchinos, que forman un arroyo considerable"; 4 Madoz, Dic. geogr., VI, 262 b. Caudete (en Cuenca) con "fuentes tan abundantes que jamás falta agua para el riego", 5 Madoz, Dic. geogr., VI, 262 a. y Caudete (en Teruel) donde "cerca del pueblo salen unos hermosos manantiales que, enriqueciendo sus aguas con otros más insignificantes, forman el arroyo de su mismo nombre", 6 Madoz, Dic. geogr., VI, 263 a..."
Página 373
"...Lo mismo tenemos que decir de los varios Alcaudete y Caudete (de caput aquae más -etum), que apuntamos en la p. 170, los cuales hay que traducir no en singular sino en plural por 'lugar de cabezas de agua'. Al lado de todos esos topónimos a base de -etum, o sea en plural, no dejan, por cierto, de existir los correspondientes topónimos o nombres comunes en singular, tanto en la serie de los derivados de matricem como en la de caput aquae. Y así, junto a los plurales o abundanciales Matrit o Madrid y Almatret, todos con -etum, tenemos las formas sin -etum, o sea en singular, Madriz, Almatriche, de la misma manera que junto a los plurales Alcaudete y Caudete con -etum, tenemos en forma o número singular Alcabideque, Alcaudique y Alcabideche.
Página 374
Notemos también, pero sólo en la serie de los derivados de caput aquae, que un mismo topónimo se ha usado, primero en singular y después en plural, pues si Alcaudete en Jaén y Caudete en Teruel aparecen hoy en la antigua forma de plural o abundancial, en la estructura del singular vemos se emplearon, por el contrario, en algún período de la España musulmana, cuando Ibn 'Idari e Ibn Sahib al-Sala los reprodujeron en las formas sin -etum al-Qabdaq, y al-Qabdiq con imala*..."
*La imala o imela es un fenómeno fonético de algunos dialectos árabes, antiguos y modernos, consistente en que el sonido [a], generalmente cuando es largo, se pronuncia en determinadas circunstancias como [e] o [i].
Por su parte el profesor Jiménez de Gregorio en su estudio sobre la toponimia en la provincia de Toledo, cooncretamente en la cuarta cuarta indica en su página 214 los siguiente:
"...Oliver Asin lo hace derivar del afrolatino, arabizado Ra-s al-ma, de Caput Agua “Cabeza de agua”; los árabes escriben Alcaudete así: Qabdag o Cadig; con tanto que los mozárabes y los castellanos o pobladores lo escribieron añadiendo la abundancial -etu y pronunciaron Alcaudete, con aquel significado de manantial..."
Robert Pocklington en Al-Basit. Revista de estudios albacentenses (página 140) se apoya en Corominas también para indicar el origen de este topónimo en su relación con el agua
"...45. J. Corominas demostró que el topónimo Caudete, documentado como: “Alcabdet” (1253), “Capdet” (1256), “Alcaudet” (1271) y “Alcapdete” (1305),102 y otros similares como Alcaudete, Alcaudique, Quebidique, Quibdique, proceden todos del latín caPut aquaE “manantial”, literalmente “cabeza de agua”.103 La evolución fonética es: caPut aquaE > mozár *cabdác > ár. (al-)Qabḏīq > cast. *Alcabdec, Alcabdet, Caudete..."
Joan Carles Membrado-Tena y Emilio Iranzo-García en su artículo "Los nombres de lugar como elementos evocadores", publicado en la revista Investigaciones geográficas indican en las páginas 199 y 200 del citado trabajo lo siguiente:
"...La semántica del topónimo de origen árabe Biar, ‘los pozos’ (Coromines, 1989-1997) es verosímil si tenemos en cuenta con la abundancia de acuíferos y manantiales que existe dentro del término de Biar. También Fontanars, ‘manatiales’, es una zona rica en aguas, parte de las cuales se dirigen hacia el Vinalopó (figura 4). Caudete podría ser también una ‘cabeza de aguas’ donde nacen algunos barrancos que aportan agua a la laguna de Villena, y de allí al río Vinalopó a través de la Acequia del Rey (Marco, 1998) (figura 4). Según Coromines (1989-1997) este topónimo proviene de caput aquae, ‘nacimiento del agua, fuente, manantial’, que dio Qabdaq en árabe, Cabdet en valenciano y Caudete en castellano. Si nos fijamos en el topónimo valenciano de Caudete de las Fuentes parecería que estamos ante un topónimo tautológico (‘fuente de las fuentes’). Esto refuerza la teoría según la cual Caudete o Cabdet significa ‘fuente..."
Otra interpretación, afirma que su origen está en el colectivo de CAPVT, CAPITETVN, que significaría “conjunto de cabezos, cerros o montecillos”. Los mozárabes habrían añadido el artículo al- e interpretado el sufijo como -ete. Aunque no está claro que el mencionado sufijo tenga los orígenes explicados, ya que podría ser una adaptación en t al romance del árabe q, con la adición de una e, por posible analogía con el sufijo -ete, variante de ITTVM, ya documentada en esta época. Aparece mencionado por primera vez en el Libro de la Montería de Alfonso XI, como Alcaudete y Alcabdete según Sánchez Jairo.
