Astronomía en tu barrio
Autor: JAVIER RAMOS
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En Aragón se pueden realizar multitud de actividades extraescolares relacionadas con la astronomía como visitar el planetario de Huesca o, desde 2023, el centro de divulgación Galáctica en Teruel. Sin embargo, no siempre es fácil organizar este tipo de actividades para el alumnado. Es por esto que en este post presentamos una alternativa más accesible, pero no por ello menos interesante.
La propuesta consiste en realizar una observación astronómica nocturna en el entorno próximo al centro educativo. El autor la ha llevado a cabo ya dos veces, este curso y el pasado, en el IES Tiempos Modernos de Zaragoza. Y la recepción, tanto del alumnado como del profesorado, ha sido muy positiva.
Objetivo y justificación de la actividad
La normativa actual únicamente menciona la astronomía en uno de los saberes básicos de Física de 2º de bachillerato. Aun así, la astronomía es un campo muy amplio y variado que puede servir como contexto para multitud de otras partes del currículo. Como puede ser el estudio de la gravedad y el movimiento (Física y Química), de la historia de la ciencia (Cultura Científica) o de la óptica de los telescopios.
En cualquiera de estos contextos, esta actividad nos permite mostrar una aplicación práctica de aquello aprendido en el aula. O puede servir como punto de partida de una situación de aprendizaje. Además, este enfoque hace ver al estudiante que aquello que estudia le puede servir para disfrutar más de una actividad lúdica como en este caso lo es observar el cielo.
Como guía de la actividad puede contactarse con un o una astrónoma aficionada que esté dispuesta a participar. Por ejemplo, a través de la Agrupación Astronómica Aragonesa. Y al llevar a cabo la observación en un contexto urbano, la actividad no queda desligada de la experiencia ordinaria del alumnado. Sino que le permite descubrirla con mayor facilidad.
Organización y puesta en marcha
Para cumplir con los objetivos la actividad debe realizarse en un lugar al que el alumnado pueda asistir con facilidad, usualmente, cerca del centro educativo. Otro requisito importante es que el lugar elegido esté lo más alejado posible de farolas y otras fuentes de luz que deslumbren la vista.
En nuestro caso escogimos una zona en el Parque de los Cineastas, que está junto al instituto.
Por otra parte, el horario en el que realicemos la actividad tendrá que adaptarse según la época del año. En concreto, para observar el cielo nocturno desde la ciudad de forma óptima debe haber comenzado el crepúsculo astronómico. Esto ocurre cuando el Sol alcanza una altura de 12º por debajo del horizonte.
En la gráfica puede consultarse a qué hora comienza el crepúsculo astronómico a lo largo del año. El horario de verano limita bastante la realización de esta actividad. Y no se contempla la posibilidad de realizarla antes del amanecer, pues el crepúsculo astronómico termina siempre antes de las 7:30 horas, demasiado temprano.
Figura 1: Fotografía de la primera realización de esta actividad, con alumnado de 4º de ESO
Tabla 1: Horarios de la puesta y salida del Sol, e inicio y fin del crepúsculo astronómico en Aragón a lo largo del año. Se ha tenido en cuenta el cambio de hora y la ecuación del tiempo solar.
Durante todo noviembre, diciembre, enero y principios de febrero se puede realizar la actividad cómodamente antes de cenar. Mientras que durante el horario de verano la mejor opción es después de cenar. Marzo y octubre quedan un poco a medias entre ambas opciones.
Hay que tener en cuenta también que el cielo nocturno está en constante cambio: Que Júpiter pueda verse en noviembre no significa que se vaya a ver en febrero. Y si esta semana se ven los cráteres de la Luna, la que viene no lo harán. Para planificar estas cosas recomiendo tanto la aplicación móvil gratuita Daff Luna, como el software libre Stellarium: https://stellarium-web.org/ (que también nos pueden ser útiles durante la misma observación). Sin embargo, sobre todo si no se tiene ninguna experiencia, es recomendable pedir ayuda a algún aficionado a la astronomía que pueda aconsejarnos en la planificación, e incluso ser el guía durante la observación.
Por último, la actividad depende completamente de unas condiciones meteorológicas favorables. Es decir, si el cielo está completamente nublado o hay niebla, no se puede observar nada. Esto nos impide fijar una fecha concreta con demasiada anterioridad, puesto que la previsión meteorológica podría cambiar. Para abordar este problema proponemos establecer un conjunto de días en los que podría realizarse la actividad, y en la mañana de cada uno de ellos decidir si se realiza esa noche o no consultando la previsión.
