ENTREVISTAS


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Entrevista a John Torres a propósito del Olga Nolla 

 

Por Ileana delgado. El Nuevo Día

¿Que te motivó escribir este poemario o que te inspira? ¿Se te hizo difícil? ¿Lo pensaste específicamente para el concurso o ya estabas trabajando en el?

Llevaba dos años trabajando este libro. Deseaba elaborar algo que fuese una continuación o cierre de mi libro anterior, Fracturas del devenir (Isla negra 2006) atendiendo específicamente el trabajo sobre las posibilidades de la forma modulada por la falta, por sus infinitos desplazamientos y permutaciones. Fracturas del Devenir fue un experimento formal sobre estas posibilidades. Creo que caí en una trampa y terminé escribiendo algo diametralmente opuesto a lo que originalmente tenía previsto. No trabajé este libro para el certamen, de hecho no tenía mucha esperanza al momento de enviarlo. Aún veo con asombro el hecho de que un jurado que incluye una crítica de la categoría de Mercedes Lopez Baralt lo haya seleccionado. Me tomé mucho riesgos en materia de forma y contenido, pero no sé escribir de otro modo, son estos pequeños riesgos o saltos simbólicos al vacío lo que me mueven a seguir escribiendo, debe ser parte de lo que llaman juissance o goce escritural, esa búsqueda de lo está mas allá, creo yo.

Si me viese obligado a definir lo que hago a vuelo de pájaro diría que es una liviana fanfarria sobre la nada, espero que eso no me categorice como antipoeta, lo que queda de la afamada antipoesía son técnicas y esto anula su propósito original, pero definitivamente no soy lo se que conoce como poeta de la palabra, un francotirador, no me atormenta la búsqueda de la palabra perfecta. En general el sistema del poemario no se adhiere a lo que es usual encontrar dentro de la poesía mainstream o normalmente avalada.

¿Que quieres decir? ¿Cual seri­a, en tus propias palabras, el mensaje principal? o ¿Que es lo que entrelaza cada poema?

Creo que hay un hilo conductor en la temática del libro que es en gran medida un libro sobre la pérdida, ya sea directa o indirectamente el libro en su totalidad habla sobre lo mismo, y esa es su médula, Fiebre de fresno trabaja de esa forma, lo que lo mueve son sus obsesiones, es como un estudio sobre las mil y una formas de abordar la misma cosa.

¿Como te sientes al ser el ganador de este concurso? ¿Que significa para ti? ¿Que te motiva a participar?

En mi opinión esta es una gran oportunidad para dar a conocer mi trabajo. Pero es importante saber delimitar el radio de acción ideal de un premio, no tomarlo como una validación, grado necesario o cosa similar, el valor de la poesía es de otro orden, sino como una oportunidad para que otras personas conozcan tu obra y en este sentido me siento con suerte y estoy muy agradecido.

Me dijiste que empezaste a escribir a raíz de la muerte de tu madre. En ese sentido, que es lo que más te provoca escribir, ¿la tristeza, la alegrí­a o ambas?

Creo en el mejor de los casos las emociones se proyectan de forma indirecta, no manifiesta, de manera similar a como sucede en la música o en la pintura abstracta por ejemplo. No pienso en las emociones cuando escribo. Mas bien intento jugar con atmósferas, disertar sobre los engranajes posibles y los imposibles, muchas veces lo menos que me preocupa es lo que estoy diciendo o dejando de decir, me concentro en el proceso mismo, no lo tomo como una tentativa de decir, a veces es lo contrario, un intento de no comunicar, de no matar al poema como dice Mallarme, creo que hay en quien escribe poesía un deseo de evasión, de no adherirse a la ley del lenguaje.

Además de poesía, ¿escribes algún otro género? ¿Te interesaría?

Tengo un par de ensayos y cuentos guardados en una gaveta junto al borrador del inicio de la novela que nunca escribiré.

¿Que planeas escribir próximamente o que estas escribiendo en estos momentos?

Actualmente estoy en el proceso de terminar Fiebre de fresno. Había decidido hace poco experimentar con otros géneros y abandonar la poesía por unos años pero dada la suerte que tuve, he optado por al menos terminar este poemario y hopefully publicarlo en un futuro cercano.

 

 

 

                                                                        San Juan, Puerto Rico- 6  Julio 2006.