El citado profesor Jiménez de Gregorio hace también alusión a este término con la acepción "orográfica" citada (sinónimo de cabezo o montecillo), en su estudio sobre la toponimia de Toledo ("Materiales para la provincia de Toledo: cuatro", página 214):
"...“El manantial” o “Los cabezos”, este segundo se refiere al vocablo Alcapidetum...El maestro Julio González lo hace derivar de alcapidetum al estar esta villa rodeada de cerros que motivan este vocablo mozárabe..."
En esta posibilidad también inciden los mencionados Joan Carles Membrado-Tena y Emilio Iranzo-García cuando aluden al origen "orográfico" del topónimo Caudete:
"...Sin embargo, algunos autores (Herrero, Cabanes y Ferrer, 1981) defienden que el origen del topónimo Caudete es captetum, derivado de caput, ‘cabeza, cerro o montículo’...."
Otra de la interpretaciones que se hacen sobre la etimología del término "alcaudete" es su derivación del término árabe "alcalat", como sinónimo de "castillo", que podría vincularse a la presencia de una torre de origen islámico que, posteriormente sería el punto de partida para la repoblación cristiana hacia el siglo XIII. En este caso quizá la similitud con el término Alcalá puede servir de referente en apariencia más cercano por la proximidad en la grafía y en la fonética.
En este caso, también el citado estudio de Pocklington en la revista Al-Basit (página 153) se presta a dar soporte a esta teoría.
"...Sabido es que el primer componente del topónimo Alcalá del Júcar es el hispano-árabe al-Qaláʻa (clásico al-qálʻa) “el castillo”...
María Águeda Moreno Moreno en su trabajo "Topoinimia de las tierras de una frontera (Jaén) en la recopilación de arabismo de fray Diego de Guadix [C. 1593]", inserto en el texto VI Estudios de frontera que la Diputación de Jaén publicó, selecciona la parte del texto que el citado franciscano y arabista escribió sobre los término de origen islámico en la página 495.
"...Alcalá. Es en España el nombre de muchos pueblos que hazían referencia a otros que los christianos avían ganado a los moros. Consta de AL que –en arábigo– significa ‘el’, y de CALA que significa ‘castillo (combiene a saber) que haze frontera’. De suerte que todo junto: ALCALA significará ‘el castillo de la frontera’. Y por ser tantos los pueblos que en España ay d´este nombre, Alcalá, los an diferençiado –los christianos– con sobrenombres o por sobrenombres que les an puesto..."
Esta opción requiere un refuerzo historiográfico y etimológico que permita consolidar su base científica, pues César Pacheco en su estudio titulado "La fortificación en el valle del Tajo y el alfoz de Talavera entre los siglos XI y XV" publicado en la revista de la UNED Espacio, tiempo y forma. Serie III, H." Medieval, no vincula directamente la tipología de castillo a los restos que, en mayor o menor medida, perviven de tiempos medievales en Alcaudete de la Jara o los territorios circundantes. En la página 500 de dicho estudio indica lo siguiente:
"...TURRES: Bajo esta denominación tenemos diferentes realidades constructi-vas. Desde torres cristianas aisladas que pueden aprovechar estructuras anteriores andalusíes, hasta las que se erigen a modo de atalayas en lugares prominentes. Sin embargo, hacemos un hincapié especial en aquellos elementos fortificados que asumen funciones de refugio, control y vigilancia del territorio circundante, y que pueden servir de residencia en ciertos momentos, y además asumen un papel focalizador para la repoblación y la creación de caseríos en torno ellas, sobre todo a partir del siglo XIII..."
Poco después, en la página 504 explicita:
TORRE
"...Bajo este topónimo o derivados se localizan numerosos casos en la zona entre los que cabe destacar por su aportación a la arqueología"'' los siguientes: Carril de la Torralba (La Pueblanueva). Camino de Navalatorre, Atalaya de Torrejón ( Sotillo de las Palomas). Arroyo de Torrejón, Torrejón. (Los Cerralbos). Atalaya (Otero).Torrejón (Malpica).La Torre (Los Navalucillos). Senda de la Atalaya (El Torneo).Valdetorres (Valdeverdeja).Torlamora (Mohedas). La Torre (Belvís de la Jara): antigua alquería documentada ya en el siglo XIV..."
Dentro de los ejemplos que incluye en esta categoría, en función de lo registros arqueológicos menciona (páginas 507-511) Torrecilla de Alcaudete o de la Jara, Torre de Ben-Cachón o Mecachón, Torre de Castellanos o Casa de la Torre y Torre del Cura, esta última en el actual casco urbano alcaudetano.
En función a lo expuesto, es evidente que exista aún un campo abierto, que requiere una consolidación historiográfica, a pesar del aparente origen relacionado con la presencia de agua, pues la aportación de nuevas evidencias arqueológicas, como podrían ser un estudio arqueológico más exaustivo de El Torreón, u otro tipo de registros en fuentes históricas, supondrían la consolidación de la tradicional hipótesis "hidronímica" o el aumento del peso del resto de interpretaciones mencionadas.
