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EN EL JARDÍN DEL CORAN

 

Yahya Nurul Huda


PREFACIO

 

Muchos son los clásicos de la literatura que han dejado su huella en mí. Su magisterio era para mí tanto un estímulo como un desafío. Pero mi actitud ante este poemario es distinta a todo lo que hice antes. Esta vez mi fuente de inspiración no es la de un maestro de la literatura. Mis versos surgen de la embriaguez y el sobrecogimiento que me produce el Libro de los libros, la Palabra Revelada: El Sagrado Corán. No hay entonces posibilidad de emulación ni nada que de forma remota pudiera parecérsele.  Escribo estos poemas desde mi humildad de ser humano que se estremece ante la Grandiosidad y la Belleza inigualable de la Palabra de Allah. No soy ulema ni shaij ni cadí ni tengo potestad alguna para interpretar el Corán. Estos poemas, por tanto, no son ni una interpretación ni una explicación del Corán, que se explica por sí mismo y es fuente de luz, de amor y de guía para cualquier corazón que esté en fitra (estado natural del ser humano). Lo único que aquí doy a la luz son versos inspirados en la lectura de aleyas del Libro Sagrado. Como cualquier poema, son más emociones (que tienen detrás una visión del mundo y unas ideas para poder surgir, claro está) que explicaciones o discursos y siempre desde mi subjetividad de hombre que expresa lo que siente cuando su corazón es sacudido.

Doy gracias a Allah por la inspiración que me concedió para escribir este libro y le pido perdón por cualquier error que se haya podido  deslizar entre mis palabras. Y que yo me aparte y sea este libro el que encuentre su propio camino.


2-114

 

De Allah son el oriente y el occidente; donde quiera que os volváis, allí (encontraréis)

la faz de Allah. Es cierto que Allah lo abarca todo y no hay nada que escape a Su conocimiento.

                                        I


                       Decidme, valles, cuya luz

el sol tiñe de oro y de encarnados…

¿Quién dio a la mariposa ese color

y puso entre las patas de la araña

la habilidad de su tejido?

Bruñe la tarde un palio en que las sombras

dejan sobre la tierra dibujos singulares.

La diminuta hormiga porta un grano

y una lejana nube adopta el cuerpo

de un caballo al galope.

En la montaña, un terciopelo malva

pinta sobre la nieve su mensaje de sangre.

Una primera estrella anuncia ya la noche.

¡Oh, grandeza abismal de todo lo creado!,

¿quién puede ser tan crédulo que piense

que surgió de la Nada?

Suena en mi corazón la Luz de la Certeza.

 

 

2-116

 

 

Aquel que dio principio a los cielos y a la tierra, cuando decreta algo, le basta con decir: ¡Sé! Y es.

 

                                         II

 

¿Puede una máquina hacer una violeta?

¿Pueden mil máquinas? ¿Y un millón?

No hay gen que salga de un laboratorio

que pueda hacer vibrar un alma o un latido.

La evolución jamás podrá engendrar una palabra

y no hay patrón capaz de hacer sonar

la flauta de la vida.

Si alguien alguna vez logró una pisada

fue porque había un pie.

La huella que estudiamos

clasificada en libros y etiquetas

estaba ya en el Plan que no sabemos.

Podremos descubrir flores y rocas,

bichos, teoremas…,

podremos fabricar torres, motores…,

clones, mutantes…

Mas nunca lograremos sacar del barro un grano,

del agua un ser que vive…,

del cuerpo, la Palabra…

Y al fin, por mucho que logremos,

la Muerte nos espera.


2-153

 

 

No digáis de los que han muerto luchando en el camino de Allah que están muertos, porque están vivos aunque no os deis cuenta.

 

III

 

Siento la presencia en las huellas del camino

de los que precedieron los pasos que hoy seguimos.

Siento que mi fuerza se nutre de su fuerza,

siento que respiro el perfume de sus flores.

Tal vez en esta rama que acaricia mi mano

la savia lleva esencia de quien plantó este álamo

y en la luz que declina

por entre los laureles

alguien sembró la gracia de su mirada azul.

Si están limpias las aguas

y el manantial aún mana,

quien los usó sabemos que también los amaba.

Y si a lo lejos crecen

los cipreses tan altos

tienen calor sus hojas

de quienes los sembraron.


 2-163

 

 

Ciertamente en la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día, en la nave que navega en el mar y de la que los hombres se benefician, en el agua que Allah hace descender del cielo con la que vivifica la tierra después de haber estado muerta, en cómo se han diseminado por ella toda clase de criaturas y en el cambio de dirección de los vientos y de las nubes sometidas entre el cielo y la tierra hay signos para una gente que entienda.

 

IV

 

¡Viento del norte que haces carámbanos y dejas

los árboles pelados…!

¡Viento del sur!, cálido beso del desierto.

¡Céfiro encarnado…!

Viento poniente que levantas

las olas en los mares…

Decidme, ¿quién hizo girar

la esplendidez de los planetas

y os trae a uno ayer y a otro hoy?

Las leyes de la física me explican

cómo avanza el motor.

De su inventor, vosotros sois los signos.

 

 2-263

 

¡Creyentes! No hagáis que vuestras limosnas pierdan su valor porque las echéis en cara o causéis un perjuicio por ellas; como aquel que da de su riqueza por aparentar ante la gente, pero no cree en Allah ni en el Último Día. Es como roca sobre la que hay tierra y le cae un aguacero dejándola desnuda. No pueden beneficiarse de nada de lo que obtuvieron. Y Allah no guía a la gente incrédula.

 

V

 

Concédeme, Señor, un corazón de tierra firme y arraigada.

Claro como la luz, sencillo como el agua…

El jactancioso es ave truculenta, flor vacía…,

roca que gasta el agua.

Como la flor silvestre quiero ser:

crece regada sólo con rocío,

da aroma al campo, color a la ribera,

néctar a las abejas, alivio al caminante…

Y nunca lució en jarrón

ni cosechó alabanzas vanas.

 

 2-267

 

El Shaytán os infunde temor con la miseria y os manda la avaricia; pero Allah os promete perdón de Su parte y favor. Y Allah es Espléndido, Conocedor.

 

VI

 

Busca la abeja su provisión entre las flores,

el pájaro su grano en el camino,

la liebre su alimento entre las hierbas,

y yo, ¿qué temeré si tengo sobre ellos

la fuerza del instinto y la luz de la conciencia?

Mira el avaro el mundo como establo,

siempre pendiente de acumular grano

y llega luego el viento y lo destruye,

la humedad lo corrompe…

Concédeme, Señor, ser lluvia y viento,

ser como el espurreo de la cascada,

tener el corazón tendido al cielo,

abierto hacia la luz, florido

y generoso.


2-268

 

Da la sabiduría a quien quiere y a quien se le da la Sabiduría se le ha dado mucho bien. Pero no recapacitan sino los que saben reconocer lo esencial.

 

VII

 

A vosotros, doctores de la ciencia, que llenáis los cajones

con nombres y etiquetas;

que buscáis las razones del mundo y sus fenómenos;

que adelantáis los tiempos,

domesticáis las bestias,

reconocéis las fuerzas

que rigen los planetas…,

que fabricáis engendros que hacen la vida cómoda,

aparatos veloces, armas de precisión

y de un poder mortífero,

que trazáis los caminos, construís monumentos, clasificáis palabras, 

averiguáis orígenes, explicáis los procesos del curso de la historia, la forma de los seres…

Contestadme un momento:

¿Alguno de vosotros vencerá a la muerte?,

¿localizasteis ya la esencia de la vida?,

¿cuánto pesa el Amor?


2-274

 

Los que comen usura no se levantarán sino como se levanta en un ataque de locura el que ha sido tocado por el Shaytán. Eso es porque dicen: la usura es como el comercio. Sin embargo Allah ha hecho lícito el comercio y ha prohibido la usura. Así pues, al que llegue el aviso de su Señor y desista, podrá quedarse con lo que ya está consumado y su caso se remitirá a Allah. Pero quien reincida… Esos son los compañeros del Fuego, donde serán inmortales.

 

VIII

 

¡Comedores de usura!, ¡corruptores del mundo!,

sois los que habéis llenado la tierra de detritus,

las selvas de miseria a la que llamáis progreso,

las ciudades de odios, los campos de pobreza…

Habéis creado países para sorber su jugo,

inventáis los sistemas de engaño y sometéis

a vuestros ritos vanos rebaños de borregos.

¡Miradme! Yo soy libre

y desde aquí os desprecio.

3-27

 

Haces que la noche entre en el día y que el día entre en la noche. Haces salir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo; y provees a quien quieres sin limitación.

 

IX

 

Posa la mosca su abdomen sobre la rata muerta.

Deja sus huevos. Las larvas crecen, comen su cuerpo,

la carne, ya descompuesta, deja sobre la tierra

su fértil humus. Surge la flor.

Sus blancos pétalos lanzan al aire su dulce aroma.

La mariposa liba en su néctar;

sobre sus alas lleva semillas que esparce lejos…

Y por doquiera, surge la vida, la sierra esplende…,

el agua salta y sobre la roca

canta su estrofa…

La noche cubre con el oscuro tantos colores.

La rata corre. La mosca vuela.

Muere la rata. Llega la mosca…

Las flores que ya se habían mustiado,

de nuevo brotan. Ha amanecido.

¡Subhanna Allah!


3-53

 

Y maquinaron, pero Allah también maquinó y Allah es el que mejor maquina.

 

X

 

Llegarán con sus máquinas terribles

fruto de la jactancia y de la usura

rompiendo bosques, ríos y viviendas.

Llegarán sembrando ciudades onerosas

en las que crecen el desorden y la inquina.

De sus frutos podridos, la violencia

crecerá cual gusano insaciable.

Y con muros invisibles se cercarán sus almas

mientras llenan las calles de vallas y alambradas.

De nada servirán sus bancos rebosantes

ni sus casas de lujo guardadas por lebreles.

El día llegará en que el trueno las rompa

y la lluvia se lleve sus ruinas y cascotes.

Y ya no habrá más pozos con que saciar su sed.

¿Puede alguien acaso parar al huracán?

¿Quién puede detener que avancen los desiertos

cuando el agua no quiere obedecer los cauces?

Porque ellos maquinaron un mundo de injusticia

pero Allah ha maquinado una creación acorde

y Él maquina mejor.


3-83

 

Di: Cremos en Allah y en lo que se ha hecho descender sobre Ibrahim, Ismael, Isaac, Yaqub y las Tribus, así como lo que le fue dado a Musa, Isa y a los profetas procedente de su Señor; no excluimos a unos y aceptamos a otros y a Él estamos sometidos.

 

XI

 

Manda el vencedor contar la historia en su versión.

El vanidoso cuenta las cosas como sabe que quieren los que mandan

buscando sus migajas de gloria y de renombre.

En su delirio cantan los lacayos las glorias

de quienes los mantienen

y en frías catedrales que endiosan la razón

se llenan de leyendas que encumbran como ciencia

excluyendo a quien dude de sus dioses de barro.

No me creo las teorías de los beatos laicos

ni creo en su religión laica de historias falsas.

La historia que me sirve me la ha contado Él

por boca de Abraham, de Ismael, de Isaac,

de Jacob, de Moisés, de Jesús

y el profeta Muhammad,

la paz sea con todos.

3-91

 

No alcanzaréis la virtud hasta que no deis de lo que amáis.

 

XII

 

A ti, que has llegado hasta mi orilla

y compartes conmigo algún trozo del camino,

te doy mi nobleza…, y mi miseria;

la sangre que late con valor…, y el miedo;

las cosas que aprendí y que conseguí…,

y aquellas que deseo y no he logrado;

las aguas del remanso que advertí…,

y las que casi me ahogaron;

el alma generosa que se alza…,

y la sombra que acecha detrás de la ventana.

