En este apartado aportamos un trabajo realizado por Félix Lanzarote para la revista Cuaderna, publicada por el colectivo de investigación histórica de Talavera y sus tierras Arrabal.
Este grupo nació impulsado por el Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina (institución vinculada a los principios del régimen político que se estableció en España tras la Guerra Civil), subdivisión creada en 1939. Dentro de esta institución falangista, en enero de 1938 se creó el Departamento de Música, ramificación de la División de Cultura. Entre las primeras metas que se marcó este departamento estuvo la de formar instructoras de música por medio de cursos que tuvieron lugar en varias provincias del territorio nacional entre 1938 y 1939, dirigidos por Rafael Benedito. No solo se dedicó el Departamento de Música a la formación de coros, sino que también impulsó la investigación sobre el folklore. Con este fin, a las instructoras de música que se graduaban en los cursos, se les encomendaba la tarea de recorrer su provincia recopilando todo tipo de información, con el objeto de establecer un repertorio típico de cada lugar, que incluía también las danzas; para la recogida de datos se diseñó una ficha en 1940 y el trabajo de campo comenzó en 1941. En 1939 se fundan los Coros y Danzas de la Sección Femenina. Se organizaron veinte concursos nacionales de Coros y Danzas de la Sección Femenina, desde 1942 a 1976. En la labor de recuperación del folklore participaron figuras como Rafael Benedito o Ramón Menéndez Pidal.
En Alcaudete de la Jara, este proyecto dio lugar a una de las representaciones más idiosincráticas de la cultura alcaudetana, el grupo de danza y cante La Jareña, que, si bien en sus orígenes y evolución han tomado elementos de diferente procedencia, y sobre cuya raíz no hay una teoría aún lo suficientemente sólida como para considerarlo una continuación exactamente igual a algún precedente de danza femenina de la villa, sí que es cierto que aglutina no solo múltiples rasgos de las manifestaciones de la comarca en la que se inserta Alcaudete, sino también con regiones con las que nuestra localidad ha compartido lazos de identidad histórica y artística como Extremadura.
A lo expuesto habría que sumar que la creación y desarrollo del grupo, las indumentarias que lo han caracterizado (con los cambios que ha experimentado) y los eventos civiles y religiosos en los que ha participado, han convertido a esta empresa folklórico-musical en una de las señas de identidad de Alcaudete de la Jara, y a las personas que la han mantenido durante más de medio siglo ya , que suponen un valioso capital humano para la cultura de la localidad, el carácter de embajadores y embajadoras de la Puerta Histórico y Cultural de La Jara.
Con el objetivo de dar a conocer más información sobre este aspecto de nuestra identidad se insertan una serie de artículos e información recopilada de diversas fuentes relacionadas con el fenómeno histórico y cultural citado.
Revista El Torreón. Asociación Recreativo Cultural de Alcaudete de la Jara (ARCA). Número 29. Diciembre de 1981. Páginas 18-20
FOLKLORE
ALCAUDETE EN LA SEMANA DE DIVULGACIÓN DEL FOLKLORE PROVINCIAL TOLEDANO
“Un pueblo que no protege su cultura
pierde su identidad…”
El 30 de noviembre al 4 de diciembre pasado, se celebró en el Palacio de Benacazón de Toledo, la semana de divulgación del folklore provincial toledano, organizado por la delegación provincial del ministerio de cultura y con la colaboración del instituto provincial de investigaciones y estudios toledanos (IPIET), la asociación montes de Toledo, ayuntamientos y asociaciones culturales entre las que se encontraba, naturalmente, la Asociación Recreativo-Cultural El Torreón.
Dentro de esta semana, que esperemos que no sea la última, tuvo lugar el día 3 de diciembre en el Palacio de Benacazón, una interesante MUESTRA DEL TRAJE POPULAR de distintas comarcas toledanas, con descripción de los respectivos atuendos. Muestra, que obligó a que Asociaciones Culturales, Ayuntamientos y demás interesados en el folklore, se preocuparan de estudiar, analizar y detallar todo lo referente a la riqueza de los trajes populares de las distintas comarcas toledanas.
