El alminar de San Gil en Zaragoza

J. Miguel Pinilla Gonzalvo. Arquitecto.

Zaragoza. San Gil. Planta.
En verde, alminar. En rosa, iglesia fortaleza mudéjar. En rojo y verde torre mudéjar.

La iglesia de San Gil Abad de Zaragoza aparece ya mencionada en 1118, año en que Alfonso I el Batallador la cede al obispo Esteban de Huesca en pago a los servicios prestados en la toma de la ciudad. Obviamente una fecha tan inmediata a la toma de Saraqusta por Alfonso I, indica que la iglesia cedida al obispo de Huesca sería la mezquita recién consagrada (1). La historiografía oficial (2) dice que se edificó un templo románico (del que no hay ningún resto ni documentación) para posteriormente ser sustituido por otro mudéjar. Esta hipótesis viene siendo repetida en este caso y para otras iglesias zaragozanas si bien hasta hoy los únicos restos románicos conservados en la ciudad son los ábsides de la Seo, el crismón del Pilar y fragmentos escultóricos de la desaparecida iglesia de Santiago, lo cual indica que la mayoría de esas supuestas iglesias románicas no se llegaron a levantar, manteniéndose la antiguas mezquitas consagradas hasta que la mejora de las condiciones económicas permitieron su sustitución por nuevos templos generalmente en estilo mudéjar (3).


En consecuencia, la iglesia mudéjar de San Gil Abad debió de construirse en el siglo XIV, tras derribar la mezquita que hasta entonces se habría utilizado como iglesia. En su estado inicial su tipología respondía a lo que se ha dado en llamar “iglesia fortaleza”, es decir de nave única de dos tramos con crucería sencilla, capillas laterales entre torres-contrafuerte y testeros planos. Al exterior, como remate, la característica galería de arcos apuntados a modo de tribuna entre las torres-contrafuerte. En época barroca sufrió una remodelación profunda en la que además de cambiarle la orientación y eliminar sus testeros rectos para convertirlos en poligonales, se derribaron las bóvedas de crucería originales y se transformaron los dos tramos iniciales en tres. De la fábrica mudéjar prácticamente sólo quedaron los muros laterales y la torre.

Zaragoza. San Gil. Fachada norte.
A la derecha, alminar zagrí y sobre él la torre mudéjar. La torre de la izquierda, la de la derecha (desmochada) junto al campanario y la galería de arcos corresponden a la iglesia fortaleza mudéjar.  El contrafuerte que interrumpe la galería pertenece a la reforma barroca.


Precisamente la torre es el elemento más singular de la iglesia. Está ubicada junto al muro norte de la nave, pero no a la altura de los pies o de la cabecera como sería habitual, sino adosada a una de las torres-contrafuerte. Su estructura es de alminar con machón central, alrededor del que se desarrollan las escaleras cubiertas por las características falsas bovedillas sargeadas de ladrillo. Tiene tres cuerpos diferenciados, separados por impostas de mensulillas de ladrillo en saledizo. En su parte inferior es de planta cuadrada y a la altura de las tribunas, pasa a rectangular por medio de un arco apuntado que apea en el muro de la iglesia. Esta forzada solución que permite crear un cuerpo de campanas de amplitud suficiente es calificada de “ingeniosa” (4) por los especialistas, sin reparar en la evidencia de que todas estas anomalías no pueden obedecer a capricho, imprevisión o impericia de los alarifes que empezaron a construir la torre, sino al hecho de que como en otros casos, se aprovechó el alminar preexistente.


Aunque el recrecimiento mudéjar de la torre se hizo con la intención de integrar perfectamente la obra zagrí anterior, se pueden apreciar diferencias entre los motivos ornamentales de ambas. Así la decoración de la parte baja es más sencilla y consiste en bandas de esquinillas, de zig-zag, de cruces rehundidas formando rombos (una de ellas con platos en su interior), motivos que aparecen en otras torres aragonesas que muy probablemente son también alminares reutilizados como Ateca, Aniñón, Terrer o Azuara. El cuerpo intermedio, donde se produce la transición de la planta cuadrada a rectangular, emplea bandas de arcos mixtilíneos y lobulados entrecruzados, separados por bandas de esquinillas. Finalmente el cuerpo de campanas presenta grandes vanos geminados, dos en cada una de las caras mayores y uno en las menores. Por encima otra serie de vanos en arco túmido, cuatro en las caras mayores y dos en las menores. En este último cuerpo la decoración es a base de series de paños de ladrillo formando rombos. La torre se remata con murete almenado y chapitel octogonal.


Como se ha comentado anteriormente, a pesar de las anomalías constructivas y las diferencias decorativas entre el cuerpo bajo de la torre y el resto, se ha venido considerando el conjunto torre e iglesia como una obra unitaria, llevada a cabo en la primera mitad del siglo XIV. Al estar construida según la tipología de las iglesias-fortaleza mudéjares, la de San Gil seguiría el mismo esquema que Tobed, Torralba de Ribota, Azuara o Herrera de los Navarros, pero con la singularidad de que en San Gil se reutilizó el alminar preexistente como en Azuara, aunque de forma distinta.

