La composición química del coco puede llegar a variar ligeramente dependiendo de la variedad y el grado de madurez del mismo, in embargo sigue siendo un fruto muy nutritivo. La composición química típica de esta planta oleaginosa del coco es la siguiente:
Agua de coco:
Principalmente agua (entre un 94% y 95%)
Azúcares ( de 4-5%) como glucosa, fructosa y sacarosa
Proteínas, vitaminas (como C, B1, B3, B5, B6), minerales (como potasio, sodio, calcio, magnesio, fósforo, hierro)
Pulpa o carne de coco:
Grasas (entre 33% y 35%), principalmente ácidos grasos saturados como el ácido láurico (49%)
Proteínas (de 3-4%)
Carbohidratos (entre un 15% y 23%) como fibra dietética
Vitaminas (como E, K, B1, B3, B5, B6, C) y minerales (como potasio, fósforo, magnesio)
Aceite de coco:
Grasas (99%), principalmente ácidos grasos saturados de cadena media como el ácido láurico (49%), ácido mirístico (18%), ácido palmítico (9%), ácido caprílico (8%), entre otros.
Vitamina E en pequeñas cantidades
El aceite de coco es conocido por tener propiedades únicas y una gama amplia de usos, que se extienden tanto en alimentación como en la industria alimentaria, por su rica composición de ácidos grasos saturados de cadena media.
(Risakotta et al, 2022; Zabala et al, 2020).
Aceite de coco: composición y propiedades
La composición de ácidos grasos del aceite de coco está dominada principalmente por ácidos grasos saturados de cadena media, como el ácido láurico (C12:0) que representa un 47-49%, el ácido mirístico (C14:0) con 17-21%. , el ácido palmítico (C16:0) con 8-11%, el ácido caprílico (C8:0) con 6-10% y el ácido cáprico (C10:0) con 5-8%. Además, contiene ácido esteárico (C18:0) en un 1-3% y ácido oleico (C18:1) en un 5-8%, junto con otros ácidos grasos en trazas. En cuanto a vitaminas, el aceite de coco contiene pequeñas cantidades de vitamina K y algunos compuestos de la vitamina E, como tocoferoles y tocotrienoles. Puede llegar a contener niveles bajos de minerales como hierro, fósforo, cobre y magnesio. Entre sus compuestos menores se encuentran fitoesteroles como β-sitosterol, campesterol, estigmasterol, además de polifenoles y compuestos antioxidantes. Su valor nutricional por cada 100 gramos incluye 892 calorías, 99,1 gramos de grasas totales, 82,5 gramos de grasas saturadas, 6,33 gramos de grasas monoinsaturadas, 1,7 gramos de grasas poliinsaturadas, sin aportar proteínas ni carbohidratos. Su alto contenido en ácidos grasos saturados de cadena media como el láurico y mirístico le confieren al aceite de coco propiedades nutricionales y funcionales únicas (Ajogun et al, 2023; Gómez et al, 2018; Afka et al, 2021).
El aceite de coco posee unas características fisicoquímicas que se distinguen debido a su alta concentración de ácidos grasos saturados, posee un punto de fusión relativamente alto, entre 20-26°C, lo que le permite mantener un estado sólido a una temperatura ambiente. Cuando está refinado, presenta un color blanco, un olor y sabor característicos y frescos. Así mismo esta composición principalmente saturada lo hace resistente al enranciamiento oxidativo. Además, posee un punto de humeo elevado de aproximadamente 195°C, cuyo punto de inflamación se encuentra alrededor de 288 °C, haciéndolo adecuado para freír a temperaturas altas. Este aceite es conocido por su insolubilidad en agua pero es soluble en disolventes orgánicos. Posee un bajo índice de yodo, entre 6-10, el cual indica un alto grado de saturación. Otras propiedades relevantes incluyen su resistencia a la oxidación, su estabilidad térmica y su larga vida útil en comparación con otros aceites vegetales por dicha composición química. Estas singulares características fisicoquímicas del aceite de coco lo convierten en un ingrediente versátil con numerosas aplicaciones culinarias, cosméticas e industriales (Afka et al, 2021; Cardona et al, 2003).