Toma lo mejor de mí,

que sólo soy un ser humano.

Y que Allah me conceda sentir el desapego

y a ti la rectitud y el aceptar aquello

que es mejor para ambos.

A ti te quiero dar

la flor mejor de mi jardín,

la joya más excelsa de mi cofre,

la luz más limpia para ver…

A ti, toma mi amor, mi mano abierta…,

mi corazón.

Y que una nube grande llena de bendiciones

dé a nuestros pasos la luz del sol,

la sana fiereza del viento claro,

la fortaleza blanca de luna.

3-104

 

Para que de vosotros surja una comunidad que llame al bien, ordene lo reconocido e impida lo reprobable. Esos son los que cosecharán el éxito.

 

XIII

 

Sabe la abeja la flor en que libar;

la hierba que comer sabe la vaca;

conoce el polen qué viento ha de llevarlo;

el agua sabe el curso que llevar

y hasta la ameba sabe

el charco en que partirse.

Pero el hombre no sabe lo que su sombra quiere

y a veces no conoce la causa porque llora.

No sabe los secretos que moran en la noche

ni que al rayar el alba una luz lo sacude.

No comprende a menudo por qué sueña o qué siente

y es frecuente también no saber lo que come…

Por mucho que investiga, las preguntas lo acosan

y ante cada respuesta surgen nuevos enigmas.

Me someto a tu guía, Señor de lo creado.

Y lo grito en el viento con todos mis hermanos.


3-117

 

Lo que gastan en la vida del mundo es como un viento helado que azota los campos de un pueblo injusto consigo mismo y los arrasa. Pero Allah no es quien es injusto con ellos, sino que son ellos los injustos consigo mismos.

 

XIV

 

Llenarán la tierra de máquinas feroces

cuyas fauces devoran las flores y los ríos.

Los cielos llenarán de alacranes con alas

y sobre los caminos las sierpes de alquitrán

dejarán una estela de muerte y de miseria.

Habrá por las ciudades regueros inquietantes

y por los corazones un sesgo de puñales

recorrerá su sangre en ciegos torbellinos.

Y aunque se crean terribles,

su poder de hojalata será un brillo ante un rayo,

una brizna de hierba que barrerá de pronto

el azote inclemente de los vientos helados.

Se mostrarán felices en un tiempo marcado,

pero al final las flores de fuego que sembraron

dejarán en sus campos un rastro de cenizas

y en su alma arraigará la negra soledad.


3-130

 

¡Vosotros que creéis! No os alimentéis de la usura, que se multiplica sin fin y temed a Allah para que podáis tener éxito.

 

XV

 

Con tantas propiedades que se pierden contándolas

y tienen tantas casas que algunas ni las pisan

y el lujo en mil objetos que ni siquiera usan,

¿por qué quieren aún más?

¿Qué tenia insaciable devora sus entrañas

que nunca satisface sus ansias de tener?,

¿qué envidia les corroe

si ven que alguien posee

algo que ellos no tienen

o notan que sonríe inocente algún alma

que apenas tiene nada?

¡Qué pobreza tan grande

la de aquellos que basan

su riqueza en tener!

La usura los devora y no parará nunca

de roer su corazón.

Señor, yo a ti me entrego

y por tu Amor yo te amo

y es mi amor el que teme

extraviar de tu guía,

salirme de la senda que me lleva hasta ti,

la que me hace feliz de andar en la belleza

de ser tal como somos.


4-27

 

Y Allah quiere volverse a vosotros con Su favor, pero los que siguen los apetitos quieren que caigáis en una gran desviación.

 

XVI

 

No me llames, prisionero del cuerpo y la apariencia,

a tu fiesta de gozos que se muerden el vientre.

Yo no quiero sentirme en la presunta

libertad de placeres que te atan.

¿Qué puertas puede abrir la compulsión?

Detrás de vuestras risas está el asco

y un vacío de dientes que devoran

la luz del corazón y echan las sombras

vestidas de ansiedad sobre la vida.

La angustia es el color de vuestras flores.

 Hacéis fiestas que son un baile de disfraces

y cuando cae la máscara, detrás sólo hay tristeza,

sabor a soledad, debilidad, astucia

que no puede engañar, que se deshace.

Amor es libertad,

un viento que barre por doquier la tierra sucia

y deja en los rincones aromas de inocencia.

Y nada puede el tiempo contra eso.

La vejez lo incrementa.


4-28

 

Allah quiere aliviaros, ya que el hombre fue creado débil.

 

XVII

 

Si pudiera deciros:

Soy la roca. Imposible doblegarme.

Si pudiera deciros:

No hallaréis sobre mi piel la mácula

que me señale débil.

Yo también soy un hombre

y provengo del barro

y el error forma parte

de mi ser.

                 Si soy fuerte

es a base de lucha y porque Él,

Compasivo como es, me perdona.

Me levanto y corrijo

y no vuelvo a la senda que ofuscaba mis pasos,

asfixiaba mi ánimo,

me encenagaba el alma…

     Porque Él quiere aliviarnos,

nos señala el camino,

la vereda correcta,

la que no va a extraviarnos

por compulsiones locas,

en la oscura obsesión

que se crece en la sombra,

que se alimenta de ella,

que destruye la luz.


4-29

 

¡Vosotros que creéis! No os apropiéis de los bienes de otros por medio de falsedad, sino a través de transacciones que os satisfagan mutuamente.

Y no os matéis a vosotros mismos pues Allah es siempre Compasivo con vosotros.

 

 

XVIII

 

¿A cambio de qué una vida?

¿Qué vale lo que una vida?

¿Una nación, un pueblo…,

una piedra, una pared?

Este mundo es un tesoro de belleza;

desde la mota invisible

a la galaxia más grande

todo es magnífico y bello.

Pero todo acabará.

Sin embargo en una vida

habita la esencia misma

que late en la Eternidad.

Todo se vuelve hacia Él

y lo hace con nosotros.

Todo es sagrado y el Hombre

es el jalifa en la Tierra:

él la rige y él responde

con su vida por la de ella.

¿Qué vale lo que una vida?


4-106

 

Ni tampoco defiendas a los que se traicionan a sí mismos; la verdad es que Allah no ama a quien es traidor y malvado.

 

XIX

 

Mentir a los demás puede ser fácil;

basta tener habilidad y un poco de buena memoria.

Es más difícil ser leal,

pero se ensancha el corazón y se respira

un aire más fragante y más nutricio.

Lo más difícil es mentirse a uno mismo.

Da igual que vistas de color las flores negras

o pongas pompas de jabón

junto a las mariposas.

Tú sabes al final que algo de ti

que es puro lo has vendido.

Y sabes que por eso la vida es menos clara

y que algo de tus manos

no puede acariciar sin dejar mancha.

Y sientes que ya nada que te den te alimenta

ni ves en las miradas la luz de la inocencia.

Huir de uno mismo es ya huir para siempre

y notar que la vida se rompe entre tus piernas.

Y Allah conoce aquello

que habita el corazón.

4-113

 

Muchas de sus conversaciones secretas no encierran ningún bien. Pero no es así quien manda dar con generosidad, actuar según lo reconocido o reconciliar a los hombres. A quien haga eso, buscando el beneplácito de Allah, le daremos una recompensa enorme.

 

XX

 

La lengua es una espada que hiere con palabras.

Si algo nos hace grandes

es su poder secreto.

¿Acaso hay algún otro ser que pueda contarnos

lo que pasó en su mente,

lo que hizo en otro tiempo,

lo que desea hacer?

El guerrero que la usa con honor y limpieza

deja libre el camino para andar con largueza.

Pero a quien la denigra

en su acero oxidado crecen pústulas y anda

por veredas oscuras donde los yerbazales

siempre enredan sus pasos.


4-113

 

Muchas de sus conversaciones secretas no encierran ningún bien. Pero no es así quien manda dar con generosidad, actuar según lo reconocido o reconciliar a los hombres. A quien haga eso, buscando el beneplácito de Allah, le daremos una recompensa enorme.

 

XX

 

La lengua es una espada que hiere con palabras.

Si algo nos hace grandes

es su poder secreto.

¿Acaso hay algún otro ser que pueda contarnos

lo que pasó en su mente,

lo que hizo en otro tiempo,

lo que desea hacer?

El guerrero que la usa con honor y limpieza

deja libre el camino para andar con largueza.

Pero a quien la denigra

en su acero oxidado crecen pústulas y anda

por veredas oscuras donde los yerbazales

siempre enredan sus pasos.


4-132

 

Si quiere, ¡hombres!, os suprimirá y traerá a otros; Allah tiene poder sobre todas las cosas.

 

XXI

 

¿En qué se basa vuestro orgullo,

oh, jactanciosos pavos reales?

¿Acaso no habéis visto

ciudades poderosas sucumbir

al soplo inesperado de un tifón,

al temblor de la tierra, a lluvias incesantes

y a un agua que avasalla sin orden ni perdón?

¿Acaso no estudiasteis los choques imprevistos

con astros singulares?

¿No dicen vuestros cálculos que puede que un invierno

o un verano muy largos asolen vuestros campos,

inunden vuestras calles?,

el jactancioso canta y muestra su poder

con máquinas de muerte y amplios escaparates.

Pero no puede nada si llega el huracán,

si la lava lo arrastra,

si la montaña estalla y cae sobre él.

Y vuestras mismas máquinas sin corazón un día

os pueden devorar.

5-107

 

¡Vosotros que creéis! Preocupaos por guardaros a vosotros mismos. Nadie que se extravíe podrá perjudicaros si estáis guiados. A Allah habréis de volver todos y os hará saber lo que hicisteis.

 

XXII

 

Si me duele que pierdas la ocasión de vivir

la infinita alegría de sentirte feliz

no es por mí. Yo no pierdo.

Es por ver que tu mano

se desliza y el cuerpo

que cuelga del abismo

se hace pesado y torpe; rompe tu corazón.

Yo me asiento en la tierra,

piso con paso firme con la Luz que me guía.

Tus aceitados dedos no me van a arrastrar.

Yo te ofrezco del agua

clara del manantial.

Si no la quieres, bebe

de cualquier lodazal.

Y si es que me entristezco

de verte con la angustia mordiéndote en el vientre

no es por mí. Te lo digo.

Es tan sólo por ti.


6-19

 

Él es el Dominante sobre Sus siervos, el Conocedor de lo más recóndito.

                                                     XXIII

 

¿Habéis mirado ya la partícula ínfima,

la primera partícula, el origen de todo?

¿Y es partícula o no?

¿Está aquí o está allí?

¿Cuál es la incertidumbre?,

¿cuál el ojo que observa?

¿Habéis medido ya

la velocidad punta?;

¿corre más que la luz?,

¿ha llegado de un púlsar

misterioso y lejano?,

cuando piensas en ella

¿está ella pensando dentro de tu cabeza?,

en la materia oscura ¿es ella quien se mueve?

¿Qué nos dirá después la próxima teoría?

¿Los fantasmas existen? El ectoplasma ¿qué es?,

si la autosugestión cura, ¿sirve o no?, ¡que no cure!

Y decidme: ¿Ya sabéis

       la próxima pregunta? 


6-33

 

La vida de este mundo no es más que juego y distracción, pero la morada de la Otra Vida es mejor para los que se guardan.¿No vas a razonar?

 

XXIV

 

Apenas un paseo

el paso por el mundo…

¡Y qué hermoso paseo!,

¡qué regalo tan grande cuando la nieve cae

y en los miles de copos no hay dos que sean iguales!

o cuando entre las hojas

te das cuenta que hay una

que en realidá es insecto…

Pero contempla bien;

nuestro marco es el tiempo

y en él lo bello es triste

porque siempre caduca.

