Anna Petrovsky había sido la más rebelde de las hijas. Desde su niñez enfrentaba a su madre cuestionando todo lo que le decía. En plena adolescencia, las discusiones eran cada vez peores. Sentía que su madre no la entendía. Para sobrellevarlo, dedicaba todas las horas que podía a entrenar para no tener que estar en su casa.
Actualmente atravesaba otra crisis. Hacía un tiempo había notado que no soportaba a sus compañeros varones y se sentía mejor con sus amigas, especialmente los momentos con su amiga Lucía resultaban ser los mejores…