La Asociación Recreativo-Cultural El Torreón, en este sentido, tuvo que enviar a la Delegación del Ministerio de Cultura una descripción del traje popular alcaudetano, lo que se realizó a través de contactos con las personas mínimamente conocedoras del traje jareño, a quien agradecemos se expresamente su colaboración.
Fruto de estos contactos, sería el trabajo que se enviaría a la muestra y que se leería durante la misma, mientras Miguel Luna e Inmaculada Arroyo Pineda en el escenario mostraban los distintos componentes del traje jareño.
Las distintas comarcas toledanes estuvieron representadas por los siguientes pueblos:
LA MANCHA. Se presentarían trajes populares de Madridejos y Villacañas.
LA SAGRA. Representación por Bargas.
LA SIERRA DE SAN VICENTE. Con participación del Real de San Vicente.
LA CAMPANA DE OROPESA. Se mostraron trajes de Navalcán y de Oropesa.
MONTES DE TOLEDO. Con la participación de Los Yébenes, Guadamur y Navahermosa.
Hay que destacar, en este apartado, la riqueza y vistosidad en el traje de la comarca de La Campana de Oropesa; la tradición y la raigambre en el traje de la zona manchega y la simplicidad y pobreza en el traje jareño respecto a las distintas comarcas...
...A continuación publicamos el trabajo que se remitiría a las muestras sobre el traje popular de La Jareña, con la intención de enriquecer el trabajo con nuevas aportaciones por parte de aquellas personas que todavía pretendan recuperar su identidad.
TRAJE TÍPICO DE ALCAUDETE DE LA JARA
LA JAREÑA: ORIGEN Y EVOLUCIÓN
INTRODUCCIÓN
La Jareña, traje típico representativo del pueblo de Alcaudete y que da nombre al grupo de danza de la localidad, no consta, a tenor de los contactos mantenidos, de una historia ni de una línea evolutiva clara y definida. Su estructura, componentes y elementos, obedece más a una idea colorista y preciosista que engarza con su baile, que a un legado específico de una comarca determinada, de la que toma su nombre.
No obstante, pasamos a continuación a detallar los únicos atisbos de evolución que hemos podido extraer.
ORIGEN
La Jareña, como traje típico, entronca con el vestido femenino al caudetano de principios de siglo, utilizado usualmente por la mujer alcaudetana. Su composición: sencilla y práctica, camisa blanca lisa; falda negra plisada; media blanca lisa de algodón y zapato abotinado. Sobre los hombros, un pañuelo negro con bordados y puntillas destacaba sobre el fondo negro de la falda.
A este traje tradicional y cotidiano, se añadía en los días de gala, un aderezo en forma de collar y dependientes. El collar primitivo, constaba de una gargantilla de la que colgaba un adorno llamado galápago. Los pendientes podían adoptar dos formas: de calabaza, típico de la comarca jareña, o de herradura, de claro origen extremeño de la que tampoco la comarca puede desdeñar su influencia.
También se enriquecía en estos días el traje con media caladas de ganchillo.
EVOLUCIÓN
A partir de esta herencia tan clara como sencilla del traje al cabo de alcaudetano, surge y se promociona la década de los cuarenta, bajo el impulso de la Sección Femenina, el grupo de danza La Jareña, que constituirá el único motivo de evolución del traje que nos ocupa.
Con el único fin de darle vistosidad y colorido y de adecuarle al espíritu alegre y dinámico de la gente del pueblo, a la que el grupo representaba, el traje sufre una serie de modificaciones.
Al moño se le adorna con un lazo ancho y negro que caía hasta la cintura y con unos botones dorados alrededor del mismo.
La camisa, sencilla en una primera etapa, se enriquece con unas puntillas alrededor del cuello; chorreras en la parte delantera y ligeros frunces en los hombros en forma ajamonada. El puño de la camisa pasa a ser ancho y ceñido a la muñeca, con puntillas abiertas a los nudillos de la mano.
