Desentrañando la Economía Creativa
Desentrañando la Economía Creativa
La creatividad se refiere a la generación de nuevas ideas, mientras que la innovación se ocupa de la aplicación de esas ideas, creando nuevas estrategias. Aunque la creatividad no tiene valor económico de manera aislada, su combinación con la innovación y con nuevas tecnologías puede generar soluciones sostenibles y ser utilizada como una herramienta estratégica para el desarrollo.
La economía creativa se define como el conjunto de actividades resultantes de la creatividad individual, con potencial para generar riqueza y empleo mediante la explotación de la propiedad intelectual. Es un sector económico que utiliza la creatividad humana como motor para la creación de nuevos productos y servicios y que posee valores tangibles e intangibles. De este modo, la UNESCO (2005) clasifica las actividades de la Economía Creativa como “Industria de la Cultura” o “Economía de la Cultura”, debido a que la mayoría de estas actividades están relacionadas con el ámbito cultural, como por ejemplo: música, pintura, teatro, medios de comunicación (periódicos, revistas, cine), artes escénicas y visuales, diseño, comercio de antigüedades, turismo y museos (Caiado, 2008).
Además del ámbito cultural, la economía creativa también abarca actividades pertenecientes a los sectores de innovación, tecnología y software, investigación y desarrollo. Miguez (2007) define la economía creativa como actividades relacionadas con bienes y servicios basados en textos, símbolos e imágenes, entendidas como un conjunto distinto de actividades fundamentadas en la creatividad, el talento o la habilidad individual, en las que los productos con contenido de propiedad intelectual abarcan desde la artesanía tradicional hasta las complejas cadenas productivas industriales.
La economía creativa comprende el impacto de los bienes y servicios creativos en otros sectores y procesos económicos, promoviendo el desarrollo socioeconómico al reorganizar recursos y distribuir beneficios económicos (Hartley, 2005; Reis, 2008). Trovão y Nunes (2021) destacan que la combinación de creatividad y tecnología dinamiza las actividades económicas y las reinventa como contenido simbólico, permitiendo que las industrias creativas enfrenten crisis que afectan a la industria tradicional.
Para conocer más
Impacto Económico de la Creatividad
Las industrias creativas, además de ser económicamente valiosas, actúan como catalizadoras de valores intangibles en diversos sectores económicos (Reis, 2008). Según la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), la economía creativa movilizó alrededor de US$ 1,5 billones en comercio global en 2020. Es uno de los sectores de mayor crecimiento, incluso en contextos de crisis.
La investigación de 2024 de la UNCTAD revela que la economía creativa contribuye entre 0,5% y 7,3% del PIB en 36 economías en desarrollo estudiadas, empleando entre 0,5% y 12,5% de la fuerza laboral.
En Brasil, en 2019, la Economía Creativa registró un crecimiento del 3,87% en empleos generados respecto al año anterior, representando el 8,17% de los empleos formales e informales en el país (FIRJAN, 2019; Itaú Cultural, 2020).
Territorios Creativos: Donde la Innovación Encuentra la Cultura
Se entienden por Territorios Creativos aquellos lugares dotados de capital social, cuyas relaciones establecidas entre los agentes (turistas, artistas, comerciantes) promueven el desarrollo socioeconómico basado en el turismo y el consumo de bienes culturales, conformando una economía de experiencias (Ashton & Emmendoerfer, 2014).
Principales características de un Territorio Creativo:
Concentración de agentes creativos: empresas, artistas, startups, talleres, espacios culturales, colectivos.
Ambiente innovador y colaborativo: redes de colaboración entre creadores, inversores, universidades y sector público.
Valorización de la identidad local: la cultura, la historia y el estilo de vida del territorio son elementos estratégicos.
Inclusión y diversidad: promoción de espacios para diferentes públicos, etnias, géneros y expresiones culturales.
Regeneración urbana: muchos territorios creativos surgen en áreas previamente degradadas, transformándolas en polos vibrantes.
Integración con políticas públicas: apoyo del poder público mediante programas de fomento, capacitación e infraestructura.