La observación astronómica
En el entorno urbano para el que está pensada esta propuesta, aunque no se puede observar todo lo que ofrece el cielo, el alcance es sorprendentemente amplio. A continuación explicaré con detalle algunas de las observaciones que son posibles y cómo se pueden realizar. También mencionaré otras observaciones que no son factibles en este entorno de alta contaminación lumínica.
Orientación y esfera celeste: Lo primero que debemos hacer al observar el cielo es orientarnos. Para ello podemos usar una brújula, recordar que el Sol se pone por el oeste, o fijarnos en las constelaciones en busca de la estrella Polar. Empleando la app de Stellarium, que dispone de giroscopio, se puede facilitar el reconocimiento de las constelaciones. También nos puede servir para ver cómo cambian a lo largo de la noche, debido a la rotación de la Tierra; y a lo largo del año debido al movimiento de traslación.
Figura 2: Captura de pantalla del simulador Stellarium mostrando un mapa del cielo.
Constelaciones: Son muchas las constelaciones que se han reconocido a lo largo de la historia y las culturas, muchas de ellas tienen orígenes mitológicos muy interesantes. Desde el punto de vista práctico, las circumpolares destacan por no llegarse a ocultar nunca desde nuestra latitud. Y las del zodiaco por marcar el camino por el que pasan los planetas, el Sol y la Luna, desde nuestro punto de vista. La constelación de Orión, el cazador, es de las más reconocibles del cielo de invierno.
Fotografía y óptica: Si se dispone de un trípode, o simplemente apoyando el móvil en algún sitio, se pueden tomar fotos de larga exposición en las que se aprecie el movimiento aparente de las estrellas. Estas fotografías se conocen como Startrails. Si se dispone de telescopio o prismáticos, se puede analizar su funcionamiento óptico en clase, al igual que el uso de las distintas coordenadas celestes para localizar estrellas o planetas. El color de las estrellas está relacionado con su temperatura, siendo las azuladas las más calientes y las rojizas las más frías.
Figura 3: Fotografía de larga exposición mostrando el trazo de las estrellas.
Los planetas: Son cinco los planetas que se conocen desde la antigüedad: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. La Tierra no era considerada un planeta, pues no no está en el firmamento, y Urano y Neptuno son tan tenues y lentos que pasaron desapercibidos como estrellas. Los dos primeros, más cercanos al Sol que la Tierra, solo se pueden ver junto al anochecer o amanecer, cerca del Sol. Los demás pueden cruzar el cielo nocturno por el lado opuesto al Sol de constelación en constelación a través de la eclíptica. Está muy extendida la idea de que no pueden verse a simple vista, por lo que identificarlos puede ser muy sorprendente para el alumnado.
Satélites artificiales: Desde que el Sputnik orbitó la Tierra, los satélites de órbita baja (algunos cientos de km de altura) se han podido observar a simple vista cuando aún les da el Sol tras el anochecer. En la actualidad es impresionante ver la Estación Espacial Internacional, o los trenes de satélites Starlink tras su despliegue. Su observación puede anticiparse con aplicaciones como Heavens-Above. Esto puede servir para trabajar la velocidad orbital y los peligros de la basura espacial.
Nebulosas y galaxias: La observación de nebulosas, galaxias y otros objetos de cielo profundo se ve muy perjudicada por la contaminación lumínica. Lejos de la ciudad se podría apreciar la Vía Láctea, la nebulosa de Orión o la galaxia de Andrómeda a simple vista. Y con fotografías de larga exposición, obtener imágenes detalladas de ellas.
Observación con telescopio: Si se dispone de un telescopio se pueden recrear las famosas observaciones que hizo Galileo: los cráteres de la Luna, las fases de Venus, las lunas de Júpiter y los anillos de Saturno. Y con ellas trabajar distintos temas de la historia de la ciencia, de las leyes de Kepler, y de la gravitación universal.
Resultados y conclusiones
Esta actividad formó parte de la propuesta de innovación educativa que diseñé para mi Trabajo de Fin de Máster. Y la llevé a cabo durante mi periodo de prácticas en el IES Tiempos Modernos en abril de 2025, con una gran acepción por parte del profesorado y también del alumnado. De hecho, este curso hemos vuelto a repetir la actividad suelta, aunque no hubo tanta asistencia debido a falta de coordinación y a la amenaza del mal tiempo.
En conclusión, aunque esta actividad requiere de cierta organización y conocimientos para llevarse a cabo, se trata de una propuesta novedosa muy versátil y accesible para cualquier centro. Animo a cualquier docente interesado a adaptarla a sus necesidades y llevarla a cabo.
Para cualquier consulta se puede contactar conmigo a través de la dirección de correo: javier.ramos@unizar.es. Y en redes sociales propongo emplear el #AstronomíaEnTuBarrio.