 

 

De luz y sombra

                                                                    Por Mario Alegre Barrios / malegre@elnuevodia.com

 

John Torres debuta en el mundo literario con su poemario “Fracturas del devenir”, libro en el que convergen juego y autocrítica 

 

“ No pienso en complacer a otro lector... si lo hubiera hecho, este libro no hubiera salido” John Torres

“Un poeta anda suelto”, dice Rafael Acevedo de Torres. Y “no hay cura”, sentencia, como presentación de este joven poeta sanjuanero que tiene en Fracturas del devenir (Isla Negra) su debut literario como secuela de un proceso que se remonta a la muerte de su madre hace poco más de un lustro. En la poesía John encontró un espacio de luz y sombra para exorcizar sus demonios y reconciliarse consigo mismo.

“Nunca había escrito nada... sí, leía bastante, pero nunca había considerado la literatura, hasta que murió mi madre”, recuerda John. “Ese fue el detonante para intentar poner en orden muchas cosas en mi vida”.

De pocas palabras -cuando habla, mas no cuando escribe- John explica que siempre ha sido un tanto huraño, bastante dado a la soledad y que de niño ese rasgo alimentó notablemente su habilidad para fantasear, sin espacio para pensar seriamente en momento alguno lo que habría de hacer con su vida. “Me crié como hijo único y cuando llegó el momento de entrar a la universidad, solicité para ingeniería en Mayagüez y para física en Ponce. Me aceptaron en ésta, pero luego me cambié para computadoras, para ver si le podía sacar algo”, señala. “El problema es que no soy muy bueno en matemáticas y terminé estudiando psicología forense... ya tengo mi maestría en eso y en agosto empiezo mi internado”.

“Las sílfides” fue su primer poema -está incluido en Fracturas del devenir- arranque de un quehacer que para John tiene mucho de juego y también de autocrítica. “No me da miedo desnudarme en el poema... porque no siempre lo hago”, dice con una sonrisa. “Sé que en eso, en ver al poeta desnudo, está parte del morbo con el que algunas personas leen poesía. Yo no lo hago con frecuencia, me gusta ficcionalizar y también inventar, jugar con palabras que no existen y criticar mi propio trabajo. Siento que así le quito un poco del rigor excesivo que muchas veces aleja al lector”.

“alma meticulosa”

John señala que el libro lo trabajó como si fuera “un poema grande”, con una unidad consistente a través del largo proceso que lo completó. Cada quien llama a la musa como quiere... yo trato de aprovecharla cuando llega. Escribir poesía es como otras cosas en la vida, algo que llega, se agota y se recarga. No pienso mucho en eso, sólo sé que todo lo que pasa en la vida tiene un propósito”.

“Fracturas del devenir es una serie de fotos tomadas por dentro, pasadizos poblados de celajes que producen tantas extrañezas como familiaridad en su dolor y deseo a través de una voz agraciadamente sola; hija de un cerebro cálido y un alma meticulosa”, dice la poeta Kattia Chico de la ópera prima de John, mientras que José Liboy señala que en este libro “hay dos polos que estructuran el libro”. “Uno de ellos es la disolución de los amantes en las drogas, y el otro es la imagen que resulta, como los hijos en el neotomismo, de la ruptura de esa relación amorosa”.

Con absoluta sinceridad, John asegura que no escribe para alguien en especial, si no para su propio disfrute. “En verdad que no pienso en complacer a otros lectores ... si lo hubiera hecho, este libro no hubiera salido”, dice con firmeza. “Ver publicado este libro me ha dado una gran emoción porque yo no tenía idea de que esto se podría convertir en una realidad...”.

Como colofón, John destaca que el proceso de selección de los poemas que finalmente fueron parte del libro fue bastante arduo, pero que está muy complacido con el resultado. “Sí, creo que están los poemas que deben estar... me releo mucho y estoy tratando de evitarlo. Es muy angustioso porque siempre pienso que el poema pudo haber quedado mejor, pero hay que aprender a vivir con eso”.

 

Biografía

 

John Torres nació en marzo de 1977 en San Juan, Puerto Rico. Estudió Psicología Forense en la Universidad de Puerto Rico. Su trabajo ha sido publicado en diarios, revistas literarias y antologías poéticas en Puerto Rico y el extranjero. Actualmente es miembro de la revista literaria El Sótano 00931 y reside en Puerto Rico

 

REVISTA NOCTAMBULO                                                                   AGOSTO 2006                                                                                                           

John Torres: Fracturas del devenir

Por Ivania Zayas

Fotos por Néstor Rivera

 

Tuve la oportunidad de conversar con un artista de la palabra que le huye a la razón a través de los pasadizos del inconsciente. Aparentemente hermético, de hablar pausado y mirar profundo, nos habla acerca de su primer libro de poesía recién publicado por Isla Negra Editores: Fracturas del Devenir.