La división de los territorios creativos en niveles macro, meso y micro refleja la organización espacial y funcional de la economía creativa en las ciudades.
Nivel macro: la denominación Ciudad Creativa es la más conocida y difundida. Es el espacio urbano donde ocurre la producción de la economía creativa. Según Reis (2011), son ciudades caracterizadas por procesos continuos de innovación, basadas en conexiones y cuya cultura representa una gran fuente de creatividad y un diferencial social, económico y urbano.
Nivel micro: los Distritos Creativos son lugares privilegiados para el desarrollo económico y el intercambio de conocimientos, además de facilitar la obtención de factores de producción (capital social, insumos, mano de obra calificada) para los emprendimientos, contribuyendo a reducir sus costos de transacción (Sanfelici, 2021).
La UNESCO y la Economía Creativa en el Mundo
Al identificar el enorme potencial de la economía creativa, diversas instituciones, países y entidades, como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), comenzaron a interesarse en comprender esta nueva dinámica y crear políticas para promover una economía global más uniforme y sostenible.
La UNESCO define siete campos creativos para la Red de Ciudades Creativas: Artesanía y Artes Populares, Diseño, Cine, Gastronomía, Literatura, Artes Mediáticas y Música. Estas áreas se consideran importantes para la promoción de la cultura y el desarrollo sostenible, tal como se refleja en la red de ciudades:
Artesanía y Artes Populares: Incluye la producción de objetos artesanales, artesanía popular y expresiones culturales tradicionales.
Diseño: Comprende diseño de productos, diseño gráfico, diseño de moda, diseño de interiores y otras áreas creativas.
Cine: engloba la producción y distribución de películas, documentales y otras formas de cine.
Gastronomía: Incluye la cocina regional, ingredientes locales, restaurantes y festivales gastronómicos.
Literatura: Abarca la escritura, publicación y lectura de libros, poesía y otros géneros literarios.
Artes Mediáticas: Incluye artes digitales, videojuegos, animaciones y otras formas de expresión digital.
Música: Comprende composición, producción, interpretación y difusión de música de diferentes estilos y géneros.
La economía creativa es considerada “un motor estratégico para alcanzar la Agenda 2030”, ya que impulsa el crecimiento económico inclusivo (ODS 8), promueve la innovación (ODS 9), valoriza la diversidad cultural y reduce desigualdades (ODS 10). Los sectores creativos también contribuyen a la educación de calidad (ODS 4), la igualdad de género (ODS 5) y al fortalecimiento de ciudades más sostenibles y culturalmente ricas (ODS 11). Apoyarla como política pública es estratégico para enfrentar desafíos globales como desempleo, desigualdad social y cambio climático.
La Red de Ciudades Creativas de la UNESCO es una acción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a través de la cultura. Busca la cooperación entre ciudades que reconocen la creatividad como estrategia para el desarrollo económico, social, cultural y ambiental.
Actualmente, 14 ciudades brasileñas participan en la Red en las siguientes áreas:
Gastronomía: Belém (PA), Florianópolis (SC), Paraty (RJ), Belo Horizonte (MG)
Diseño: Brasília (DF), Curitiba (PR), Fortaleza (CE)
Artesanía y arte popular: João Pessoa (PB)
Música: Salvador (BA), Recife (PE)
Cine: Santos (SP), Penedo (AL)
Literatura: Río de Janeiro (RJ)
Artes mediáticas: Campina Grande (PB)
Para participar en la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, la candidatura debe ser liderada por el gobierno local (municipalidad) y es exclusiva para ciudades, no permitiéndose la inscripción de países o regiones. En el caso de Brasil, el proceso se tramita inicialmente a través del Ministerio de Turismo (MTur), en coordinación con la Comisión Nacional de la UNESCO.
El proceso implica:
Envío de una carta firmada por el alcalde.
Cumplimentación de un cuestionario oficial de la UNESCO.
Elaboración de un plan de acción para los cuatro años siguientes.
La documentación es evaluada por especialistas y ciudades ya participantes, considerando criterios como la contribución de la creatividad al desarrollo sostenible, políticas públicas de apoyo, participación comunitaria y potencial de cooperación internacional.