Si en la música, el silencio es el elemento de equilibrio en la estructura melódica, en la pintura y sobre todo en el vitral, la luz es el componente esencial. La luminosidad es determinante para crear efectos de refracción en las imágenes pictóricas; de ahí que sea en el arte vitral donde la pericia y astucia del artista juegan un papel muy importante para crear la sensación de movimiento y volumen de los elementos constitutivos de la obra, según los ángulos de a luz natural o artificial que dotará de vida a los personajes. En el vitral "Los Enemigos del Sol", el artista crea un juego maniqueo en la composición, disfruta al confrontar la claridad y la oscuridad en un escenario prehispánico, donde los dioses luchan por el dominio del mundo. A la derecha, la noche, el peligro, la Diosa de la Luna Coyolxauhqui, la feminidad; a la izquierda: la luz, la energía dominante, el poder moviendo sus piezas, lo masculino de la batalla, la serpiente emplumada, el dios sol Huitzilopochtli. Todo en equilibrio dual - lo uno sin lo otro no existe- una bella noche basada en formas circulares dominadas por el azul multitonal, donde el todo es rito y canto: mientras el día, poderoso guerrero, serpiente y colibrí, se muestra en rojos, naranjas y amarillos contrastantes e intensos.
Autor: J. Manuel Navarro del Peral.
Técnica empleada: Vitral emplomado.
Año: 1994.
Ubicación: Interior del edificio de la Unidad Directiva, Campus I.