El primitivo pañuelo que caía sobre los hombros se sustituye por un corpiño muy ceñido al cuerpo, de pana lisa y negra.
El mandil blanco a un mandil de raso negro con puntillas, adornado con lentejuelas negras.
El reflejo, también llamado originariamente “saya”, ha sido el elemento del traje que ha tenido más modificaciones. En una primera etapa, el refajo era de lana en amarillo con bordados negros en la parte inferior punto posteriormente e introducido de Aldeanueva de Barbarroya aparece el refrajo actual normalmente de rayas verticales en diversos colores, aunque admitía la variante de franjas horizontales de un solo color en forma de cenefa. Este refajo iba bordeado de un bisel negro en la parte inferior una tela o verde o blanca ancha.
El traje unos pololos blancos con puntillas por debajo de la rodilla y unas enaguas blancas terminadas igualmente en puntilla de confección artesanal. Estas dos prendas se introducen en la estructura del traje con el fin de dotar al mismo de mayor vuelo a la hora del baile.
Las medias, blancas, adoptaban la modalidad de lisas o caladas.
El zapato, abotinado, no ha sufrido evolución desde sus orígenes salvo que en la última etapa se le añade un lazo negro zapatero.
El traje, completado de esta forma, queda sujeto a una estructura rigurosa mantenida hasta la actualidad.
Por otra parte y en lo que se refiere al traje masculino que completa la pareja de jareños, hay que decir que este no ha adquirido ni en su origen ni en su evolución una importancia relevante. Camisa blanca, chaleco, faja y pantalón negro de pana eran los elementos que componían el sencillo traje del mozo jareño, común por otra parte al del mozo rural.
Por lo que respecta al puesto que podía ocupar el traje típico en las fiestas populares de la localidad hay que decir que poco o nada se sabe.
Simplemente algunos indicios de la importancia del mismo en alguna fiesta relevante de la localidad como la del Corpus, donde alguna jareña recorría los monumentos religiosos ataviada con el traje típico, o en alguna que otra fiesta patronal; pero todo ello sin un fundamento basado en una herencia popular y ancestral de la historia alcaudetana.
Interesa resaltar, de todo lo anteriormente expuesto, que a falta de un conocimiento exhaustivo del traje, todo lo que sobre él pueda decirse respecto a su evolución hay que admitirlo como consecuencia de la adecuación del mismo al Grupo de Danza, donde el traje al caudetano adquirió su esplendor, colorido y difusión.
HISTORIA
El grupo de danza la jareña adquiere su máximo apogeo en su primera etapa. Hacia el año 1945 el grupo nace. Ya en 1947, el 19 de junio, el Grupo de Danza obtiene el I premio en el Certamen Provincial de Coros y Danzas y con ello el galardón de estar presente en la máxima fiesta toledana. A partir de este momento la jareña se encontrará presente en todos los certámenes y concursos provinciales y nacionales, hasta llegar a ser expuesto el traje típico al caudetano en 1952 en la Feria del Campo de Madrid o llegar a ocupar un puesto de honor en el desfile procesional del Corpus toledano.
Al igual que sucede con el traje, el repertorio del grupo de danzas alcaudetanos se encuentra sujeto a influencias exteriores. Sus principales canciones, famosas por la provincia, fueron:
La Jota de los quintos
La romería
El Baile de las alabardas, con elementos extraídos de la Soldadesca.
La Danza de los pañuelos, introducida en el grupo a través de un personaje de la Casa de Aragón
Los Alelíes, o Seguidillas.
La jareña o jota representativa de la localidad.
El grupo empieza a difundirse en los años 70 y con él la composición del traje típico, que en base a los conocimientos actuales hemos intentado describir.