Más allá del paseo,

de la hermosa ribera,

de los frondosos árboles,

de los rostros más lindos…,

más allá está el misterio

y él sólo es accesible

al corazón tranquilo,

al corazón sereno,

el corazón que, puro,

pulió todos los granos

que empañan el cristal.



6-44

 

¡Si se hubieran humillado cuando les llegó Nuestra furia! Sin embargo sus corazones se endurecieron y el Shaytán hizo que les pareciera hermoso lo que hacían.

 

XXV

 

El huracán deshizo

su castillo de arena y dijeron:

lo haremos de hormigón.

Llegaron los tsunamis

arrancando cimientos. Dijeron:

con barreras podremos detenerlos.

El terremoto, entonces,

arrancó las paredes,

hizo grietas, montañas

enteras se cayeron.

Dijeron: no hay problema,

pondremos detectores,

materiales elásticos,

ultracompactación…

Y una furia de fuego

asoló su soberbia

con desiertos de arena,

volcanes, explosiones…

torrentes de fragor.

Y, hundidos en el fango,

quemados, destruidos, impotentes…,

caídos, dijeron:

Y fue hermoso

todo mientras duró.


6-60

 

Él tiene las llaves del No-Visto y sólo Él lo conoce; y sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola hoja sin que Él no lo sepa ni hay semilla en la profundidad de la tierra ni nada húmedo o seco que no esté en un libro claro.

 

XXVI

 

Ayer era mañana.

Mañana será ayer.

Y hoy ni siquiera es hoy

mientras lo estoy diciendo,

pues era y ya pasó…

Descubriréis los miles

de seres del catálogo

que nunca ha de acabar. Y habrán surgido otros

y en un rincón oculto algunos se reirán.

Me explicaréis fenómenos que vuestros aparatos

ya pueden registrar.

Y habrá una nueva sombra que surja de la nada…

¿De la nada? Un libro

que siempre estuvo escrito ya los reconocía.

Ayer era mañana.

Mañana será ayer.


6-66

 

Di: Él tiene poder para enviarnos un castigo desde lo alto o bajo vuestros pies o confundiros en sectas y hacer que unos probéis la violencia de otros.

Observa cómo aclaramos los signos para que puedan comprender.

 

XXVII

 

No los pudo destruir el terremoto.

Ni el agua enloquecida.

Ni el viento cuando aúlla.

Ni el fuego que corroe.

Eran duros

y secos

y temibles.

Y la astucia tramposa

y la simulación

les sembró la discordia,

dividió las familias,

puso el odio en la sangre

más veloz, más terrible

que el incendio que arrasa

o que la inundación.

Una vez divididos

sangre llama a la sangre,

muerte llama a la muerte…

Y no hay otro final

que la desolación.

 


6-104

 

La vista no Le alcanza, pero Él abarca toda visión; Él es el Sutil, el Conocedor de lo más recóndito.

 

XXVIII

 

¡Mirad el arco iris

que esplende bajo el cielo

y la lluvia que riega los campos

y a la tierra hace feraz!

¡Mirad el vuelo errante

que toman las gaviotas

y las nubes que pasan

y nunca hicieron cálculos

y saben dónde van!

¡Mirad los ojos húmedos

de la persona que amas

y el corazón que tiembla

como un pájaro herido

cuando la ves llorar!

¡Mirad la yema exacta

que brota de la tierra

y luego se hará tallo

y rama y hasta flor!

¡Mirad la fruta grana,

sazonada de néctar que estalla entre los dientes

llenándote la boca de exquisito dulzor!

¡Mirad el cuerpo ardiente

que besas y deseas! Y todo eso es Allah.

Y después de la muerte

lo que no te imaginas.

También eso es Allah.

Y Él te imagina a ti.


6-124

 

Y así mismo hemos hecho que en cada ciudad sus malhechores fueran algunos de sus hombres más notables para que maquinaran en ellas. Pero sólo maquinan contra sí mismos sin darse cuenta.

 

XXIX

 

Has tenido el poder y has gobernado

buscando más tu nombre que el servicio,

más el sometimiento que el honor,

más cabezas serviles que corazones libres

y así has alimentado ejércitos de sombras

que te halagan y sirven como perros domésticos.

Ya tienes lo buscado.

En tu maquinación nunca hubo sitio

para almas creativas y tenaces,

el espíritu libre siempre te molestó.

Tienes lo que querías.

Ahora aliméntalos y dales la bazofia

que necesitan siempre.

Y no les pidas nunca valor, fuerza ni honor.

Están domesticados

y lamerán tu mano

si les das la basura que es su alimentación.

Mas no les pidas nunca que levanten la casa

que el viento destruyó.

Si les falta alimento

sabes, sin duda alguna, que te devorarán.


7-55

 

Y no corrompáis las cosas en la tierra después del orden que se ha puesto en ella; e invocadlo con temor y anhelo.

Es verdad que la misericordia de Allah está próxima a los bienhechores.

 

XXX

 

Era un tiempo de flores y de frutas.

El aroma esparcía por los bosques

ansias verdes y anhelos de frescura

y morder en el fruto era delicia

y sentir cómo el zumo derramaba

por los labios su savia dulcedumbre.

Los pastores llevaban los rebaños

a los prados del valle y la montaña

y las flautas sonaban a paisajes

de dulcísimas nubes en el aire.

Pero luego llegaron los doctores

con sus locos lebreles y sus batas

y dijeron a coro con sus dueños:

“Todo esto es antiguo y desfasado”.

Y cambiaron las flores y los frutos

que adaptaron a tubos y vitrinas

y en los altos rebaños ya no hubo

ni el balido de siempre ni la lana

que abrigaba el invierno en la montaña.

Y en su afán de conquista y de dominio

y en su sed de renombre y de avaricia

cosecharon mil monstruos con caretas

de sonrisa postiza y de impostados

maquillajes. Pero ese cuerpo enfermo

fue al final decadencia

y pasto del gusano y de la corrupción.


7-147

Y los que niegan la verdad de Nuestros signos y el encuentro de la Última Vida, sus obras serán inútiles. ¿Y es que acaso se les pagará por otra cosa que no sea por lo que hayan hecho?

 

XXXI

 

Conquistaron los cielos y la tierra,

los mares y las cuevas.

¿No los veis?

Sus cacharros eran altos y veloces…,

de figuras galanas, poderosas…

Y ahora duermen el sueño de los siglos

en chatarras con óxido y grasientas

polvaredas de musgo y de cochambre.

Conquistaron países, continentes…,

a su paso las gentes se humillaban.

Y poblaron ciudades con estatuas

para gloria y renombre de sus hechos.

Pero hoy son figuras desgastadas,

piedras rotas que ensucian las palomas,

nidos sucios de tierra y de excremento

y ni el viento respeta su memoria.

Descubrieron palabras y vacunas,

aparatos, medidas, teorías…,

estudiaban sus vidas y adoraban

el misterio y poder de sus secretos.

Pero hoy, detrás de ellos, sólo hay nada.

Esa misma en la que sí creían

y el azar que, ciegos, adoraban

los borró de su lista y sus acciones

son los granos de Nada, que no pesan.


7-204

 

Y mientras el Corán se esté recitando, prestad atención y callad, tal vez obtengáis misericordia.

 

XXXII

 

He llorado con música de Mahler.

Me he exaltado con música de Wagner.

La alegría se ha hecho en mí escuchando a Mozart.

He flotado en el aire oyendo a Bach,

he tocado el misterio oyendo a Falla,

con Tchaikovsky he temblado de emoción,

he empujado en el aire con Behetoven.

Verdi, Grieg o Berlioz tocaron mi alma…

Pero nunca he sentido el Infinito

trastornarme, agitarme, hacerme daño

y a la vez ensancharme con tal fuerza

que me lleva más allá de mí

mas que cuando el Corán se hace palabra

toma cuerpo y es sonido recitado

y un Silencio de siglos se hace forma,

se hace puente entre el Tiempo y el No-Tiempo,

se hace llave de puertas que se abren

a un Destino de Luz inescrutable.

He sentido la música arrancarme

un pedazo del alma cuando suena.

Pero estar con mi alma y fuera de ella

y sentirme ser onda entre las aguas…,

cuando escucho la forma revelada

palpitando con ritmo en Su Palabra.

 

 


9-34

 

¡Vosotros que creéis! Es cierto que muchos de los doctores y sacerdotes se comen la riqueza de los hombres por medio de falsedades y apartan del camino de Allah. A los que atesoran el oro y la plata y no lo gastan en el camino de Allah, anúnciales un castigo doloroso.

 

XXXIII

 

Las cortes y los palacios son vuestros aliados.

Las riquezas y la tierra,

si podíais, os lo apropiabais.

Atesorasteis el oro

y en construcciones gigantes

lucisteis vuestro poder.

Y son vuestras propiedades

inmensas y los gobiernos

os consultan y os temen.

Pero en los corazones

de la gente que os sigue

cada vez estáis más lejos

y aunque os dicen ser vuestros

ni os creen ni os respetan.

Sois la máscara de barro.

Sois el becerro de oro.

Vuestro báculo lo toman

como cayado de risa

y con el mismo sistema

que os apoya, caeréis.


10-24

 

La vida del mundo se parece al agua que hacemos caer del cielo y se mezcla con las plantas de la tierra de las que comen hombres y ganado. Y cuando la tierra ha florecido, se ha embellecido y sus habitantes se crecen con poder sobre ella, viene entonces Nuestra orden de noche o de día y la dejamos lisa como si el día anterior no hubiera sido fértil. Así es como explicamos los signos para gente que reflexiona.

 

XXXIV

 

Si te jactas de tus casas, de tus tierras,

de tus coches, de tu oro…,

no te jactes, pues mañana

tal vez venga el terremoto o la crisis

o una revuelta o un periodo

de clima que arrase todo.

Si te jactas de que puedes

mandar sobre miles de hombres,

ordenar que hagan castillos

o construyan catedrales, no te jactes,

pues mañana ha de venir el desastre

que todo lo asolará.

Y si te jactas acaso

de ser fuerte, grande, guapo…,

no te jactes; que la muerte

te está esperando y se ríe.


10-34

 

Di: ¿Hay alguien entre ésos que asociáis que haya originado la creación y la repita de nuevo?

Di: Allah origina la creación y después la repite de nuevo. ¿Cómo podéis apartaros?

 

XXXV

 

Muere la flor y otra la sustituye.

Muere el halcón y de su carne

vivirán los insectos que lleven la semilla

que fructifique en árbol que dé fruto y dé nido

al pájaro que canta y ha de ser alimento

de otro nuevo halcón.

Muere la luz del día que, derramado,

con el sol que declina se hace sangre y dolor

y con la noche llegan los sonidos del búho

y brillan las luciérnagas en la orilla del lago

hasta que llega el alba que los hace callar…

Hubo un big bang y puede que haya otros,

quién sabe si no hay uno en cada parpadeo

y en agujeros negros surgen los universos

como surge la lluvia y golpea el cristal.

Y tú te morirás.

Y yo me moriré.

Y no habrá terminado nada;

que Todo comenzará…


13-19

 

Hace descender agua del cielo y corre por los cauces de los valles según su capacidad, arrastrando espuma flotante. Y de lo que queman en el fuego para obtener adornos o utensilios sale una espuma similar.

Así ejemplifica Allah la verdad y la falsedad: la espuma se va, siendo un desecho y lo que aprovecha a los hombres permanece en la tierra. Así es como Allah pone los ejemplos.

 

XXXVI

 

A Su Clemencia se postran todos los seres de los cielos y la tierra.

Y ante Su Majestad luces y sombras,

genios y hombres, todos se postran.

Y el agua por sus cauces

y el fuego con sus llamas,

todos cantan Su Gloria.

