La exigencia digital de la significación
Francisco Sierra Gutiérrez
Francisco Sierra Gutiérrez
Con base en el pensamiento filosófico, teológico y meta-metódico de B.J.F. Lonergan, que sostiene cómo: “[E]xigencias diferentes hacen surgir modos diferentes de operación consciente e intencional; y modos diferentes de dicha operación hacen surgir campos diferentes de la significación” (MeT, 84); e, igualmente, cómo estas exigencias hacen parte de nuestra “búsqueda de dirección y orientación en el movimiento de la vida” (Doran, TDH, 206; 244;), urge complicar la estructura básica de los actos de la significación (Lonergan 2010, 478-486; Doran 2004) para comprender y evaluar críticamente la expansión acelerada de la denominada “la revolución digital” gestada hace ya más de setenta años. Se trata de hacer un ejercicio inicial que permita complejizar el análisis intencional de la significación propuesto por el canadiense para aprehender, además, cómo la exigencia digital, que ha emergido, a mi entender, del papel mediador de la lógica simbólica y la computadora digital y, a mi entender, de una etapa postmetódica de la diferenciación lingüística (Lonergan 1996, 149), se posiciona hoy como un productor decisivo de los cambios de sentido de los contextos sociales y culturales en cuyas áreas, tales como: el arte, la religión, la ciencia, la filosofía, la historia y, en la actualidad, el avance tecnológico en su diferenciación digital algorítmica, esta exigencia encuentra una justificación, una explicación y una meta de los cambios socioculturales (Lonergan 1996, 148-154). No puede negarse que hoy la exigencia digital produce una nueva estratificación que jerarquiza personas, sociedades y culturas competentes en esta y las que no lo son y, lamentablemente, también está produciendo alienación, enajenación, dominación, explotación humana y ambiental en quienes ni la comprenden ni la agencian ni pueden poseerla. La exigencia digital de la significación viene incidiendo así, de múltiples formas, en una dialéctica integral de la historia (Lonergan 1996, 148-154; Doran 2004), no solo como factor de producción notable de los cambios mencionados, sino de la tensión esencial entre los principios de auto trascendencia y de limitación de esta dialéctica, así como de la tensión constitutiva entre autenticidad e inautenticidad en ella. Aquí, una vez más, hay que “aprender a distinguir claramente entre progreso y decadencia, aprender a alentar el progreso sin premiar la decadencia, aprender a extirpar el temor del soslayo de la comprensión sin destruir los órganos de la inteligencia.” (Lonergan 1999, 17). La exigencia digital de la significación no siendo una necesidad ineluctable de nuestra historia cosmo-cultural, no puede convertirse en un absoluto que aniquile las demás exigencias de la significación (práctica, sistemática, crítica, metódica, trascendente), ni las demás etapas de los cambios lingüísticos (oral, escrita, lógica, metódica), ni otras posibilidades nuevas o antiguas de movimiento de la vida (Lonergan 1996, 148-154; Doran 2004).
Francisco Sierra Gutiérrez
Doctor en Filosofía (Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá- Colombia). Estudios postdoctorales en el Faculty Research Program del International Council for Canadian Studies en Ottawa, Canadá, y en Boston College, MA, EEUU. Licenciado en Filosofía y Letras (Pontificia Universidad Javeriana). Profesor de Filosofía en la Universidad Externado de Colombia.