ARCA “EL TORREÓN”
Beltrán-Miñana, M.ª N. (1982): Temas toledanos. Folklore toledano: canciones y danzas. Toledo. Diputación provincial de Toledo. Páginas 127-129
79. BAILE DE LAS ALABARDAS. Alcaudete de la Jara
Se cree que este baile, tradicional en Alcaudete del Jara, es de origen árabe. No se tienen datos exactos de su antigüedad, aunque por los datos recogidos de los ancianos, es antiquísimo.
Según los archivos y libros de usos y costumbres del Ayuntamiento, esta fiesta surge con motivo del Carnaval. Al correr de los siglos, el pueblo quiso dar guardia de honor con las alabardas al rey de los cielos durante el triduo del carnaval en que se tenía el Santísimo expuesto, v para lo cual crearon la “Soldadesca”, que es un grupo, generalmente de mozos, cuanto más numeroso mejor, que ataviados con el traje apropiado para ello, o bien el regional, y con las alabardas con flores y cintas de colores recorren las calles de la villa desde la noche de San Ildefonso, patrono de Toledo, los domingos sucesivos hasta el de Carnaval pidiendo a todos los vecinos limosna para las ánimas que luego entregan al sacerdote...
[Alusión a la vestimenta de La Jareña] ...El traje de la mujer, se compone de: saya de rayas verticales o refajo con cenefa ancha estampada, corpiño, blusa blanca muy adornada con encajes y bordados, media blanca, zapatos negros abotinados. En la cabeza un moño grande de trenzas con horquillas de plata caladas y un gran lazo de seda negra, que cuelga hasta la cintura. Pendientes de oro que pueden ser en forma de herradura, o de calabaza y gargantilla con galápago o venera, también de oro.
El traje de hombre es: pantalón negro, camisa blanca, chaleco oscuro bordado, una faja que puede ser roja o azul y zapato negro.
Representación en un pentagrama musical de La danza de las alabardas. Fuente: Beltrán-Miñana (1982)
80. JOTA JAREÑA- Alcaudete de la Jara
No se conocen datos de la antigüedad de esta danza, aunque se cree que es muy antigua.
Era costumbre reunirse en casa de la novia, todos los familiares y convidados para presenciar la entrega del dinero que para las galas daba el novio que luego invitaba a los asistentes con dulces y bebidas bailándose en esta fiesta esta jota.
Representación musical en pentagrama de la Jota jareña bailada y cantada por el grupo La Jareña. Fuente: Beltrán-Miñana (1982)
Letras del repertorio musical de La Jareña
Jota jareña según M.ª Nieves Beltrán Miñana
Vengo de la Jara
de la Jara vengo,
donde hay simpatía
y hay muchos salero,
y el que va a la Jara
ya se queda allí,
porque las jareñas
le suelen decir.
Te quiero más que a mis ojos (bis)
te quiero más que a mi vida
No te vayas que te quiere
te quiere una jareñita
No quisiera haber venido
ni haber esta tierra
que me ha “robao” el corazón
los ojos de una jareña.
La reja de tu ventana
esta noche Rondo yo
“pa” ver jareña tu cara
y darte mi corazón.
No me rondes la ventana
porque estoy comprometida
con un mozo de la Jara
que canta por bulerías.
Allá va la despedida
despedirme no quisiera
que están bailando las mozas
más bonitas de mi tierra.
La jota loco me vuelve
y me llena de entusiasmo
y en oyendo yo la jota
ya estoy al punto bailando.
Jota jareña recopilada en las fuentes locales consultadas
Vengo de la Jara
de la Jara vengo,
donde hay simpatía
y hay muchos salero,
y el que va a la Jara
ya se queda allí,
porque las jareñas
le suelen decir.
Te quiero más que a mis ojos (bis)
te quiero más que a mi vida
No te vayas que te quiere
te quiere una jareñita
te quiero más que a mis ojos.
Vengo de la Jara…
Eres chiquita y bonita (bis)
eres como yo te quiero
pareces campanillitas
en las manos de un platero.
Eres chiquita y bonita.