Y no hay ser alado ni de tierra

ni del mar que no lo adore

queriendo o a la fuerza;

todos gastan su vida en hacer cosas

que a la tierra aprovecha y en espuma

que luego se evapora y es desecho,

humo que el viento se lleva y se deshace,

polvo que en la distancia se dispersa

y ni la huella deja cuando se va.

 


15-8

Los ángeles no descienden si no es con la verdad y en ese caso ya no habría nada más que esperar con vosotros.

 

XXXVII

 

¿Acaso esperabais ángeles alados

con caritas redondas y rizos en la frente?

¿Es que esperabais un rostro barbado y patriarcal

asomando entre las nubes?

¿Queríais oír su voz de trueno

y un ojo triangular allá en el cielo?

Las formas del No visto

no son de nuestras formas;

es inútil pensarlas con ingenuas figuras

y es cómico observar cómo creen los escritos

de charlatanes hueros de ignorante soberbia,

de esclavos satisfechos ahítos de palabras

y no creen lo que traen escrito las estrellas,

lo que cuentan los planetas en su girar radiante,

lo que la noche muestra en los claros de luna,

lo que su alma les dice cuando el silencio llega

y un temblor los acosa.


15-22

 

Y enviamos los vientos fecundadores, hacemos que caiga agua del cielo y con ella os damos de beber; pero vosotros no tenéis sus depósitos.

 

XXXVIII

¡Hombre que buscas provisión y quieres fecundar la vida!,

¡no acumules!, pues tú no tienes los depósitos,

no derroches, porque Él no ama a los derrochadores,

no corrompas; Él no quiere a los corruptores

y no temas; que Él ha puesto

las despensas con la medida exacta.

Tiene el valle el agua justa

y tiene cauces

y cada montaña tiene los árboles precisos.

Y hasta en el desierto crece

la palmera con sus dátiles.

Crece el bosque y si algún rayo prende fuego

luego crecen los retoños y todo se regenera.

¡Hombre!, que te dices dueño

y te crees dominador:

no acapares, no corrompas, no derroches,

no destruyas. En tu afán de posesión

perviertes campos, cambias climas,

maquinas tu destrucción.


16-3

 

Ha creado al hombre a partir de una gota de esperma y sin embargo él es un indudable discutidor.

 

XXXIX

 

Si hay que entregar una vaca,

¿la vaca cómo ha de ser:

prematura o entrada en años?

Y si es de edad intermedia,

¿de qué color ha de ser?

Y si es de color azafrán,

dinos cómo ha de ser…

La luz es onda y partícula,

¿y qué partícula es?

Y la conciencia, ¿es partícula?

¿Y qué parte de partícula

es la parte original?

Y si al final no hay partícula,

¿de qué partimos entonces?

Y la palabra, ¿en qué parte

del apartado partió?

Un lagarto evoluciona,

se hace mono y con el tiempo

es ya tan mono que habló.

La ciencia de la conciencia

es concienzuda sapiencia.

Pero, y yo digo:

¿en qué parte

la partícula adaptada

se hizo consciente y parló?

Y, en todo caso, ¿en qué idioma?

¡Que conste!, no viene al caso

ahora lo de la nación… Pero, y pregunto…

¿Cuándo, dónde y para qué?

No, pero sigo diciendo…


17-14

 

¡Lee tu libro! Hoy te bastas a ti mismo para llevar tu cuenta.

 

XL

 

Elegimos nuestra suerte;

quien se guía lo hace a su favor

y en contra quien se extravía.

Y, no obstante,

lo que haya de pasar, pasó,

lo que pasó, pasará

y todo estaba ya escrito

en el libro permanente

que está hecho de Eternidad.

Todo humano lleva atado

en el cuello su destino.

Y todo humano que elige

se está extraviando o se guía.

En la muerte está la vida,

la vida vive de muerte,

la materia es energía,

la energía se hace materia,

el punto es pura quietud,

pero en él todo se mueve,

la luz que camina recta

es curva aunque no lo vemos,

el ser es incertidumbre:

puede ser dos a la vez

y la certeza más grande

es la muerte; ¿y después qué?

Cada cual lleva su cuenta,

pero no cuenta ese cuento

de contar como quien cuenta

sin los dedos y al revés.

Y ha de llegar el momento

de la cuenta de verdad.

¡Lee el libro!

Tu libro…

Ya.


17-36

 

Y no persigas aquello de lo que no tienes conocimiento pues es cierto que del oído, la vista y el corazón, de todo ello, se pedirán cuentas.

 

XLI

¿Qué sabes tú de lo que habita

en un corazón trastornado?

¿Tienes acaso potestad

para saber de aquello que nos has visto,

de aquello que tu oído no comprende,

de aquello que no puedes entender?

Si Él, que es el Inmenso,

el Poderoso, el Sapiente,

también es el Clemente,

el Misericordioso,

¿quién te da a ti el poder para ser cruel,

ser inclemente,

ser incapaz de perdón?

Si ni siquiera sabes qué hay que perdonar…

Mira bien que tu lengua

no sea venenosa,

que de tu corazón surjan las rosas

mejor que las espinas,

que tu mirada tenga

la inocencia del niño

y tus manos se extiendan

dispuestas a sembrar.

No seas perseguidor. La envidia deja hierbas

y brozas por doquier.


17-37

Y no camines por la tierra con arrogancia porque no podrás traspasar la tierra ni alcanzar la altura de las montañas.

 

LXII

 

Supongamos que tuvieras

el poder sobre la tierra,

los resortes del gobierno en un

Estado mundial

o que fueras la persona

más erudita del  mundo,

el científico más sabio,

ese hombre al que consultan

en cada paso que dar.

Supongamos que tuvieras

la propiedad del planeta

y para lo que se hiciera

sobre él fuese preciso

pedirte permiso a ti.

Supongamos que pudieras

tener las casas más grandes,

las mujeres más hermosas,

la obra de arte más excelsa…

Y bien,

¿llegarías acaso

a la altura de las sierras,

podrías traspasar la tierra,

podrías abarcar los mares?

O, fíjate que sencillo,

¿podrías crear una flor?


17-80

Y di: Señor mío, hazme entrar por una entrada de sinceridad y hazme salir por una salida de sinceridad y concédeme procedente de Ti un poder que me ayude.

 

XLIII

 

Sé que las sombras habitan nuestro mundo

de luz y de tinieblas.

Puedo verlas danzando recortar su silueta

en la danza del fuego

y las siento rondarme

y estrecharme en su abrazo de calidez fingida.

Percibo sus sonrisas

que fascinan y hechizan

pero al final te dejan

sólo el sabor a herrumbre

en la boca pasmada.

Y procuro vencerlas,

aprender de su fuerza para hacerme más fuerte,

observar sus contrastes

para entender mejor.

Pero no soy tan fuerte

como para enfrentarlas tan sólo con mi orgullo.

Y te pido franqueza, oh Señor,

y te pido

un poder que me ayude

a ser libre y sincero

y alcanzar la pureza

que permita a mi espejo

reflejarte mejor.


18-45

La riqueza y los hijos son el adorno de la vida de este mundo; pero las palabras y acciones rectas que perduran son mejor ante tu Señor en recompensa y esperanza.

 

XLIV

 

A nuestros hijos vemos crecer

y luego tener hijos

y nos decimos: sigue la vida

y aunque muramos perdura en ellos

también la nuestra.

Y construimos con duras rocas

las estructuras más resistentes

pensando acaso vencer al tiempo.

Pero los hijos se van y mueren

también los nietos

y el tiempo puede con las estirpes

y de las rocas hace pedruscos

que acaban siendo polvo que el viento

se lleva y trae.

Mas las palabras que hicieron alma

y las acciones que abrieron sendas

para seguir el camino recto,

esas no saben lo que es el tiempo,

a esas la muerte no les afecta

y son las ramas de ese gran árbol

que llega al cielo

y tiene hondas raíces firmes

en una tierra

que ni los vientos pueden llevarse

ni puede el agua arrastrar consigo.


18-104

Di: Si el mar fuera la tinta para las palabras de mi Señor, se agotaría antes de que las palabras de mi Señor se acabaran; incluso si trajéramos otro tanto.

 

XLV

 

Y surgió la palabra ese día

en que el hombre fue hombre y habló

y su eco sonó en la montaña

con un brío poderoso y cortante

que a cualquiera que oía estremeció.

Y con ella llegó la conciencia

de las cosas que son

y la muerte

con su justa y lejana presencia

tan cercana a la vez, tan presente…

Y las cosas tuvieron su nombre

y a emociones que no se veían

ni podían tocarse o cambiarse

o medirse con esas medidas

que nos sirven para poder contar

les pusimos nombres como Vida,

Odio, Amistad, Soledad

o algo enorme que nos hace temblar

e inquietarnos

y nos quema y nos da luego el agua

que refresca y nos sacia la sed,

algo bello; tan bello y tan grande

que acabamos llamándole Amor.

Y el Señor nos donó las palabras

y no acaban y están todas dentro

de otra a la que llamamos Eternidad.


18-105

Di: No soy más que un ser humano como vosotros; me ha sido inspirado que vuestro dios es un Dios Único; así pues, el que espere el encuentro con su Señor que actúe con rectitud y que al adorar a su Señor no Le asocie a nadie.

 

XLVI

 

¡Y qué grande que tú seas

un hombre igual que nosotros!

¡Y qué grande, oh profeta, que Allah te conceda Su paz,

que teniendo nuestros mismos huesos,

nuestra carne y ésta, nuestra sangre,

seas el que trae el mensaje

que Él nos quiere trasladar!

Y qué grande que tu vida sea

modelo y sea guía y todos

y cada uno podamos seguirte

y amarte

como uno más de entre nosotros,

como el mejor.

Oh, Señor, dame la fuerza

y dame la claridad

y el valor y la certeza

para poder caminar

el sirátal mustakín

y para amarte y amarlo

y que nada, ni la fama ni

el poder ni la riqueza y tantos

dioses de barro

llegue a asociarlos a Ti.


20-103 y 104

 Y te preguntan acerca de las montañas. Di: Mi Señor las pulverizará por completo. Y las dejará como llanuras lisas, sin que veas ningún altibajo en ellas.

 

XLVII

 

¿Cuántas historias se tragaron

las dunas del desierto?

¿Cuántas ciudades sucumbieron

debajo de la arena?

Si los arqueólogos no paran de encontrar

vestigios de culturas prodigiosas

de tiempos que ni están en los anales…

Y sabe el astrofísico que un día

el sol detonará su última luz

y el estallido hará polvo la tierra

y los planetas.

¿No estudian los geólogos la forma

en que las montañas pierden su estatura?

¿y el físico y el químico no estudian

que de la dura roca sólo queda al final

un polvo en la llanura?

Reventarán los soles, las galaxias

colapsarán en tremenda implosión

y ya no habrá montaña

ni estrella que mirar.

¡Qué lejos está el día!, ¿verdad?

¡Qué ilusos!; pobres ciegos

que miden con su miserable regla

lo que tiene en su ser la Inmensidad.


22-11

Y hay hombres que adoran a Allah como al borde de un precipicio; si les viene un bien se tranquilizan con ello, pero si les viene una prueba cambian de cara perdiendo esta vida y la otra. Esa es la auténtica perdición.

 

XLVIII

 

Muy fácil es creer si se hace sólo a cambio,

como quien mercadea favores

a cambio de oración.

Pero mi corazón Te ama sin condiciones,

se entrega a Ti y se humilla,

la cabeza en la tierra,

y te agradece tanto lo que le es agradable

como lo que le prueba

y le obliga a luchar.

¿Cómo, si no, podría hacerme fuerte?,

¿cómo, si no, entender

este mundo de opuestos?

Pero si hasta el amor,

que es la fuerza más grande,

no puede subsistir sin las heridas

y hasta la madre trae con dolor

su mayor regocijo.

Siempre te alabaré, Señor. Y siempre

te amaré. Incluso en la derrota.


