Ningún lugar es exactamente el mismo para dos personas. La diferencia no está en la geografía, sino en la mirada. Allí donde alguien distingue apenas una línea en el horizonte, otro reconoce la huella del tiempo o una parte de su propia historia. Por eso, especialmente el arte exige una forma de atención pausada, que va mucho más allá del acto de observar. Exige demorarse y aceptar que la realidad nunca se entrega por completo a primera vista, que bajo cada superficie permanecen capas de experiencia.
María Martín Gallego (Valencia, 1982), desarrolla su trabajo en estrecho contacto con un paisaje vivido.
Dossier Persistencias del Habitar de María Martín Gallego
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