Por qué

Mi hijo Guille y yo somos apasionados y practicantes del golf desde siempre. A Guille, el día que cumplía 16 años, en octubre de 2012, le diagnosticaron un sarcoma de Ewing en la pelvis. A partir de aquí comenzó un largo y difícil periodo de tratamiento con quimioterapia, biopsias, ingresos en el hospital… que, sin embargo no impidieron que siguieron practicando su deporte favorito, incluso aunque se tenía que reducir a simplemente patear en la habitación del hospital. Cada vez que salía del centro sanitario me pedía que le llevara a nuestro club de golf (Las Caldas, en Oviedo, Asturias), donde practicaba hasta que las fuerzas se lo permitían: una veces el swing y otras sólo podía ser golpes cortos de approach o aunque solo fuesen cinco minutos de put.

En julio de 2013, después de varios ciclos de quimio y radioterapia, la Fundación Pequeño Deseo, que concede deseos a niños con enfermedades graves, le dio la sorpresa más maravillosa de su vida: le comunicaron que dos días después viajaría a Escocia para conocer a su admirado Rory McIlroy. Disfrutamos de tres días de ensueño: a pesar de su extrema delgadez en esos días, estaba bastante bien de salud y en Archerfield conocimos a Barry Funston, de la Fundación Rory McIlroy, al propio Rory, con quien departió unos minutos y con quien jugó unos hoyos. Al día siguiente jugamos juntos en The Renaissance y estuvimos en Muirfield donde entrenaban para el inminente British Open. No tengo palabras para describir su felicidad y su ilusión.

A partir de enero de 2014 sufrió una recaída (recidiva) que ya le impidió jugar más. Ya solo nos concentramos en qué haríamos cuando estuviera recuperado. Algo de lo que él, con su positividad y optimismo, nunca dudó.

Desde que se le diagnosticó el cáncer continuó con sus estudios: Bachillerato en el Colegio Santa María del Naranco, PAU… Teníamos previsto que estudiara Economía en Estados Unidos. Superó SAT y TOEFL y tenía varias opciones y ofertas de universidades americanas que ya le habían ofrecido becas de deporte y estudio. No pudo ser. Tratamos de cambiar los planes y estudiar economía en España: por medio de la Federación Española de Golf y a través de la Fundación Banco de Santander en un programa pionero similar al realizado en las universidades americanas, con la colaboración de la universidad de Málaga. Admitieron a Guille. Una vez más, la enfermedad le impidió realizar su sueño: estudiar economía y jugar, lo más profesionalmente posible, al golf. Se matriculó en la Universidad de Oviedo. Con un esfuerzo y un tesón admirable, acudía diariamente a clase si la quimio y las visitas al hospital se lo permitían. Los profesores dicen de Guille que su fortaleza y optimismo eran dignos de alabar. Y siempre pensaba en volver a jugar y mejorar su hándicap, que llegó a ser 6.2.

El día 26 de diciembre de 2014, rodeado del amor y cariño de su familia, falleció en el hospital central de Asturias.

El próximo mes de mayo de 2017, los días 12,13 y 14 se celebrará un torneo benéfico en Las Caldas, el campo de golf de Guille: “Amigos de Guille” es su nombre, a beneficio de la Fundación Pequeño Deseo. Me gustaría contar con su colaboración. Yo quiero hacer el mejor torneo posible; en memoria de mi hijo. El torneo que le hubiera gustado a él.

Fdo. Juan Rico Ordás

ricopalacios@me.com