22-71

¡Hombres! Se os pone un ejemplo, prestadle atención: Los que invocáis fuera de Allah no serían capaces ni de crear una mosca, aunque se juntaran para ello. Y si una mosca les quitara algo no podrían recuperarlo.

¡Qué débil buscador y qué débil buscado!

 

XLIX

 

¡Eh!, doctor Frankenstein,

¿creaste tu bacteria de la nada?,

¿lo conseguiste al fin?

Y…, ¿de la nada?,

¿qué cadenas mezclaste?,

¿de dónde el ADN que bordar?

Y la carcasa, ¿qué era?

¿Y tu laboratorio?

¿O manejas la Nada con guantes sanitarios

y pinzas de cristal?

Bien, ¿has logrado un nombre?

Y tu bacteria ahora, ¿cura la enfermedad?,

¿o puede provocarla?

¿Qué hará ese nuevo monstruo,

tendrá un amigo ciego

o tal vez lo cegará? ¡Cuidado con las moscas!

Vale…, ahora, maestro,

ayúdate con otros, asóciate a otros dioses

además de la Nada, además del Azar,

además de las piezas de tu laboratorio

y así, con manos limpias,

cread una mosca.

 


23-84

(Decían) Ya se nos amenazó con esto a nosotros y a nuestros padres antes, pero no son más que patrañas de los antiguos.

 

L

 

Nada quieren saber

de que el agua se pudre y los bosques

se acaban,

de que la Tierra, herida,

se desangra en los mares

y que hasta el cielo pierde

su color y su fuerza.

Nada quieren saber

de una vida que ama el honor,

la nobleza inocente de un corazón sin trampas.

Y si hablas de amor,

de lealtad o les nombras el alma

enseguida sacuden sus cabezas

y dicen:

cosas de los antiguos.

Pero luego sus días se retuercen

y muerden

en sus noches atroces soledades

y sienten

el vacío en sus vientres

tan haítos de espuma

y no encuentran la luz,

ni amistad, ni ternura

y los come un dolor que no entienden,

cuando no los embota el alcohol

o el ruido atormenta su espíritu

que, a pesar de ellos, busca con añoranza

esas cosas de antiguos.


24-35

Allah es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante.

            Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia Su luz a quien quiere.

            Allah llama la atención de los hombres con ejemplos y Allah conoce todas las cosas.

 

LI

 

¡Luz sobre luz!

Ardiente corazón brillando en una estrella…

Árbol bendito que te extiendes del este hasta el oeste…

Olivo cuyo aceite alumbra sin llama…

¡Escucha la llamada del viento entre sus ramas!

Su luz te hará a ti luz.

Aceite bendecido.


24-38

Y los que se niegan a creer, sus acciones son como un espejismo en un llano; el sediento cree que es agua hasta que al llegar a él no encuentra nada; pero sí encontrará a Allah junto a él, que le retribuirá la cuenta que le corresponda. Allah es Rápido en llevar la cuenta.

 

LII

 

Levanta tus castillos

de luces y cartón.

Da igual la roca que uses,

todos son cartón-piedra.

Ordena tus esquemas,

rellena bien tus fichas…,

el parque de atracciones tiene que funcionar.

Pero al final del día,

cuando la noche se haga,

en el oscuro vientre

de un cielo sin estrellas

todo se apagará.

Y ese poder soberbio

que arrogante lucías

será como espejismo que la noche tragó.

La sed que te consume

necesita otra agua.

Tu parque de atracciones

no te la puede dar.

24-39

O son como tinieblas en un mar profundo al que cubren olas sobre las que hay otras olas que a su vez están cubiertas por nubes. Tinieblas sobre tinieblas. Cuando saca la mano apenas la ve. A quien Allah no le da luz no tendrá ninguna luz.

 

LIII

 

¿Y qué luz dejaste aquí?

¿Cuál fue tu huella?

¿Un nombre que adorar?,

¿acaso alguna herencia

que es pasto de gusanos?

Sobre tu calavera

un festín de lombrices se retuerce hecho bola.

Y aquellas inscripciones

que había sobre tu lápida

la lluvia las borró.

Después vino la tierra.

Tu lápida no está.

Tu nombre, por un tiempo,

iba de boca en boca.

Ya nadie te recuerda.

Apenas queda gente que pueda recordar.

Tiniebla entre tiniebla.

Saca tu mano y mira.

Hay sombra sobre sombra

y sobre ellas un mar.

¿A quién recurrirás?


24-43

Allah creó todo ser vivo a partir del agua; y de ellos unos caminan arrastrándose sobre su vientre, otros sobre dos patas y otros sobre cuatro; Allah crea lo que quiere, es cierto que Allah tiene poder sobre todas las cosas.

 

LIV

 

Los fósiles demuestran

que del agua provienen

anfibios y reptiles,

las aves, los mamíferos…,

que la vida en la tierra

cambió según los tiempos.

¿A qué tanto revuelo?

Allah ya lo había dicho…

Pero ningún espíritu

deja su huella fósil.

Ni el alma.

Y la conciencia

convertida en palabra

tampoco dejó huella

de piedra entre la tierra.

¿Acaso cuando pasen

los siglos y los siglos

quedarán en un sitio

fósiles del amor?

Lo que vive en el alma,

si no cabe en palabras…,

¿en qué roca cabrá?


25-43

¿Qué opinión te merece quien hace de su deseo su dios? ¿Vas a ser tú su guardián?

 

LV

 

Una mujer. Después otra.

O un hombre tras otro hombre…

Un cuerpo detrás de otro…

Pero nunca es bastante.

Una comida… Y otra…

Un placer y otro placer…

Un gozo tras otro gozo…

Pero nunca es bastante.

Y conforme los días pasan

los sentidos se le embotan

y hay que buscar otra cosa,

y luego otra y otra y otra…

Pero nunca es bastante.

La droga de los sentidos

es al principio gozosa;

luego el tedio y la rutina

acaban por convertirla

en una necesidad.

Y con ella está la angustia

y la ansiedad con sus dientes

royéndote el corazón.

Pero qué lejos la luz

y la armonía y la alegría

de estar pleno.

Pero qué lejos el gozo que, al final,

se disipó. Y qué poco queda entonces.

Y qué inmensa soledad…


25-45

¿Es que no ves como tu Señor extiende la sombra y que si hubiera querido la habría hecho inmóvil? Y hemos hecho que el sol la muestre.

 

LVI

 

¡Mira un corazón que es noble

perderse en la debilidad!

Y mira ese otro que es fuerte

y gasta su fuerza en maldad…

Y uno pregunta: ¿por qué?

Y ve a niños inocentes

que mueren de hambre y conflictos

y a pueblos que, masacrados,

se destruyen, impotentes…

Y tierras llenas de vida

que se rompen y declinan…

Y la sombra avanza infausta

tragándose zonas blancas…

¡Y la sombra!, ¡que no es nada!,

sólo es ausencia de luz…

Y siempre hay quien pregunta:

¿por qué?, ¿para qué todo esto?

Como si nosotros fuéramos

quienes disponen la vida.

Pero Allah en su Majestad

es El que sabe. Y el sol,

a lo lejos, abre un cielo

de luminarias y extiende

una luz que es tan brillante

que la tierra reverdece,

los niños viven y ríen. Y el corazón

que lo quiere saca fuerza en su nobleza.


25-53

Él es Quien ha hecho confluir los dos mares, uno dulce y agradable y otro salado y salobre. Entre ambos puso un espacio intermedio y una barrera infranqueable.

 

LVII

 

¿Lo visteis ya?

¿Vuestra cápsula

comprobó que era verdad?

Pues ahí está y es lo que es

y es un símbolo también.

Que confluyan

lo dulce y lo salado

pero no puedan mezclarse.

Y que haya más de salobre

y lo dulce sea agradable.

Y que tantos no creyeran

lo que Él dijo

y lo vean.

Y que se pueda nadar

de una a la otra orilla

y haya un espacio intermedio,

pero no cabe la mezcla.

Una barrera lo impide.

Y haya constelaciones

y una lámpara. Y la luna

luminosa.

Y que creó un ser humano

a partir del agua y luego

le dio pareja y linaje.

Y de una gota de esperma

salga un nuevo ser humano.


25-72

Los que no prestan atención a la mentira y cuando pasan junto a la frivolidad lo hacen con nobleza.

 

LVIII

 

Bien sé que hay mucha

vileza y aún más mentira.

Y sé que muchos malgastan

sus vidas en tonterías.

Mas, si no puedo cambiarlos,

¿qué puedo hacer sino oírlos

como quien oye llover?

Sus palabras son ruido,

sus acciones son vapor,

humo que el viento se lleva.

Sus vidas son como ríos

que se pierden entre riscos

y nunca llegan al mar.

Si les hablas, no te escuchan.

Si les amas, les da igual.

No vale la pena estar

perdiendo el tiempo y la vida

en prestarles atención.

Ellos solos, si lo logran,

saldrán del fango a las aguas

más claras y más bravías.

Nada ganaré entregándome

al fangal para estar cerca.

Nada ganarán teniéndome

enterrado en el fangal.

El canto de las alondras

llama a quien lo quiere oír.

 


26-222,223 y 224

Así como sobre los poetas a los que siguen los descarriados. ¿Es que no ves como divagan en todos los sentidos? ¿Y que dicen lo que no hacen?

 

LIX

 

Nada hay tan sagrado para el hombre

como el mágico don de la palabra.

Que sólo decir: agua,

y uno siente el rumor

del mar y de los ríos.

Cuídala bien, poeta,

tú que tienes el don

de su poder corriendo por tus venas.

Cada vez que la usas

el mundo se acompasa al ritmo de sus letras.

No la tires al cieno.

No divagues en cosas

que malgastan el tiempo y pudren los rincones.

No te mientas

ni mientas. En tu corazón crecen

aulagas venenosas

cuando las desperdicias

y la ciénaga se hace

a tu alrededor selva;

jungla donde la broza

ahoga la simiente.


30-29

Mantén tu rostro sin apartarlo de la Adoración primigenia, como hanif. La fitra (marca original) de Allah, con la que ha marcado a los hombres al crearlos. No se puede reemplazar la creación de Allah. Esa es la forma de Adoración genuina; sin embargo,  los hombres, en su mayor parte, no saben.

 

LX

 

¿Puede alguien dejar de ser lo que es?,

¿cambiar su esencia, romper el molde de hombre?

Todos nacemos siendo humanos

y nuestro corazón lo sabe

y siente la llamada genuina y primigenia.

Cada comunidad buscó siempre la luz

y tuvo a sus profetas.

Y siempre hubo también quien destruyó

la savia natural poniendo en su lugar

veneno y decadencia.

Mantente, corazón,

tan libre e inocente

como las altas aguas que, arriba de la sierra,

rompen por las cascadas y desparraman vida,

lejos de la basura y de la corrupción.


30-53

Allah es Quien os ha creado de debilidad y después de ser débiles os ha dado fortaleza y después, tras haberla tenido, os da debilidad de nuevo y vejez. Él crea lo que quiere y es el Conocedor, el Poderoso.

 

LXI

 

Suben las aguas y crecen las mareas…

Retoña el árbol; del huevo sale el pollo.

Y todo crece y adquiere poderío.

Mira la fuerza que rebosa

en tus jóvenes carnes,

la turbación que arrastra como el agua

que rompe en torrenteras.

Y miras al anciano que apenas si se vale;

como a un niño indefenso

lo tienen que llevar…

Qué lejos que lo sientes;

quizá hasta lo desprecias.

Y sin embargo pronto…,

Muy pronto tú estarás

tan viejo como él.

Y no valen afeites ni trucos

ni comidas

ni cirugía y trasplantes.

Al tiempo no lo engañas.

Engañarás a ingenuos,

te engañarás a ti…,

  pero…, ¿por cuánto tiempo?