 

“Poesía, uno puede decir -sin equivocarse- que está en todos lados, en todas partes. Cualquier cosa que uno haga puede ser llamada poesía; pero, pues para diferenciarlo del trabajo, del oficio como dicen, pues yo creo que siempre -en el mejor de los casos- pues el poema debe comenzar con un desahogo. Yo creo que lo que lo convierte en poesía es el vacío...”.-John Torres

 

N: ¿Por qué estudiaste psicología forense (que trata la conducta criminal) y cómo te ha afectado esto al momento de escribir?

 

“A mí me gusta la psicología en general. El bachillerato lo hice en psicología forense. Por lo menos en el caso de la psicología, pues yo uso el andamiaje en muchos casos para

trabajar el sistema de escritura, las motivaciones; y hago un trabajo de autocrítica que creo que eso viene, en gran medida, de la formación durante el tiempo que estudié psicología. Y la filosofía me gusta mucho y creo que es súper importante que en el trabajo de la escritura, y en mi caso en el de la poesía, como en todo lo demás se tenga en un plano bien importante la filosofía. En mi caso, la forma favorita de poesía es la que ficcionaliza, la poesía del engaño, en la que trabajas buscando despistar al lector tal vez...”

John escribe sin filtros, con características literarias de un movimiento que comenzó a escribir poesía tratando de no pensar... cosa que no es fácil, no todo el mundo puede no pensar. Lo más irónico de todo es que cuando logras ese tipo de escritura, se supone que las palabras guardan una coherencia, porque el cerebro de nosotros está predeterminado a un orden... mas abrir el poemario de Torres es como meterte en un laberinto, justo cuando logras entender una idea, el uso de una palabra, tal vez inventada, te hace ir hacia atrás y tal vez, buscar otra salida. Es como los sueños... el sentido onírico es inevitable. Entras, sales, todo difuso, pero con ciertas imágenes definidas... las que tal vez John quiere que entiendas. Lo que lo hace dominar totalmente al lector, jugar con el sentido, en todo el sentido de la palabra. Acerca de esto, comparte: “Tengo mucho eso en mente, como la topología del sueño que es como... Ese sistema fragmentario del sueño, la oscuridad, lo que está implícito, lo que no se dice...”

 

N: Mucho miedo...no eres muy esperanzador, más bien inquietante... ¿Realmente estás de acuerdo con Gottfried Benn, en que “el hombre ha dejado de existir y lo que queda es su síntoma”?

 

“Eso es filosofía. Yo creo que es una forma de aproximarse al ser humano. De una forma, yo creo que un poquito tristemente realista y también toma mucho del psicoanálisis tradicional. Por ejemplo, en la psicología tradicional lo que se busca es eliminar el síntoma... y el psicoanálisis lo que le interesa es el síntoma. No eliminarlo, sino buscar en el síntoma y usarlo como un indicador, como un puntero hacia donde ir, hacia lo que se busca. Y yo creo que en ese sentido es que lo dice... lo que permanece es el síntoma...porque esa es la única clave, tal vez...”

N: Inventas palabras, ¿por qué esta acción tan desde cierto punto de vista descabellada, es que las que existen no te son suficientes, o es que te gusta el juego?

 

“Me gusta el juego y yo creo, en gran medida, ese es el trabajo de la poesía. Yo creo que se puede ilustrar como si el lenguaje, que son sistemas, códigos montados en un sistema... si tienes un rompecabezas y lo tienes armado, tal vez ahí tienes un sistema. Si lo tiras al piso y se desbarata, una forma de aproximarse a la poesía sería, en vez de tratar de montarlo para atrás, buscar nuevas formas de organización, se busca la disolución del signo en la imagen. Por eso creo que la metáfora, más que una herramienta de la poesía, es la poesía misma... es lo que, cuando tú juntas esas dos palabras totalmente disímiles, provoca cuestiones que no son concretas, son sugerencias. Y yo creo que eso es lo que busca la poesía: tratar de montar nuevas formas de comunicación. Y las palabras creadas yo creo que es una cosa así también, sugerir. Está la tradición de la poesía sonora, que lo que se interesa es en el ruido que provoca la palabra, más que en el significado; la poesía tópica (del topos), la trabajó Octavio Paz, que es la poesía espacial, que lo que busca es lo que sugiere la imagen”.

 

N: Has mencionado que todo en esta vida tiene un propósito. Entonces ¿cuál es el de “Fracturas del Devenir”?

