Karl Petrovsky era un hombre inteligente y ambicioso que se desempeñaba muy bien en cuestiones de política desde su juventud. Siempre preocupado por el medio ambiente y el manejo de los recursos naturales, había logrado ir escalando en el partido desde su juventud como militante hasta su cargo actual en la cámara baja.
Era un hombre alto, de complexión corpulenta, que conquistaba a cualquiera con sus ojos verdes y su elegante forma de hablar. Desde pequeño sus padres le habían inculcado tanto a él como a sus dos hermanos, sus creencias en los fundamentos de la familia. Fue así que cuando decidió que ya era tiempo de asentar cabeza, busco una mujer que estuviera dispuesta a seguir su ritmo de vida. Cuando conoció a Andrea, una muchacha sencilla pero visionaria que provenía de una ciudad del interior del país, supo que era la indicada.