Vengo de la Jara…
Me dijeron una vez (bis)
que no fuera por la Jara
que es una tierra de embrujo
y el que va allí no se escapa.
Me dijeron una vez.
Vengo de la Jara…
Viva Alcaudete viva
Viva Alcaudete viva
vivan los alcaudetanos
y viva la Inmaculada patrona que veneramos.
Morena mía qué guapa eres
qué bien te sientan los alfileres lara la la…
y con sal y sin sal y con sal salero
y con sal y sin sal te quiero.
La veleta de la Torre
reluce con el rocío
y así reluce tu cara
morena si vas al río
Morena mía…
Quién pudiera estar tan alto
como la Estrella del Norte
para ver lo que pasaba
en Alcaudete esta noche
Morena mía…
En Talavera está el árbol
en con las herencias la hoja
y en Alcaudete señores
la sal de mozos y mozas.
Morena mía…
La danza de los pañuelos
A la danza, a la danza de los pañuelos,
baila la niña hermosa con mucho salero,
con muchos salero, con mucho salero,
a la danza, la danza de los pañuelos.
Que llevas en el reflujo, con ese piculeule,
qué llevas en el refajo,
te pareces a la reina cuando sale del palacio (bis).
A la danza, a la danza…
Tienes que subir, subir, si quieres que yo te quiera,
tienes que subir, subir
tienes que cortar la rosa que hay abierta en el jardín (bis).
A la danza, a la danza…
La escobita con que barres, no sé cómo florece,
la escobita con que barres
siendo tú tan buena moza, hija de tan buena madre (bis).
A la danza, a la danza…
Si me mojo, que me moje, al pasar el río voy,
sí me mojo, que me moje,
voy a cortar una rosa, antes que otro la deshoje (bis)
Seguidillas (Los alelíes)
Y de alelíes, (bis) lara la la…
y de alelíes de rosas y de claveles y de alelíes
se lara la la…
Canta un canario, (bis) lara la la…
canta un canario y en la reja de tu ventana
canta un canario y échale cañamones que cante claro lara la la…
Me puse un día, (bis) lara la la…
me puso un día dibujar tu cara me puse un día
y al llegar a la boca ya no sabía lara la la…
Me gusta el cuervo (bis) lara la la…
me gusta el cuervo de las aves que vuelan me gusta el cuervo
porque lara la la…
Perdió un pañuelo (bis) lara la la…
perdió un pañuelo un cazador cazando perdió un pañuelo
y se lo encontró una liebre y se lo ató al cuello lara la la…
La están arando (bis) lara la la…
la están arando y en el portal de tu casa la está arando
De rosas y claveles la están sembrando lara la la…
Vídeo de Youtube realizado por Alfredo Prieto en 2010, en el que se puede apreciar a los componentes del grupo La Jareña bailando y cantando en honor a la patrona de Alcaudete de la Jara, la Virgen Inmaculada Concepción.
Es indudable que la identidad cultural de un pueblo viene definida por los diversos rasgos en que se cristaliza su cultura. Además de la lengua, los modos de relacionarse socialmente, así como las ceremonias y ritos propios (intrínsecos a cualquier grupo socialmente organizado), son elementos menos tangibles que los monumentos, pero no por ello menos importantes. Esta visión amplia de los bienes patrimoniales ha ganado terreno desde la segunda mitad del siglo XX, dando lugar al concepto de bien cultural, reconocido en hitos tan importantes para la protección del patrimonio como la Convención de la Haya (1954), o la Francheschini (punto de referencia para el resto del Viejo Continente) o la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, donde se hace referencia a actividades que han sido y son relevantes de la cultura tradicional del pueblo español (González Varas, 2003: 43-47; García Morales y Soto Caba, 2013: 228-229).