Zonas de España en las que se puede encontrar el topónimo Alcaudete, así como con el Caudete. Fuentes: Iberpix y GoogleMyMaps
Los topónimos urbanos son, a la par que reflejo de una cultura de ámbito comarcal, provincial, e incluso nacional, una de las imprimaciones más propias del devenir de una comunidad local a lo largo de los siglos. Esto ha supuesto que sea muy común encontrarse denominaciones de calles que responden, no solo a la utilidad que les caracterizó antaño (Fragua), sino también a nombres que se establecieron de un modo tan particular que, pasado el tiempo, hacen difícil rastrear su origen.
El caso de la calle Maibalera es uno de esos pequeños enigmas que guardan encriptado su testimonio sobre parte de la historia del callejero de Alcaudete, y que se resiste a abrirnos el lacre que oculta el porqué de este nombre.
Pues bien, en esta entrada se va tratar de quitar los estratos que cubren esta cuestión, con el fin de que, por confirmación o por descarte de la hipótesis lanzada, se consiga saber que ocasionó esta referenciación nominal.
Un punto de partida interesante sería indagar en las respuestas generales y particulares de El Catastro de Ensenada para saber a ciencia cierta si este topónimo estaba ya implantado a mediados del siglo XVIII. Paula Alfonso no la menciona entre las denominaciones que registra en su estudio sobre la labor de los agentes regios en Alcaudete, quienes sí que anotaron nombres como calle Real de la Estación, calle de las Eras de Arriba, calle que va a los Molinos o plaza y calle del Mesón, por citar algunos ejemplos[1].
Entrados ya en la centuria siguiente, concretamente en 1819, dos vecinos de la localidad deciden visitar a don Matías Bonilla y Contreras, escribano público de la localidad, para registrar por escrito el acuerdo al que habían llegado. En el texto redactado por el notario municipal se decía:
“…Benta real de una casa arruinada sita alas eras de María Balera de esta poblacion en fabor de Zacarías Arroyo.
En el lugar de Alcaudete a diez y nuebe de diciembre de mil ochocientos y nuebe; ante mí el ynfraescripto Excmo. de [Su Magestad (que Dios guarde) principal] y único en este lugar y de los [lugares] que se dirán pareció Nicolás del Pino de esta vecindad y dijo: Que porsí y anombre de sus hijos y subcesores, y de quien de él i de ellos hubiere título, voz y causa en qualquiera manera bende y dá en benta real y enajenacion perpetua por juro de heredad desde hoy dia de la [fecha] en adelante para siempre jamas á Zacarías Arroyo de esta vecindad y a los suyos a saber: una casa a las heras de Maria Balera, que linda por solano con la calle por donde tiene su entrada, por Abrego y Gallego con casas de Eusebio García del Rosal y Lorenzo Jorge, por Zierzo, con otro solar de casa de Manuela Ollero..."[2]
Años más tarde, don Rufino Flores, en el manuscrito que realizaba siendo seminarista (allá por los años veinte del siglo pasado) describía este tramo urbano como travesía (junto Quiroga, Gonzalo, Gato o Ventura Angulo) anotando la denominación como May-Valera[3].
En 1935 los registros oficiales de carácter catastral registraban también como travesía este tramo urbano, con el nombre de Maivalera. Es interesante mencionar los datos adicionales que aporta esta fuente, tales como que la mayoría de las casas estaban construidas del siguiente modo[4]:
Muros de tapial y mampostería, revestidos de yeso que se revocaba con cal.
Estructura de madera (de carpintería ordinaria).
Suelos de loseta, excepto en el número 7, donde era de cemento
Cubiertas de teja
Solo se registraba una escalera de madera en el número 2.
Años más tarde, por fuentes orales, se sabe que el profesor Jiménez de Gregorio, cuando tuvo conocimiento de esta calle, apuntaba la posibilidad de que su denominación fuese fruto de la contracción de dos nombres.
Lanzada la hipótesis y hecha esta modesta aportación documental, queda abierto el campo para la aclaración de este topónimo, contribuyendo al enriquecimiento del conocimiento del pasado de Alcaudete, por medio del enlace del patrimonio intangible con el físico que supone esta vía dentro del caserío de esta jareña villa.
[1] ALFONSO SANTORIO, Paula: “Alcaudete de la Jara en el Catastro de Ensenada. Año de 1752”, en Centenario de Alcaudete de la Jara. 100 años de villazgo (1911-2011), Excmo Ayto. de Alcaudete de la Jara, 2011, pág. 100.
[2] Archivo Histórico Provincial de Toledo, Protocolos Notariales, Protocolos de Alcaudete de la Jara, año 1819.
[3] Manuscrito de Rufino Flores Hita.
[4] Archivo Histórico Provincial de Toledo, Registros Catastrales de 1935, sig. 13984.