Si bien era cierto que no sabía nadar, también era cierto que respetaba mucho la piscina, nunca se acercaba por más que alguien se lo pidiera. Sin embargo, estaba muy deprimida por los últimos acontecimientos inesperados. En cierta forma estaba cansada de la mala suerte que había tenido toda su vida…
Estimad@ Lector/a: Esperamos que este cuento haya sido de tu agrado y que pronto nos volvamos a encontrar en otra apasionante investigación del Detective Amado.