30-59

Ten pues paciencia porque en verdad la promesa de Allah es verídica. Que no te inquieten los que no tienen certeza.

 

LXII

 

¿Acaso ha de inquietarme

que no tenga la angustia

del que todo desea?,

¿que no tenga el hastío

del que ya nada espera?

¿Qué pueden ofrecerme

los pedantes soberbios

que sólo mascan humo

o el ansioso que, esclavo

de compulsiones varias,

no para de buscar

sin saber lo que busca?

Hasta el león más insigne

cuando vive enjaulado

por mucho que le pongan,

por más que le regalen

nunca tendrá aquel brillo

que tuvo en la mirada.

Y sé que si me fallan

los planes y los éxitos

parecen no llegar,

siempre estará el camino,

los bosques y los ríos,

los montes, los desiertos,

la arena de las playas

y el agua de la mar.

Y, pase lo que pase,

Allah no fallará.

 


31-17 y 18

Y no pongas mala cara a la gente ni andes por la tierra con insolencia, pues es verdad que Allah no ama al que es presumido y jactancioso.

Sé moderado al caminar y baja la voz, pues ciertamente la más desagradable de las voces es la del asno.

 

LXIV

 

El pájaro más bello

se oye en la distancia.

Sus trinos son suaves;

por eso tan hermosos.

El estruendo del grajo,

el ruido de los cerdos,

el ladrido del perro

inquieto e inestable

¿quién puede soportarlos?

Los que menos sustancia

tienen en sus palabras

las defienden gritando

y el que se sabe poco

extiende sus plumajes

como hace el pavo real.

La tozudez del asno

se afianza en sus rebuznos;

pero el caballo blanco,

pero el caballo negro…,

levantan sus estampas

y echan a galopar.


32-4

Los asuntos que decreta bajan desde el cielo a la tierra y luego ascienden a Él en un día que equivale a mil años de los que contáis.

 

LXIV

 

Pasaron cientos de años

perdidos en la arena,

deambulando sin rumbo,

hambrientos y con sed.

Y cuando consiguieron

un manantial y tierra

los vergeles surgieron

y a todos parecía

que todo empezó ayer.

Y hubo quien indagaba

una explicación que dar.

Pero el tiempo de los hombres

no es como el Tiempo de Allah.

Desde que su corazón

notó que andaba buscando

la luz de la eternidad

pasó un año y pasó otro

y la vida se mecía

en insulso carnaval.

Y otro año se gastaba

dejando en sus manos viento

y en su alma la oscuridad.

Cuando lo encontró, decía:

¿Cómo, si siempre lo tuve,

no paraba de buscar?

Pero el tiempo de los hombres

no es como el Tiempo de Allah.


 

32-11

Di: el ángel de la muerte, que está encargado de vosotros, os tomará; luego volveréis a vuestro Señor.

 

LXV

 

Cuando el ángel de la muerte

llame a mi puerta,

Señor:

concédeme gallardía

y la dignidad serena

del que sabe que se va,

pero que todo comienza

y sabe que le ha llegado

la Hora de la verdad.

Concédeme ser valiente

y que enfrente sin angustia

la niebla del más allá.

Concédeme que en el polvo

de estrellas yo sea otro brillo

y al perderme en la distancia

sea luz sobre la luz.

Concédeme que en la música

del Cosmos sea nota armónica

y en la voz de las galaxias

un matiz de su grandeza.

Concédeme ser espíritu

libre que se extiende y crece

y que el ángel de la muerte

cuando me extienda sus manos

tenga en su sonrisa el halo

de la  plenitud gozosa.

Amén.


35-15

¡Hombres! Vosotros sois los que necesitáis de Allah mientras que Allah es Rico, en Sí mismo alabado.

 

LXVI

 

En nada perjudica

a Allah quien es blasfemo.

Se hace daño a sí mismo.

¿Acaso necesita

que sus criaturas cubran

necesidades de Él?

Él las pone y las quita;

cualquiera de nosotros

puede faltar un día y nada pasará.

¿Es que se para el mundo

cuando algún poderoso

se ha muerto y ya no está?

Su Recuerdo para Él

no es preciso. Y sabe

que está ahí y Es como Es.

Mas nosotros vivimos

y morimos; gozamos

y sufrimos; crecemos

y menguamos; nuestro mundo es hermoso

y terrible; y los hombres

somos seres gloriosos

y también miserables.

Y si todo se debe

a un puro desatino, ¿para qué la existencia?

Él no nos necesita.

Pero nosotros sí a Él.

39-29

Tú morirás y ellos morirán.

 

LXVII

 

¡Y qué verdad tan grande

la Muerte

y qué dama tan justa!

O, dime, jactancioso:

¿podrás tú torearla?

¿Lo pueden vuestros tubos,

científicos insignes?

¿Lo puede vuestro oro,

enriquecidas gentes?

¿Lo pueden vuestros cetros,

oh, reyes poderosos?

¿Vuestras armas lo pueden,

invencibles guerreros?

¿Lo pueden vuestras leyes,

políticos audaces?

¿Puede vuestra belleza,

modelos sin igual?

¿Vuestras teorías lo pueden,

ay, sabios eminentes?

¿Vuestras máquinas pueden,

tenaces ingenieros?

¿Pueden vuestras palabras,

oh, poetas y artistas,

vuestras obras lo pueden?

¿Vuestros rezos lo pueden,

piadosos sacerdotes?

¡No! Nada podrá evitarlo…

¡No! También te alcanzará.

¡No! No habrá engaño posible.

¡No! El fin te igualará.

Nadie podrá evitarlo:

Tú morirás y ellos morirán.


39-29

Allah se lleva las almas cuando les llega la muerte y se lleva las que aún no han muerto durante el sueño, para luego retener a aquellas cuya muerte decretó y devolver a las demás hasta que cumplan un plazo fijado; realmente en eso hay signos para la gente que reflexiona.

 

LXVIII

 

¿A qué lugar de luz

o qué lugar de sombra

va nuestro espíritu cuando soñamos?

¿Quiénes son los que vemos?,

¿por qué lugares vaga

nuestra alma viajera?

Montañas de esplendor

con azules cascadas,

ciudades con las calles

que tal vez conocemos,

saltos para volar

sobre árboles soberbios,

animales extraños,

cosas que cobran vida…,

seres que nunca vimos…

Y alguien que vio una luz

y alguien que oyó una voz…

Tierra de vastos campos

de flores exultantes y ejidos desolados…

La caravana extraña continúa el camino…

¡Despierta, corazón! Aún no llegó tu hora.


41-48

El hombre no se cansa de pedir lo bueno; pero si el mal le toca se queda abatido, desesperado.

 

LXIX

 

De pie, frente a las rocas,

mirando cómo las bate el mar,

roto el espíritu, abatido el pecho,

el hombre siente que se desgarra,

que el tiempo es lava que, hirviente, arrastra

como un papel su desolación.

¿Y qué pasó, su vida se acaba,

vistió de luto la Eternidad?

No, un leve golpe de mala suerte,

algo que pierde, una derrota…,

algún proyecto que no alcanzó…

y, de repente, todo es absurdo,

la vida es sólo un remolino de frustración.

No sabe que ese fracaso es puerta

de un venidero descubrimiento,

que esa pérdida de algo que amaba

le hace una herida que cuando cure

será una costra de resistencia,

un ojo nuevo con el que puede

mirar lo que otros no pueden ver.

No sabe que a veces Él para darte,

quita

y a veces para quitarte, da.

Y pidió tanto y tanto lograba

que ahora no sabe que ha de perder

para aprender que el dolor enseña

cuando se tiene serenidad.


50-16

Hemos creado al hombre y sabemos lo que su alma le susurra. Estamos más cerca de él que su propia vena yugular.

 

LXX

 

En el silencio de la tarde,

mientras el sol declina,

¿qué viene a mí y deja inquieta

mi sosegada alma?,

¿quién susurró el deseo?,

¿qué extraña voz me conturbó la calma?

Y nadie tengo alrededor.

Todo es paisaje dulce y nemoroso;

suenan los violines.

¿Qué oscuridad se agita entonces

en un rincón que busca en mi interior

y hace que algo me apriete el corazón

y la respiración se altere y se haga brusco

el tenue rosicler que deja el día

cuando, quedo, se va?

Óyeme Tú,

que estás más cerca de mi sangre que yo mismo…

Oye mi ruego y dame la estación

de luz de y de coraje,

dame la fuerza para ver

y el corazón para enfrentar la sombra

y abrir ese portón de claridad

que necesito.

Dame el amor sereno e indomable…,

la luz de tu calor.

El fuego amable.


50-19

Y vendrá la embriaguez de la muerte con la verdad. Eso es de lo que huíais.

 

LXXI

 

No parabas de correr.

Tus risas eran

locos caballos desbocados

huyendo una vez más de no se sabe qué.

Y cuando no bebías

contabas chistes

y luego te tomabas la pastilla, el subidón

y después otra para la caída

y, a veces, una más si la resaca

era algo más que un temporal.

Y nunca te parabas a pensar

de qué era tanto huir,

qué querías olvidar, de qué no darte cuenta…

¿Tal vez de que querías olvidar?

Nunca estuviste cerca del Recuerdo.

Huir era tu vida. Nada más.

Y a una embriaguez seguir con otra.

Y un no parar por si el silencio

te hacía alguna pregunta

que podía incomodar.

Ya se acabó. Vino por fin

otra embriaguez;

la de la muerte. Y esta vez

ya no podrás huir.

La última pregunta

no cabe en el olvido

y te ha de golpear.


51-56

Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren.

 

LXXII

 

Briega el topo cavando galerías

en busca de alimento y de guarida.

El caimán nada buscando entre las aguas

sus presas y su nido.

Vuelan las aves, cruzan el horizonte

en busca de otro sitio en que seguir la vida.

Los peces de la mar, los tiburones…,

nadando sin cesar

y todos en parejas bajo la solidez del cielo.

Y el hombre, en su conciencia,

Jalifa de la tierra de todo reflexiona,

todo puede llenar de plenitud

la hendidura abierta que en su corazón

añora la existencia en la Unidad perdida.

Allah era un tesoro oculto

que quiso ser conocido

y fruto de Su Secreto

surgió el tiempo y la vida.

¡Qué ilusos quienes pretenden

ser los dueños de la herida!

Con sus técnicas descubren

apenas sombra tupidas

pero lo que hay tras el velo

¡qué lejos se lo imaginan!

¡Y tanta lucha insensata

y tanta briega perdida!

Si somos sólo una onda

que en el Mar y por Él brilla.


52-39

¿O tienen delante el No-Visto y pueden tomar nota?

 

LXXIII

 

¡Y qué dichosa sustancia

la de la materia oscura!

¿Y los otros universos?

¿Y a dónde demonios va

la luz por el agujero

negro?, ¿qué hay más allá?

Y…, si no hay allá, ¿qué pasa

con la constante…, esto, cómo era?,

¿de Planck?

¿Y los quads?,

¿a dónde leches se marchan?

Por el cielo de mi patio

cruzó una estrella fugaz

y Sirio ya se ha alineado

con el cinturón de Orión…

¿Estalló una supernova?,

¿o se nubló mi visión?

Por el filo de mi brazo

he sentido un refilón…,

¿es un alma, es un espectro,

un mecanismo mental?

Los que estuvisteis al borde

de la muerte, por favor,

contadme qué estabais viendo

en el momento fatal…

¿Tiene alguien una lámpara

que alumbre aunque no haya gas?


53-14,15,16

Junto al Loto del límite. A cuyo lado está el Jardín del Refugio. Cuando al Loto lo cubrió lo que lo cubrió.

 

LXXIV

 

¡Ríos de miel, dorados como el oro,

brillando por el valle encendido de flores!