 

“Lo tomo como un experimento, como una tentativa de concadenar distintas etapas de mi vida y, a pesar de que definitivamente no es autobiográfico, pues lo es también porque las motivaciones están basadas en distintos tiempos de mi vida y siempre, inconscientemente, salen a relucir”.

 

 

N: ¿Qué significa para ti la muerte?

 

“Para mí, la muerte es algo que todo el mundo carga. La muerte es como el miedo originario. Creo que la mayor parte de los síntomas de las personas están fundamentados en el miedo a la muerte; y el aproximarse y abordarlo creo que siempre va a ser algo saludable. Yo creo que lo tengo ahí (en Fracturas del Devenir) desde el principio al fin... como escribo de forma automática, siempre sale a relucir la cuestión. En el lenguaje mismo creo que en el intento de escritura también lo tengo bien de frente... buscar en la escritura ese accidente fatal, esa forma de lograr que lo que estés llevando no sea una cuestión meramente anecdótica, sino accidentada, buscar el más grande de los accidentes que es la muerte, provocar eso en el lector.... una forma de pérdida, de disociación total... yo creo que eso se usa todo el tiempo. La gente lo quiere, los que no usan drogas usan pastillas... y eso también es uno de los usos más grandes de la poesía, es una forma de suavizar, de irse, tanto para el que la escribe como para el que la lee.

 

N: ¿Cuál es tu norte, hacia dónde te diriges?

 

“Tengo unos escritos y estoy tratando de montarlos como en una noveleta y me interesa trabajar una línea que se está trabajando en Europa y yo creo que en Argentina también se está abordando que me interesa mucho, porque es un estudio científico de la sexualidad como comercio y el autosacrificio, y me gustaría abordarlo. Montándolo siempre desde una perspectiva filosófica. Me interesa mucho incorporar los estudios de Pepe Liboy, tiene un sistema científico de abordar la literatura impresionante y deseo usarlo, y yo creo que hacia eso me dirijo...

 

N: Por lo que veo, el tipo de lectura que te gusta es el metódico, no tanto leerte una novela de ficción, sino un libro acerca de tal vez la mente humana... más científico...

 

“Que haya un propósito, además del simple hecho de crear.... qué es la ciencia y que es el arte, que al final es la misma cosa...

 

Entrevista a John Torres

Por José Pons, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ponce

 

John, me gustaría que me hablaras de ti un poco desde lo cotidiano, las etapas de niñez y adolescencia.

 

Mi niñez fue frugal y hermosa, una de las mejores etapas de mi vida. Me crié con mi tía, pues para ese tiempo mi madre estaba incapacitada económica y emocionalmente para cumplir con los rollos habituales de la crianza a causa del súbito abandono de mi padre. Fui engreído como los niños que disfrutan del tierno tutelaje de sus abuelos. Mi ánimo fue generalmente contemplativo e introvertido y no ha cambiado al presente; inventaba mi propio entretenimiento con palos, matojos y cachivaches. Castillos, carros, armas, mundos, cuanta cosa se me ocurría. Esa es la infancia que reflejo en mi escritura ya cristalizada en la memoria, pues el engaño que permanece es siempre una versión barnizada de la verdad. Por eso adoro a Claudia Masin por sus hermosas mentiras. Mi adolescencia, sin embargo, fue marcada por algunos eventos no deseados. La muerte de mi padre adoptivo, en consecuencia mudarme a Mayagüez con mi hermana mayor y años más tarde la muerte inesperada de mi madre biológica, quien se dedicó extrañamente a regalar flores tiempo antes del evento, fueron cicatrices del otro cuerpo. Hay gente que asegura vivir libre de marcas pero no son más que sectarios de un cierto surrealismo, hijos de dioses oscuros que nos hablan desde el sueño. Mi adolescencia fue un periodo menos feliz. Nunca me adapté por completo al nuevo hogar, deseaba volver a casa, padecí la nostalgia del retorno.

 

¿Cómo te has metido en este lío de la palabra?

