Vista panorámica de la Gran Plaza. Monte Albán. Fotografía: Doménico Conte
Vista panorámica de la Gran Plaza. Monte Albán. Fotografía: Doménico Conte
Por: Arq. Doménico Conte.
La construcción de Monte Albán tomó alrededor de 1300 años. Afortunadamente, hoy podemos diferenciar las etapas para un estudio más profundo. La siguiente tabla muestra las etapas de dominio zapoteco.
Edificio J, Monte Albán. Fotografía: Doménico Conte
Pero detengámonos en la fase Monte Albán II, durante la cuál se realizaron estructuras escultóricas y arquitectónicas que se alineaban con eventos solares y astronómicos. Es decir, los edificios integraban la observación del cielo con la vida cotidiana, ya que estos eventos marcaban el ritmo, especialmente, de la agricultura y sus rituales..
Es en esta etapa cuando se construye el Edificio J, llamado «el observatorio». Esta estructura única destaca por su planta pentagonal y su forma de punta de flecha y porque tiene una orientación distinta a las demás, la cual permitía marcar momentos agrícolas y rituales importantes.
Marcadores de tiempo
Paso cenital. Ocurre dos veces al año, en mayo y en agosto, cuando la posición del Sol es completamente vertical y los objetos no proyectan sombra. El Edificio J cuenta con un tubo vertical que permitía a los sacerdotes observar este fenómeno.
Intervalo de 130 días. La luz solar entraba en la estructura desde abril hasta junio y nuevamente de julio a agosto, marcando un intervalo de 130 días, que representa la mitad del calendario ritual de 260 días.
Los marcadores les permitían a los zapotecas determinar con precisión el inicio y el fin de la época de lluvias, crucial para el ciclo de siembra.
Esta conexión con el cosmos y con la naturaleza, le dan a este y otros edificios la característica de arquitectura sagrada, convirtiendo a Monte Albán, no solo en un centro político, sino también en un lugar sacro de observación cósmica.