¡Árboles telúricos

con las ramas cargadas

de frutos restallantes y pájaros divinos!

¡Alas multicolores

de enormes mariposas que paran en las manos

y posan su elegancia

en el verde alumbrado!

¡Perlas de fuego y hielo

en cuyos resplandores

el fulgor de las rosas

se recrea en espiral!

¡Y caballos alados

en los que la cintura

es collado de nieve

y sus crines son niebla

que el viento hace jirones!

¡Oh, Jardín del Refugio,

más allá de los límites,

donde el tiempo no existe

y esto que son imágenes

y palabras no sirven!

Allí todo Es porque Es. Y no está.

Todo es Uno.


55-24,25

Todo cuanto en la tierra hay es perecedero.

Pero la faz de tu Señor, Dueño de Majestad y Honor, permanece.

 

LXXV

 

Hermoso y duradero es el diamante.

Piedra de luz, en él juegan los rayos

como un temblor de espigas y de anémonas.

Hermoso es, sí; y duradero.

Y sin embargo un día llegará

en que sea apenas un polvo entre la arena.

Después ni eso.

Hermosa y duradera es la creciente

de espuma sobre el mar,

siempre agitándose y siempre se renueva;

flexible y persistente, parecerá morir

y surgirá de nuevo.

Pero también un día llegará en que sea nada,

ni un lecho de salitre ardiente y calcinado.

Hermoso un bello rostro

que queda en calavera

y más hermoso el sol

y todas las estrellas.

Y no obstante, también acabarán.

Reventarán los soles, su turbación feroz

se tragará con ellos

cualquier vestigio de algo que existiera.

Todo se acabará. Pero Su Faz,

Inmensa y Majestuosa

allí estará y estaba antes.

Nunca tendrá final.


55-31

¡Genios y hombres juntos! Si podéis saliros de los confines del cielo y de la tierra, hacedlo…Pero no tendréis salida si no es con un poder.

 

LXXVI

 

Más veloz que la luz,

más fuerte que los truenos,

más versátil que el agua,

más bella que…, ¿la luna?,

tu nave partirá cruzando por el cosmos

caminos estelares.

Pero, ¿a dónde irá?,

¿a qué destino aspira?

¿Dónde recalará

para dejar la firma

de los seres humanos?

Puedes buscar aliados…

Si acudes a los genios

tal vez puedan prestarte

un poco de su ingenio.

Y cuando al fin lleguéis

al confín de los cielos

probad a ir más allá,

donde ya ni la física

conoce de sus leyes…

En el vacio abisal,

sacad vuestras antenas

y gritad… ¡Eh! Gritad…

No paréis de gritar.


56-4,5,6

Cuando la tierra se mueva convulsivamente, las montañas caigan desmoronadas y se conviertan en polvo esparcido.

 

LXXVII

 

Deja tu fardo ya,

la mercancía no sirve…

Deja ya tus ovejas,

pastor, en sus mesnadas;

el pasto ya se acaba.

Doctor, tira tus tubos.

Maestro, ya no enseñes;

ya nada hay que enseñar.

Dejadlo todo ya;

no sirve ni el sismógrafo,

su aguja se rompió.

¡Eh!, prestamista,

no guardes tu dinero…

Y tú, tan ahorrador,

el que aspiraba a ser

más rico en el cementerio,

ni tu tumba te sirve,

te habrás de levantar con ojos de langosta

y ya no habrá ni tierra

sobre la que pisar…

¿No oís ya el temblor?,

¿no notáis que las piernas

ya ni pisan ni vuelan?

¿Y este polvo feroz? ¿Y esa luz

por entre la neblina?

¡Hey!, camina…, ¡camina!


56-67

¿Sois vosotros los que hacéis germinar o somos Nosotros los germinadores?

 

LXXVIII

 

Puso el labrador su mejor semilla;

regó la tierra con desmesura,

le echó el abono…,

pero la planta no germinó.

El ingeniero buscó en los genes,

manipuló sus combinaciones,

consiguió el químico fertilizantes,

puso la tierra el perito agrónomo…

Pero la planta no germinó.

Y cuando lo hizo dio más problemas

que beneplácitos aportó.

Besa la lluvia la tierra y crecen

hasta en las piedras árboles raros

y si Él no quiere, por mucho empeño

que el hombre ponga no habrá remedio

para que un huerto se haga un erial.

Una sustancia logra una cura

pero provoca otra enfermedad.

Un adelanto trae un efecto

y otro sorprende al llegar detrás.

Crecen las plantas, el jardín brilla

y lo destroza un vendaval.

Podrás si quieres traer semillas,

Seleccionarlas, manipularlas,

firmar patentes que te hagan dueño

de los mercados para sembrar…

Pero al ponerlas bajo la tierra

¿serás tú quien las germinará?


63-4

Cuando los ves, te gusta su aspecto y si hablan, sus palabras captan tu atención. Son como maderos que no sostienen nada. Creen que cualquier grito va dirigido contra ellos. Ellos son el enemigo, tened cuidado. ¡Mátelos Allah! ¡Cómo mienten!

 

LXXIX

 

¡Cuidado con los hombres de aspecto venerable

y lengua de serpiente!

Manejan las palabras con soltura de artista

y tienen un aplomo que encandila al oyente.

Utilizan recursos de un poder increíble

y el tono y las maneras resultan sugerentes.

Pero son vigas que no sostienen nada,

maderos que figuran,

tramoya sin sustancia…

Y se creen en la cumbre.

Insufribles pedantes, cualquier cosa que digas

pensarán que es por ellos.

Cuida que su veneno

no te afecte. Son bocas

para la hipocresía.


76-1

¿Acaso no hubo un tiempo para el hombre en el que no fue nada, ni siquiera un recuerdo?

 

LXXX

 

¡Con qué soltura decimos que alguien

logró alcanzar la inmortalidad!

¿La inmortalidad?

Apenas hace unos diez mil años

que vivió… ¿Aquiles?

¿Pero vivió?

¿Fue Homero un ciego?,

¿fue acaso un hombre?

Un millón de años a escala cósmica

es un paseo. ¿Quién habrá entonces?

Al más ilustre de nuestros genios

¿quién lo recuerde?

Pero…, ¿habrá alguien?

Retrocedamos sólo diez años…,

de aquellas gentes que te importaban,

¿a quién recuerdas?

¿Y hace veinte años?

Retrocedamos sólo cien años

¿quiénes entonces tenían éxito?,

y, de aquellos nombres, ¿cuántos aun suenan?

¿Y hace mil años? ¿Y hace cien mil?

Pregúntale a los dinosaurios:

¿qué era del hombre?

¿Y qué era de él antes del big-bang?


78-19,20

El cielo se abrirá y será todo puertas. Y las montañas serán transportadas cual espejismo.

 

LXXXI

 

¡Montañas como estacas

bajo los siete cielos!

Y puertas y más puertas

como juego de espejos…

Polvo sobre las nubes,

humo en cielos rajados.

Y las montañas como espejismos,

juegos de agua, reflejos vagos

mientras los astros

van apagándose…

Y un cerco negro

y un árbol grande…

Y un remolino en el que los gases

dejan estelas de flores áureas

que en hebras blancas se deshilachan…

Y un ángel negro.

Y un ángel blanco.

Y un cielo.

Y otro.

Puertas y puertas.

Y una balanza.

Y un libro abierto.

Y un gran abismo.

Y agua que quema.

Y lenguas ácidas.

Y amplios jardines

con perlas y águilas…


81-8,9

Cuando la niña enterrada viva sea preguntada.

 

LXXXII

 

Y tendrás que explicar qué delito

cometió la pequeña indefensa.

Y aquel niño que iba de camino

con su padre a ver escaparates

y murió bajo vuestros disparos.

Y los que estaban en escuelas

refugiándose de vuestras bombas

y cayeron también. Y aquel otro

que cruzaba la calle jugando

y el que estaba en brazos de su madre.

Y los que por el hambre eran víctimas

de maniobras internacionales

y los que eran comida de moscas

y miraban con ojos enormes

preguntando qué pasa asustados…

Y los que eran quemados con líquidos

que las bombas les desparramaban.

Y los que eran víctimas de un aire

con corruptas miasmas radioactivas.

Y los que eran sujeto del fraude

de un país cuyo fruto robaban.

Y de todos aquellos que un día

sorprendidos de que quien debía

protegerlos los trataba mal

trasformaron su fe por la vida

en miedo y en odio…

Y tendréis que explicar por qué aquello.


82-18,19

¿Cómo podrás entender qué es el Día de la Retribución?

Ese es el día en el que nadie podrá hacer nada por nadie. Y ese día el mandato será de Allah.

 

LXXXIII

 

Toma mi mano ahora que es tiempo,

coge la fruta que se te ofrece,

degústala,

disfruta el dulce sabor de su agrio,

ese agridulce zumo que enciende

y aporta alegre rabia y te lanza

por los caminos.

Ten mi palabra, toma mi brazo

y andemos juntos

ahora que el campo huele aún a lluvia,

ahora que el barro se está oreando

y por las ramas de los olivos

brillan estrellas sobre las gotas,

besos que el sol deja por la escarcha,

guiños de luna sobre el rocío.

Ahora, si quieres, puedo ayudarte.

Ahora, si quieres, me has de ayudar.

Ahora, juntemos nuestros esfuerzos,

que yo te ofrezca, que tú me ofrezcas,

que ambos pidamos por los demás.

No te descuides…,

toma mi brazo y marchemos juntos

porque habrá un Día

en el que nadie…,

en el que nada te ayudará.

86-5,6,7

Que mire el hombre de qué ha sido creado.

Ha sido creado de agua eyaculada que sale de entre la espina dorsal y las costillas.

 

LXXXIV

 

¡Grandiosas son las máquinas del hombre!

Con ellas ha cruzado los cielos,

surca el agua,

horada las montañas…

Grandes sus construcciones:

pirámides antiguas y nuevos rascacielos.

Y es grande lo que logra

con números y fórmulas

y grande su armamento capaz de destruir

paisajes y ciudades…

Mas no ha sido capaz de lograr la armonía

que le deje vivir en un mundo sereno,

de vencer la ansiedad que le ata a las cosas,

de sentirse tranquilo ante el paso del tiempo,

de asumir que su fin se le acerca inflexible…

Y, tan grande que es,

se le olvida que fue sólo un pobre coágulo,

que salió de una gota de esperma y que existe

porque quiso el Creador que existiera.


86-9

El día en que los secretos queden al descubierto.

 

LXXXV

 

Bajo un manto de nieve

duermen yemas secretas que tranquilas esperan

a que la primavera

les permita crecer.

En ocultos cajones cuya llave escondida

guarda con precaución preocupado su dueño,

duermen viejas historias.

Y en umbríos rincones de cualquier corazón

se agazapan las sombras buscando el olvido.

Hay miradas que esconden y sonrisas que callan.

Y unas manos manchadas que, asustadas, se ocultan.

Pero el día llegará en que un viento levante

tantos velos que habían tapado las cosas.

Y habrá un sol cegador que ilumine las sombras

y no habrá un rincón donde la luz no llegue

ni un secreto guardado que no conste en el libro.

Lo que se hizo estará a la vista de todos,

y si se corrigió o se ocultó cual si nunca

hubiera ocurrido. Y será la verdad

la que conste ante un Juez al que nada se escapa.


89-30,31,32

¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria. Y entra con Mis siervos, entra en mi Jardín.

 

LXXXVI

 

Almas, que vagas sedienta en el sendero,

perdida por umbrías de un bosque iluminado…,

bebe del agua del claro manantial,

calma tu sed de anhelo

y regresa por fin a la casa en que siempre

tuvo tu corazón su ilusión y su nido.

Disfruta su paisaje

de sosiego y de calma,

el aroma dulcísimo de sus flores sencillas,

la quietud de su luz

bendita en las montañas.