Consolación González (Gónzalez Casarrubios, 1981: 6-22) caracteriza esta tradición como profana, a la que la iglesia ha unido algún elemento en común como puede ser la misa. De carácter militar, estas fiestas pueden ser reminiscencias del pasado, concretamente de los recuentos de jóvenes para posibles levas, en caso de guerra. La soldadesca estaba conformada por un general, un coronel, un teniente coronel, un comandante, dos abanderados, un pinche y seis pares de alabarderos. El rasgo más característico de la vestimenta eran unas cintas de colores en la hombrera derecha (pinche y alabarderos) o en ambas (abanderados). Los jefes portaban una boina negra, acompañada del distintivo propio de su cargo, fajín y bastón. El pinche, llevaba una especie de banderilla ornamentada, mientras que los alabarderos portaban unas varas largas con la puntas decoradas a base de flores y cintas de colores de las que cuelgan cascabeles.
La soldadesca entraba en acción el día 23 de enero por la noche, momento en que salían los tambores a anunciarse, tras lo cual repetían la salida todos los días. El día 2 de febrero, día de la Candelaria (celebración que conmemora la primera salida de la Virgen al templo después de su maternidad), salía por primera vez, asistían a misa, tras lo cual se desplazaban por el casco urbano, deteniéndose en las plazas más señeras, donde realizaban la típica danza de la soldadesca. Esta consistía en disponerse en círculo, bailando los abanderados la bandera. Por su parte el pinche saludaba a los mandos (según orden jerárquico) y posteriormente al público en general. Los alabarderos se mueven en sentido circular, lanzado sus alabardas al aire, tratando de que no tocasen el suelo en su caída, porque de ser así, serían multados por el comandante.
La soldadesca seguiría saliendo todos los domingos hasta el de carnaval, día en que se realizaba el ofertorio, acto que consistía en asistir a la puerta de la iglesia, donde cada cual ofrecía lo que desease. Con lo que se recolectaba, se decían a lo largo del año misas por las ánimas benditas. El Miércoles de Ceniza por la mañana, los miembros de la soldadesca iban de puerta en puerta recaudando para la comida de la hermandad. Por la tarde tenían lugar el entierro de la sardina, que ponía fin a la actuación de la soldadesca.
Nieves Beltrán (Beltrán Miñana, 1982: 126) apunta a un origen islámico para el baile de las alabardas. Para esta estudiosa de las costumbres, esta celebración surge debido al Carnaval. Con el paso del tiempo, se quiso rendir guardia de honor al Rey Celestial durante los tres días que se tenía expuesto al Santísimo en el Carnaval, motivo por el cual se creó una soldadesca de jóvenes que, desde la noche de san Ildefonso, recorrían las calles en busca de donativos para las ánimas.
En su descripción sobre la soldadesca, Beltrán difiere ligeramente respecto a González Casarrubios. Afirma que los componentes de esta comitiva, tras asistir a misa mayor, salían por la localidad para pedir donativo. Se detenían en plazas y calles, en las que el pinche realizaba su baile (una serie de saltos, vueltas y genuflexiones) tras el cual el abanderado realizaba el "baile de la bandera". El martes de carnaval tenía lugar el ofertorio en la puerta de la iglesia, que consistía en besar un crucifijo, colocado en una mesa, presidida por el párroco y las autoridades, así como realizar un donativo y la entrega, por parte de los mozos, de lo recaudado para las ánimas en las salidas llevadas a cabo. El Miércoles de Ceniza, como reflejo de penitencia, se retiran las flores y las cintas de las alabardas, y la soldadesca asiste a la imposición de la ceniza En el caso de Alcaudete, la soldadesca anunciaba su salida el 23 de enero, realizándola para el día 2 de febrero, fecha en la que concurren a la misa en conjunto, escoltando a la Virgen. Una vez finalizada la ceremonia religiosa recorrían el pueblo, aunque en este punto se ha encontrado información que desplaza esta salida por el trazado urbano al domingo siguiente. Solían formar corro en las plazas, mientras el abanderado hondeaba la bandera
Artículo de Ventura Leblic García sobre esta costumbre asociada a las relaciones sentimentales en el entorno urbano desde centurias atrás. Haz clic aquí para verlo ampliado