El rugby es un deporte que se caracteriza por su intensidad y contacto físico, pero esto no tiene por qué llevar a hostilidades entre los equipos. Al contrario, el respeto mutuo y el juego limpio, deben ser fundamentos de cualquier partido. Para lograr esto, es necesario cultivar ciertos valores éticos como la tolerancia, la solidaridad, la disciplina y EL RESPETO.
El papel del árbitro también debe ser destacado como herramienta para reducir las tensiones en el campo de rugby. Su función no solo es aplicar las reglas, sino también observar posibles situaciones de violencia verbal o física que hayan pasado desapercibidas para los jugadores. Una más ceremoniosa entrega del balón tras una falta sancionada por el juez puede disminuir la frustración en caso de equipo afectado por infracciones.
La importancia de cultivar valores de tolerancia y respeto mutuo no solo deben darse dentro del campo de juego sino también fuera. En este sentido, es importante que los jugadores entiendan que no solo representan a su equipo, sino también a la comunidad de rugby. Promover una cultura de paz y no violencia dentro del deporte del rugby no solamente mejorará el ambiente del deporte, sino que además seguirá construyendo un legado más positivo de cómo debe ser una dinámica social.
En conclusión, para lograr un partido libre de hostilidades en el rugby es necesario la cooperación y solidaridad de ambos equipos. Esto incluye desde comprender al rival, fomentar una comunicación efectiva antes y durante los juegos y cultivar valores éticos como el respeto mutuo y la tolerancia. Al promover estos valores se edifica una comunidad responsable y consciente que reconoce las consecuencias de sus acciones tanto dentro como fuera del campo.
Un partido sin problemas, demuestra no solo el nivel deportivo y habilidades individuales de los participantes, sino además una verdadera sabiduría al practicar valores esenciales como trabajar en comunidad. Es más emocionante ver a dos oponentes compitiendo lealmente que viéndolos caer en provocaciones descuidadas entre sí.
Cuando los jugadores asumen una actitud cooperativa y solidaria durante el partido evitando las tensiones innecesarias; pueden disfrutar más del encuentro de rugby tanto ellos como también cualquier espectador presente allí en ese momento aumentando la participación a través del ambiente amigable.
Lenguaje dentro y fuera de la cancha.
Respeto permanente a cada participante, sobre todo al eventual oponente.
Festejos "medidos" acorde a los propósitos de este tipo de encuentro NO COMPETITIVO.
Predisposición para interactuar y colaborar con sus pares e instructores.
Atención en las clínicas de aprenizajes.
Limpieza y cuidado del medio ambiente.