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(Entrenador de pesas y aprendiz de Biomecánica)
Otto García incursionó en la Biomecánica por su vinculación con el mundo del acondicionamiento físico (fitness). Por su personalidad analítica, Otto notó cómo el componente neurológico tiene un impacto especial en el desempeño físico: cuando entrenamos y nos concentramos en la musculatura, se producen mejores resultados.
Esta experiencia despertó su interés por la Neurociencia, fue así como, una vez concluidos sus estudios de Licenciatura en Biomedicina en la BUAP (2005), se inclinó por la investigación y realizó sus estudios de maestría en Ciencias Fisiológicas bajo la dirección de la Doctora Rosario Vega y Sáenz de Miera en la misma universidad.
Más adelante, los cuestionamientos de Otto se centraron en la Fisiología Integrativa, así que decidió realizar el Doctorado en Ciencias Biomédicas en la UNAM, en el campus Juriquilla bajo la tutela del Doctor Víctor Hugo de Lafuente Flores. Se le asignó un proyecto donde se entrenaron dos monos Rhesus (Macacca mulata) en una tarea de estimación temporal que logró disociar el componente cognitivo del componente motriz (https://doi.org/10.3389/fpsyg.2016.01971).
En el doctorado, Otto aprendió dos aspectos importantes: 1) Es factible, aunque con mucho entrenamiento, disociar el componente motriz del cognitivo en tareas de estimación temporal en monos Rhesus. 2) Cuando se disocian los componentes cognitivos y motores en los monos entrenados, se activan las áreas motoras y premotoras sugiriendo algún tipo de imaginería motora (https://doi.org/10.7554/e11111ife.38983.001).
El término “imaginería motora” embelesó a Otto y dedicó un semestre del doctorado a hacer una extensa revisión bibliográfica sobre el tema. La imaginería motora incluye la observación de las acciones de otros y sus respuestas a nivel de las neuronas espejo, como bien lo describió Rizzolati, la observación de herramientas e incluso la lectura de verbos que desencadena respuestas en la corteza motora primaria de humanos.
Este aprendizaje le produjo un nuevo cuestionamiento: si las cortezas sensorial y motora primarias están íntimamente ligadas (en roedores existe solamente una corteza sensoriomotora), ¿qué tanto participan la musculatura y sus sensores propioceptivos con la planeación de los movimientos y otros procesos cognitivos superiores como la toma de decisiones?
Cuando Otto tuvo oportunidad de laborar como técnico en el Laboratorio Universitario de Biomecánica de la UNAM, en el campus Juriquilla (2015 - 2016), aprendió de la Doctora Thalia Harmony y de su alumno doctorante Felipe Martínez Matehuala, cómo en el Neurodesarrollo, los gestos motores pueden ser indicadores del estado neurológico, relacionándose incluso con la morfología de los tractos de la médula espinal en neonatos.
Posteriormente, trabajó con la Universidad del Futbol y con la CONADE analizando gestos deportivos. Ahí, una vez más, notó cómo los procesos de decisión tienen que ver con el estado físico de atletas y cómo la visualización de las hazañas deportivas pueden mejorar su desempeño.
En la actualidad, Otto colabora con la Embajada Cultural del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, Sección 51 en dos proyectos: el primero utiliza el acondicionamiento neuromuscular para impactar en problemas de aprendizaje; el segundo consiste en un método de acondicionamiento físico y terapia neurológica basado en el uso de estímulos multisensoriales.