La mañana transcurrió de manera tranquila, descansando y organizando la semana que iba a comenzar el lunes. Desde el hotel revisé mi horario, preparé materiales, anoté las clases que observaría y revisé la información que me había proporcionado Michaela. También escribí algunos mensajes para mantener informada a la coordinación Erasmus de España y asegurarme de que los alumnos se encontraban bien con sus familias de acogida. Fue una mañana necesaria para organizarme y planificar adecuadamente las próximas jornadas en el instituto.
Por la tarde, tal como había quedado, cogí un tren hacia Nové Město na Moravě donde Michaela me estaba esperando para llevarme a conocer su localidad, situada a poca distancia de Žďár nad Sázavou. El trayecto fue muy agradable y el paisaje seguía completamente nevado.
Una vez allí, dimos un paseo por el centro de la localidad, que destacaba por su ambiente tranquilo, sus calles cuidadas y la arquitectura típica de la región. Michaela me iba contando detalles históricos y culturales del lugar, así como algunas tradiciones locales.
Visitamos el museo de la localidad, donde pude conocer más sobre la historia cultural y deportiva de Nové Město na Moravě, especialmente vinculada al esquí.
Al anochecer, asistimos a un concierto de villancicos y música clásica en la iglesia local. Fue una experiencia muy emotiva y también una oportunidad para conocer mejor la vida cultural y comunitaria de la región.
Tras el concierto, regresé a Žďár nad Sázavou. Agradecí mucho la cercanía y la hospitalidad de Michaela, que desde el primer día se mostró dispuesta a facilitar mi estancia y ayudarme en todo lo necesario.