El mural es una yuxtaposición de símbolos e imágenes que desarrollan un discurso complejo. Octavio Ocampo, en una elipsis al más puro estilo del cineasta Stanley Kubrick en 2001: Odisea del Espacio, propone una metáfora pictórica de la Teoría de la Evolución de las especies de Darwin. En la obra, el pintor celayense muestra la contraposición entre el hombre y la máquina, choque del que nace una fusión entre la tecnología y la historia, que inicia con el mono australopiteco y culmina con el hombre, y que nos conduce a vislumbrar la Teoría de la Relatividad con Einstein, pasando por las grandes civilizaciones, el desarrollo de la ciencia y la aceleración del tiempo, encarnada por Paracelso, padre de la química moderna. Las imágenes nos llevan del realismo a la abstracción, del cubismo al futurismo, hasta un hibridismo posmoderno, con una coloración que pasa del azul al sepia y del verde al naranja y al violeta. "La Evolución del Hombre" es una obra ingeniosa, lúdica, plena de símbolos en la que su dinamismo interior revela el fluir del tiempo, a partir de un hombre-máquina que no deja de correr, como si en ello le fuera la vida.
Autor: Octavio Ocampo.
Técnica empleada: Acrílico.
Año: 1985.
Ubicación: Centro de Información, Campus 1.