 

Conocí por primera vez el valor real de la escritura luego de la muerte de mi madre. Escribí de un tirón y experimenté una tranquilidad como si me hubiesen golpeado con un madero dos por cuatro justo en la sien izquierda, así comenzó, como autocombustión. Pepe Liboy ilustra este proceso como un embrión en fuga desde la incendiada nave materna. El arte poética deviene como producto de la  asimilación de la experiencia trágica de una criatura obligada a apresurar su nacimiento sabiendo que no está lista para vivir.  Se aprende que la conciencia es otra cosa y más que conciencia sospecha; un augurio de lo fatal. . Ahora bien, este es un proceso dialéctico, pues la aprehensión y discernimiento de ciertos registros fragmentarios a través del libre fluir de consciencia provee una calma, un goce tranquilizante.  Eso que llaman jouissance en el análisis, que disuelve al significante, el fin ύltimo del lenguaje, comunicar un silencio; el motor de la poesis mallarmeana. Hay personas que se someten a torturas inconfesables por conseguir el mismo sosiego producto de este choque de sensaciones. Conservé el escrito en Fracturas del Devenir por el valor personal, sin embargo trabajé algunos ajustes estéticos para conformarlo al sistema y simbología del libro. El poema se titula “Las sílfides”; los giros del stream of consciousness se conservan intactos. 

 

¿Qué te gusta del ser humano, qué detestas, en qué crees a la hora de la crisis y la desolación?

 

No he estado de muy buen ánimo últimamente; no sería justa mi respuesta. Ahora sí, te digo que algunos individuos me han calificado de pesimista pero son personas en su mayoría narcodependientes y como sabemos los narcóticos pueden producir modificaciones permanentes en los procesos cognoscitivos. En el caso de ellos creo que la toxicomanía los ha inundado de un falso positivismo generalizado y de ahí su pobre juicio hacia mi persona.

 

 

 

 

 

¿Qué esperas de la vida, cómo te ubicas como discípulo y miembro de una generación?  ¿Eres nacionalista, independentista o profesas  una ideología de un perfil tóxico que nada le importa?

 

Federico Irizarry, Rafa Acevedo, Alberto Martínez, entre otros, han señalado el problema de las presuntas revoluciones poéticas, la falsa pretensión de conceptuar la poesía como arma social y la futilidad de los manifiestos; el issue emergente es que el deseo ulterior es validar la revuelta estética o discursiva en un marco generacional, grupo, colectivo etc. Estas revoluciones son sujeciones al orden de incrowd, su ismo; y esa forma estética o estatutaria es aplaudida por el grupo de apoyo. En ingles se diría it defeats its own purpose una forma de auto ahorcamiento.

Las exclusiones generacionales, por su parte, sirven a los historiadores y a los críticos literarios según sus propósitos o agendas y proveen a algunos escritores un sentido de pertenencia, logro o comfort; en fin dictan un orden subjetivo según el criterio del ordenador. Sí es cierto que los colectivos pueden funcionar y han funcionado históricamente como un esfuerzo conjunto para promover el quehacer literario. Yo, por ejemplo, me he beneficiado de la promoción y esfuerzo de El Sótano 00931, colectivo liderado por Julio Cesar Pol y del que formo parte. Lo importante es delimitar los distintos radios de acción, separar la dinga de la mandinga. En el plano de la obra personal se puede optar por las revueltas internas que suceden subrepticias y a pesar de las modas generacionales, las que se libran contra y a favor del ser mismo. Como la que le valió a Dalí la expulsión del grupo de Breton, la que tú tanto amas en Marina Arzola, la de Artaud, Pizarnik, Kattia, Panero, Mallarmé, María Lima, Silén, por mencionar algunas. Aclaro que no estoy nombrando a mejores porque a esos no los conozco, mi criterio es irremediablemente pasional; arbitrario. Después de todo estamos hablando de poesía, ¿de qué otra forma podría ser? He estado leyendo el libro que me obsequiaste de Arzola y me encanta, de modo que seré su discípulo por una temporada de encantamiento. En fin, para decir que el mundo está perdido están los diarios y cuestan cincuenta centavos, como diría Apollinaire.

 

Como soy tu pana de ocasión, me interesa ver si existe algún determinismo en tu poesía o si ésta se desintoniza con la elaboración de la palabra metaforizada.

                                                                                                             

Bueno, sobre una propuesta poética, a vuelo de pájaro te digo que me han acusado de cínico. Hay gente que afirma que el cinismo es sinónimo de cobardía, pero esas son gentes de poca fe y el cinismo es esencialmente un acto de fe. El cínico dice con la esperanza de lo que puede ser; es un juglar, un adivino. Sobre esto un buen amigo me comento que el humor de mi poesía no es cínico por que el cínico sufre y la poesía sublima el sufrimiento.  Kattia me dijo una vez, con el registro ese que pone como si cargara escondido un puntero y fuese un otro el que habla, que el cinismo es una forma de amor inconsciente y que al fin todo amor es inconsciente.

 

Crees que es cierto eso que dice Baudrillard de que es tiempo de que comencemos a dejar de hablar?

Crees que lo dijo por nosotros?...