Es una reconstrucción del ciclo vital, por el que el arte se constituye en escaparate para representarlo. En el mural, se ubica la creación y el ocaso con la aparición del Sol y la Luna, identificando la dualidad de la existencia en rígida linealidad espacio-temporal, marcada por una gráfica de vida que se expresa en los pequeños cuadros amarillos que aparecen a lo largo de la obra, lo que simboliza el inicio, el clímax y el desenlace. El corte abstracto del mural establece como base el color verde en sus diversas tonalidades para representar a la humanidad y la ciencia; y el color azul para expresar la libertad de vivir. Esta propuesta plástica posee armonía y gusto, cualidades empleadas por el autor en pos de un equilibrio en la composición, deslizando algunas anclas de comprensión, como un abecedario que inicia y concluye.
Autor: César Salcedo Ojeda.
Técnica empleada: Mixta.
Año: 1982.
Ubicación: Exterior del Gimnasio Auditorio, Campus 1.