Vamos a desarrollar los argumentos que demuestran que el cuerpo bajo de la torre de San Gil no pertenece a la fábrica mudéjar, sino que es anterior y por lo tanto es zagrí.

1) Orientación de la iglesia

Las iglesias medievales cristianas se orientaban canónicamente con dirección aproximada O-E, con el ábside hacia el sol naciente. Las mezquitas en cambio, giraban su eje hacia el sur, con direcciones variables alrededor del SE. Cuando la iglesia ocupaba el solar de una mezquita y éste quedaba constreñido por el entorno construido, muchas veces la orientación de la nueva iglesia ha conservado la de la primitiva mezquita. Esto ocurrió en la Zaragoza medieval con San Gil, la Seo o la Magdalena. En cambio San Miguel o San Pablo, fuera de la primitiva medina musulmana (el recinto amurallado romano), en un entorno construido menos denso pudieron ser orientadas canónicamente. El hecho de que además se reutilizaran restos de la mezquita anterior, como en el caso de San Gil o la iglesia de Azuara en las que se conservan parte de los alminares en su nueva construcción, también influiría en el mantenimiento de la orientación de los edificios preexistentes.

2) Situación de la torre con respecto a la iglesia

Zaragoza. San Gil. Vista desde el actual ábside, en la calle Cinegio. Hasta el s. XVII era la fachada principal, ya que por esta calle se accedía a la Puerta Cinegia, la antigua BAaB SINHAJA. La apertura de la calle San Gil, que accedía directamente al puente de Piedra, propició el cambio de orientación de la iglesia y la adición de este ábside. La torre de primer término estaba alineada con el hastial de la antigua iglesia fortaleza mudéjar.



Las iglesias-fortaleza se caracterizan por tener en común una tipología muy característica de nave única con torres-contrafuerte flanqueando las fachadas que se rematan con galerías de arcos apuntados. Una de estas torres-contrafuerte de mayor tamaño situada junto a los pies se suele destinar a campanario, pero siempre integrada en el programa constructivo y decorativo del resto de la iglesia. El ejemplo más representativo es la iglesia de San Félix de Torralba de Ribota. En la iglesia de San Gil, en cambio, la torre se adosa lateralmente a una de las torres-contrafuerte del lado norte (actualmente desmochada) de forma muy forzada en planta, alterando la perfecta simetría de la misma. En alzado lo forzado de la solución es más evidente con el aumento de volumen del cuerpo de campanas y la necesidad de apearlo con una gran bóveda apuntada sobre el muro de la iglesia.


3) Decoración de la torre oculta por la iglesia

Gracias a las magníficas fotografías de José Antonio Tolosa (5) hemos podido saber que la decoración del cuerpo bajo de la torre que recae hacia la nave en la zona de la galería, está perfectamente conservada. Se trata de una franja de rombos con cerámica vidriada que sólo tiene sentido si la torre hubiera sido proyectada exenta en esa altura. El hecho de que la fábrica mudéjar oculte estos paños evidencia una datación para la parte baja de la torre anterior al resto de la obra mudéjar. Por otra parte, el gran arco apuntado que apea el cuerpo superior por su cara este, presenta un acabado poco cuidado que difiere del resto. Esto indica que no se hizo para ser visto, ya que la torre-contrafuerte adosada al campanario lo ocultaría hasta que fue desmochada.


Restitución del alminar de San Gil por Agustín Sanmiguel, en el que,
de un modo peculiar y característico en él, instaba al arquitecto restaurador a excavar la parte inferior de la torre, supuestamente enronada, en la que era factible que apareciesen restos del antiguo alminar.


Tras todos estos argumentos tenemos que concluir que el cuerpo bajo de la torre de san Gil Abad es un ejemplar modesto pero fundamental de alminar de una mezquita de barrio de la Saraqusta del siglo XI. Y resulta fundamental porque a pesar de su pequeño tamaño y de la sencillez de sus elementos decorativos, nos da muchas claves del repertorio formal y constructivo de los alminares zagríes que luego se siguió utilizando en las torres mudéjares. Agustín Sanmiguel recreó con su habitual maestría su posible aspecto en el dibujo que acompañamos.


(1) CORRAL LAFUENTE, José Luis, El urbanismo de Zaragoza entre los siglos XII y XV: la cristianización de la ciudad. Zaragoza 2005.
(2) V.V.A.A., Guía Histórico-Artística de Zaragoza. Págs. 172-177. Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza 1982.
(3) CORRAL, José Luis / PEÑA, F. Javier, La Cultura Islámica en Aragón, “La arquitectura religiosa, por J. Peña y J.M. Pinilla”. Pág 20. DPZ. Zaragoza 1986.
(4) BORRAS GUALIS, Gonzalo M., Arte Mudéjar Aragonés, Vol 2 . Pág 464. CAZAR y COAATZ. Zaragoza 1985.
(5) Para una documentación más amplia de la iglesia véase: http://www.aragonmudejar.com/zaragoza/sangil/sangil1.html
Comments