Acércate, alma mía,

al Jardín donde todo

vibra en música armónica

y hay un aire feliz que no sabe del tiempo

ni de envidias ni de ira

ni de aquellas pulsiones que dejaron otrora

cicatrices de angustia que ahora son sólo amor.

Un Amor que disuelve en la Total Entrega.


91-7,8

¡Por un alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia.

 

LXXXVII

 

¡Con qué amoroso celo cuida de su pequeño

la madre que lo tiene!

¡Cuán generoso es

el hombre que atormenta

sus noches y sus días

en desmedido afán de hacer todo mejor

para que otros lo gocen!

¡Y qué míseros son el hombre y la mujer

que miran con recelo el beneficio de otros,

que llenan de veneno la senda del vecino

para que no le estorbe!

¡Y qué felicidad mirando a las palomas

que vuelan sobre el agua

o sintiendo llegar el sol sobre la cara!

¡Y qué angustia pensar que todo es un problema,

que en el mundo los necios tienen tanto poder!

Libérate, alma mía, de esa tensión que hiende

los cielos y la tierra

y déjate llenar de plenitud serena

y no olvides que Él hace que con su Amor

sea fácil.


93-3

Que tu Señor no ha prescindido de ti ni te desdeña.

 

LXXXVIII

 

¿Quién dijo que ya todo

se terminó y no queda

ya nada por hacer?

¿Acaso ya no sale

el sol por las montañas?

¿Es que ya por la noche

no hay luna por el cielo?

Tu corazón abriga

una rosa encarnada

que espera ilusionada

a que la dejes ser.

Crepitan por tus venas

lágrimas que desean

estallar como flores…

¡Desenreda tus sueños!,

ven, amigo y cantemos

a la gloria del mundo.

Que las sombras conozcan

el amor que somete

y la inocencia hable

con su voz de cascadas…

¡Ah, vida tan inmensa!,

¡ah, alegría de vivir!

Deja que el viento arrastre

esas penas que muerden

y no valen la pena.

¡que la lluvia te lave

y un fragor de combate

te levante los ánimos!

¡Si la vida te arrastra

ya no importa morir!


94-5

Porque es cierto que junto a la dificultad hay facilidad.

 

LXXXIX

 

Alegre es el tormento en el dolor de vivir.

La vida es una herida.

¡Pero qué bella la sangre que corre por los ríos

internos de los cuerpos

y qué hermoso ese fuego que consume rastrojos

lanzándonos al campo como lobos hambrientos

en busca de sentido.

No preguntes por qué te ha tocado el quebranto.

La Majestad de Allah regala haciendo daño

y te puede dañar si te regala.

Las pruebas son la fuente del agua de la vida,

lo que mantiene el alma

en lucha siempre joven,

la fuente de la eterna juventud.

Mira más bien delante y eleva tu mirada.

Camina con firmeza y no bajes la frente.

Cuando el camino es duro el corazón se aprieta

y hace manar la sangre con fuerza en el encono.

Vivir es un combate.


97-3

La noche del Decreto es mejor que mil meses.

 

XC

 

Espérame en la noche

en la que el cielo se abre

y descienden legiones

de luces y poder;

poder que te libera;

ese que abre las puertas

a ojos y corazones;

el que permite ver

más allá de los velos

y te da a la existencia

intensa y fascinante

de la Unidad perdida.

La noche en que las alas

de espíritus sutiles

interpretan la música

de fastuosas canciones

y en olas de alegría

sientes que atravesaras

las puertas de los mundos.

La noche en que las sombras

se esconden asustadas

y en todos los rincones

hay ángeles que danzan

y las almas humanas

celebran la victoria

de la dicha exultante

de vivir y no temen.

Ya su vida es tan libre

que hasta morir celebran.


99-8,9

Y el que haya hecho el peso de una brizna de bien, lo verá. Y el que haya hecho el peso de una brizna de mal, lo verá.

 

XCI

 

Si le diste un abrazo al solitario

o le diste una sonrisa al afligido

o ayudaste a quien lo necesitaba

aunque no te lo pidió…

Lo verás como ves en el estanque

de las aguas transparentes su quietud.

Y verás con qué respeto te movías

por el mundo para que tu huella fuera

más simiente que destrozo.

Y verás si derrochando consumías

lo que a otro hubiera bastado

para poder subsistir

o si despreciaste a alguien

con desdén inmerecido

o si sembraste cizaña

en medio del yerbazal

o si acaparaste tanto

que alguien se quedó sin nada

o si mentiste cobarde

para conseguir con fraude

lo que deseabas tener.

Y si te hiciste esclavo

de tus propias compulsiones…

Cada brizna de tu vida

la verás como ese musgo

que hay debajo de las aguas.


100-1,2

¡Por los que galopan resoplando y hacen saltar chispas!

 

XCII

 

¡Caballos enfurecidos,

bravos como el viento bravo,

libres como el aire libre!

Cabalgad con brío de fuego

que vuestros cascos resuenen

por las gargantas del mundo

y echen chispas a su paso…

Vuestras crines son la furia

de un corazón generoso

y vuestras patas columnas

de basalto derretido…

Romped la quietud salobre

de los rincones mohosos,

salpicad de sudor sano

las máscaras intocables

y al ancho rostro del mundo

hacedle surcos de vida

que las cremas que lo ocultan

se resbalen derretidas.

¡Bravos caballos de cierzos

con nubes en los ijares!,

por vuestros belfos resoplan

cansancios acumulados.

¡Cabalgad sin miedo! ¡Vamos!,

que los muros oxidados

con vuestro estruendo se vengan

abajo desvencijados.

Las chispas de vuestros cascos

son soles encabritados.


101-2,3,4

¿Y cómo hacerte saber qué es la conmoción? es el día en que los hombres estarán como polillas dispersas. Y las montañas como lana cardada.

 

XCIII

 

Ese es el día de la furia…

Cuando saldrán de la tierra

sus entrañas como espuma

y los hombres se dispersen

como polillas que acuden

al fuego. Y se van. Y vuelven.

El día en que las montañas

serán de lana cardada

y subirán para luego

caerse pulverizadas.

Y un viento de fuego y hierro

lamerá rocas y valles

dejando tras sí un paisaje

de páramos asolados.

Y el agua no será ya agua.

Y el fuego no será fuego.

Los ojos no podrán verlo.

Y un cielo rojo de sangre

caerá sobre los vastos

desiertos donde los hombres

en remolinos dispersos

buscarán a dónde asirse;

pero ya no tendrán manos.


102-1,2

La rivalidad por tener más os mantiene ocupados hasta el día que visitáis los cementerios.

 

XCIV

 

Ya viste con qué soberbia

se jactó de sus triunfos.

¿No te acuerdas?

Y con qué afán desmedido

acumulaba ganancias

para poseer los bienes

materiales más preciados.

¿No aprenderás?

Uno y otro ya murieron.

Ni de sus glorias ya queda

recuerdo y el que era rico

ahora es polvo en una rama.

Luchas y manchas tus manos

en el fango del camino

sólo por guardar el barro

que ha de llevarse la lluvia,

por acaparar la fama

de una rata enajenada.

Y si se muere a tu lado

el que contigo bregaba

sientes algo por la espalda,

un calofrío que te araña.

Pero pasan unos días

y vuelves a las andadas.

¡Venga a luchar por el barro!,

por un brillo…, una mirada.

Y la muerte agazapada…


109

Di: ¡Incrédulos! Yo no adoro lo que adoráis ni vosotros adoráis lo que yo adoro. Yo no adoraré lo que vosotros adoráis ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. Para vosotros vuestra adoración y para mí la mía.

 

XCV

 

Vuestros templos son de tierra

y funcionan con dinero.

Los míos son tan sutiles

que es sagrado el mundo entero.

Tenéis ritos compulsivos,

consumistas, vocingleros…

Los míos son recogidos,

silenciosos y serenos.

Vuestra casa es de techumbre

y muros de piedra y barro…

La mía es de luz y lumbre

y de viento alucinado.

Tenéis ídolos en campos,

en estadios, parlamentos,

en catedrales, en bancos,

en las universidades…

Yo derribé ya los ídolos

y habito en las claridades.

Adoráis tanto las cosas

que sin ellas estáis mal.

Yo miro y huelo las rosas

y tan sólo adoro a Allah.


110

Cuando llegue la victoria de Allah y la conquista y veas a la gente entrar por grupos en la adoración de Allah, glorifica a tu Señor con Su alabanza y pídele perdón. Él siempre acepta a quien a Él se vuelve.

 

XCVI

 

El día en que la victoria

de Allah sea evidente

y en todas partes la gente

lo adore con decisión

acuérdate de los tiempos

en los que tanto costó

y por seguir sus designios

era todo incomprensión.

Pero no nos tengas pena.

Acaso aquellos problemas

para seguir Su Camino

lo hicieron de más valor

y los que estuvimos solos

nos forjamos con un hierro

más resistente al dolor.

Cuando llegue ese momento

disfrútalo con pasión

y en el mar de la alegría

glorifica a tu Señor.


112

Di: Él es Allah, Uno. Allah, el Señor Absoluto. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y no hay nadie que se Le parezca.

 

XCVII

 

¿Cómo preguntas de dónde?

¿Cómo preguntas por qué,

que cómo y cuándo y que quién?

Allah eres tú y soy yo

y es el niño que sonríe

y la mueca de dolor.

El el Yanna y la Gehena,

el poder del terremoto

y el que hace salir el sol.

Es la espiral de la rosa,

el ojo rojo de Júpiter,

la fiesta, el amor, la guerra,

es la alegría y la pena,

es el hombre y es el genio,

es el ángel y el shaytán,

está en la materia oscura

y era antes del big-bang.

Está en todo lo que vemos

y estará tras el final.

A nada se le parece

y en todas partes está.

Y está en tu mano que coge

y en tu pie cuando se mueve.

Y está mucho más allá.


113

Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba, del mal de lo que ha creado, del mal de la noche cuando se hace oscura y del mal de las que soplan en los nudos y del mal del envidioso cuando envidia.

XCVIII

 

¿Dónde reposará mi corazón,

dónde podrá encontrar refugio

si todo se hace sangre alrededor

y me cerca la noche y la tiniebla?

Tan sólo en mi Señor, que nunca falla,

que siempre está ahí…

En Él pongo mi Amor y entrego mi serena

fe de beber su agua de la Vida.

En Él yo soy y existo

y tengo al caminar la luz más clara,

el aire más liviano…

En Ti, Señor, yo pongo mi esperanza

y me refugio en Ti

de lo que en este mundo

se esparce por doquier cuando la luz se hiende

y la tensión se adueña de las cosas

en su separación marcada por el tiempo.

Y añoro mi regreso a Tu Faz primigenia.


114

Di: Me refugio en el Señor de los hombres, el Rey de los hombres, el Dios de los hombres del mal del susurro que se esconde. Ese que susurra en los pechos de los hombres y existe entre los genios y entre los hombres.

 

XCIX

 

No me inquietas ya más,

susurro venenoso.

Oh, no, ya no me inquietas.

Ya superé la esclavitud

de aquella alma infantil que a todo se aferraba

y todo deseaba con desesperación.

Y superé también al alma que amonesta.

Esa que sacudía mi vida en su constante

contradicción vital.

Me entrego a mi Señor y es cuando soy más libre,

fluyo con la existencia

y mi alma está feliz,

serena y sosegada.

Puede venir la muerte,

puede venir la vida…

¡Susurro!, no te temo…

No puedes nada sobre mí.




Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos.

El Misericordioso, el Compasivo.

Rey del Día de la Retribución.

Sólo a Ti te adoramos, sólo en Ti buscamos ayuda.

Guíanos por el camino recto,

el camino de los que has favorecido,

no el de los que son motivo de ira

ni el de los extraviados.